OnlyFans: sexo higienizado para la cuarentena

Por Marlon Zambrano  @marlonzambrano / Ilustración Solángel Roccocuchi

Mientras hay quien ofrece cloro puerta a puerta, consulta el tarot vía online, remata cinco catalinas por 1 dólar o vende tetas con delivery incluido, Nakary Spafadora decidió, en medio de la cuarentena, redondear la quincena de una manera creativa.

Esta bella emprendedora venezolana se registró en la web para adultos OnlyFans y logró acumular 395 suscriptores de una sentada, a quienes les envía imágenes de su exótico cuerpo caucásico, en paños menores o desnuda y en zarpazos libidinosos.

En un ratico, por dejarse ver, acumuló 6.300 dólares libres de impuestos y lo comentó en sus redes, con lo que mucha gente (mujeres y hombres), tentada por el dinero rápido y fácil, decidió emprender la misma cruzada que garantiza dividendos inmediatos en medio de la radicalización del confinamiento.

No es exactamente un canal triple X al uso, como los clásicos RedTube, Petardas, Private, etc., sino un servicio por demanda

No es un fenómeno reciente, pero responde a un novísimo boom: el sexo a la carta o flirteo virtual, que se ha convertido —gracias al bichito infeccioso— en uno de los fenómenos emergentes de la pandemia. OnlyFans es una plataforma social británica fundada en 2016 que ya acumula más de 30 millones de usuarios y medio millón de creadores de contenido, cuyo mayor atractivo es su oferta de red social del placer, una especie de Instagram porno. Es un mecanismo elemental: el interesado se suscribe al sitio y cancela una mensualidad para tener acceso a los contenidos, con la posibilidad de pedir videos y fotos personalizadas con un costo extra, a través de un canal directo de comunicación con su “dealer” de confianza.

No es exactamente un canal triple X al uso, como los clásicos RedTube, Petardas, Private, etc., sino un servicio por demanda que asegura trato personalizado e incluye a deportistas en rutinas de ejercicios, exhibicionistas del cuerpo, fashionistas, influencers, etc.

Es un repositorio de “nudes”, para hablar en términos generacionales, que no se basa en sexo duro, sino que se pasea por el roce superficial de las RRSS, al estilo del fugaz y repetitivo TikTok, con oferta de pieles y masturbaciones, al igual que de recetas de cocina y fitness.

Pasó a de ser una vitrina de cuerpos tentadores a una chamba “freelance” bastante lucrativa para quienes se ven obligados a permanecer confinados por la covid-19, es decir, casi todos. Una opción para actores y actrices porno desempleados, impenitentes “tigrer@s”, bellezas superficiales, muchos jóvenes latinoamericanos sacudidos por la recesión económica consecuente del “quédate en casa”; los venezolanos y venezolanas que ahora, como antes, buscan desesperadamente posibilidades de incrementar sus ingresos frente a la dura situación del país.

Claro está, estas industrias emergentes asociadas al sexo por vía digital corren el riesgo de estimular no solo la banalización del sexo, sino la trata de blancas y la consolidación de redes de pederastia. Además, es terreno fértil para las estafas y la exposición de terceros, con el incentivo del trato particular en una época donde la soledad y el encierro terminaron siendo una muy lucrativa compañía.

Los papás

El creador de OnlyFans, el inglés Tim Stokely (llamado el Mark Zuckerberg del porno), es uno de esos tipos de dudosa reputación vinculado a la multimillonaria industria del sexo, no exento de sospechas. Es CEO de una empresa llamada Fenix International LTD: “Compañía tecnológica que ofrece servicios como creación de apps para móviles, servicios de hardware y protección de datos”, como lo explica el epígrafe promocional de su página web.

Es, a su vez, socio de Leo Radvinsky, un oscuro personaje del mundo del porno, dueño de la web erótica MyFreeCams, señalada por denuncias para retirar contenidos no autorizados.

Juntos han logrado una fórmula magistral para que los confinados paguen por ver gente desnuda por internet, lo que siempre habíamos hecho gratis.

Dinero fácil

La magia está en sus cifras: Dannii Hardwood, una muchacha de buen ver, se convirtió, durante el ocioso mes de marzo pasado, en la primera británica en llegar a recaudar US$ 1.313.780 por este medio. La actriz porno Apolonia Lapiedra (como otr@s) migró del cine duro al aparentemente inofensivo OnlyFans, donde ahora concentra todo su interés no solo porque el trato es directo, sino porque controla todo el proceso de producción e ingresos sin las molestas exigencias de agentes externos, tomando en cuenta que la plataforma se queda solo con 20% de las ganancias.

Ahí es cuando la mayoría se pone agallúa y exclama, con razón: “¡Así sí!”.

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