Olimpíadas y sexo

                                         Por María Eugenia Acero Colomine@andesenfrungen                                         Ilustración Sol Roccocuchi@ocseneba

Pudiera creerse que este texto abordará temas eróticos teniendo como telón de fondo los Juegos Olímpicos, pero no necesariamente es así. Quisimos indagar en torno a algunas anécdotas y vivencias que se experimentaron en las principales competencias del planeta relacionadas con la sexualidad.

No sexualicen más

En esta edición las mujeres fueron firmes en expresar su incomodidad ante la imagen que debían presentar en las competencias. Así, la selección femenina alemana también hizo lo propio en gimnasia: se aparecieron en la pista con monos enterizos, dando una lección a todos de que el deporte no necesariamente tiene que ser un espectáculo de carne.

“Queremos que las deportistas que no se sientan cómodas con su atuendo se animen a seguir nuestro ejemplo”, explicó Sarah Voss, la gimnasta de veintiún años del equipo olímpico alemán que impulsó y llevó a cabo la idea de la vestimenta.

¿El deporte es belleza?

Yulimar Rojas no solo fue célebre por habernos traído una maravillosa medalla de oro. Muchas y muchos decidieron burlarse de sus facciones negroides, por no responder al estereotipo de belleza clásica femenina. Los comentaristas de Tves pecaron de sexistas en muchas ocasiones por hacer comentarios como “Esa atleta tiene el biotipo típico de una corredora” o “a esa atleta le pusieron mucha levadura en las nalgas”. Curiosamente, en esta edición fue común ver a deportistas femeninas que no exhibieron una figura 90-60-90, sino cuerpos más normales, y acordes con una persona común y corriente.

La surcoreana An San, de veinte años, tuvo un desempeño ejemplar con tres medallas de oro en tiro con arco. Sin embargo, en vez de destacar sus logros, en las redes sociales de Corea del Sur recibió comentarios machistas contra su corte de pelo, tildado de “feminista” y hasta le pedían devolver sus medallas. Ante estos ataques, una oleada de mujeres respondió viralizando miles de fotografías de mujeres con cabello corto en respaldo a la campeona olímpica de tiro.

JJOO LGTBIQ

El clavadista británico Tom Daley que teje un sweater en la tribuna durante la final femenina de trampolín de tres metros, días atrás había ganado la medalla de oro en la plataforma de diez metros sincronizado. “Es un orgullo decir que soy gay y campeón olímpico”, confesó en contra de los prejuicios y a favor de la inclusión.

La lanzadora de bala estadounidense Raven Saunders hizo el primer gesto de protesta política que se haya visto en los Juegos de Tokio 2020. Al recibir la medalla de plata, Saunders levantó los brazos en forma de X y dijo que representaba “la intersección en donde todas las personas oprimidas se encuentran”. La joven afroestadounidense, pertenece a la comunidad LGTBI.

Los Juegos de Tokio fueron también los de la irrupción de otras identidades de género. Quinn, de Canadá, se convirtió en la primera futbolista abiertamente trans y no binaria en lograr una medalla olímpica, la de oro.

Por su parte, la atleta transgénero Laurel Hubbard, de 43 años, también entró en la historia olímpica pese a no haberse destacado en halterofilia femenina de 87 kilos. Hubbard participó con un género distinto al que nació. En 2015, el COI (Comité Olímpico Internacional) cambió sus reglas habilitando a atletas transgénero a competir como mujeres siempre que sus niveles de testosterona estén dentro de los permitidos.

Asedio religioso

La selección turca de voleibol en lugar de haber sido vitoreada por sus connacionales, recibió numerosos ataques por parte de grupos musulmanes radicales. Un teólogo turco musulmán arremetió contra las atletas, señalando que eran un “mal ejemplo” para las niñas. El periódico Milli Gazette hizo lo propio colocando solo los dedos de las jugadoras. El público reaccionó fuertemente publicando las fotos de las atletas de cuerpo completo.

Agresiones sexuales

Alex Hadzid, esgrimista estadounidense de veintinueve años, se hizo célebre en los juegos no por su desempeño en la batalla. El joven atleta fue acusado de haber perpetrado ataques sexuales entre 2013 y 2015. Para poder participar en Tokio,
Hadzid debió volar aparte de su selección. También debió hospedarse en un hotel lejos de la villa olímpica para garantizar la seguridad de las jugadoras. Por otra parte solo se le permitió competir como suplente. Aunque las medidas parecieran aleccionadoras, nos preguntamos por qué le permitieron ir a Tokio.

Igualdad en el juego

En las recién finalizadas olimpíadas, muchos atletas dieron un mensaje contundente que invita al COI a replantearse algunas reglas del juego. Un reflejo de las luchas que buscan una sociedad más igualitaria y menos sexista.

ÉPALE 426