ÉPALE270-GUALBERTO IBARRETO

LA SABROSURA DE SUS PLAYAS Y SU COMIDA SE EVIDENCIA EN SU MÚSICA. AL ORIENTE VENEZOLANO TAMBIÉN LO CARACTERIZA SU VARIEDAD RÍTMICA QUE AÚN NO SE TERMINA DE DIFUNDIR POR TODO EL PAÍS. POR ESO VARIOS CULTORES ABOGAN POR UNAPOLÍTICA ESTATAL QUE PROYECTE ESTA RIQUEZA

POR MERCEDES SANZ • @JAZZMERCEDES

Varias parejas bailan como si estuvieran cepillando el piso. Al son de maracas, cuereta, mandolina, arpa, cuatro y más instrumentos, el grupo de músicos entona un joropo cotorreao.

El oriente venezolano es un reservorio musical. Esta zona abarca los estados Anzoátegui, Sucre, Nueva Esparta y Monagas. Es el ámbito donde se evidencian, de manera directa, las huellas de los sonidos arabescos, mediterráneos, andaluces, y, por supuesto, todo eso entremezclado con lo africano y lo indígena.

El resultado no puede ser mejor que coloridas combinaciones de cantos, danzas y ritmos. Y es que la música de este lado costero es eso: multiculturalidad, mestizaje, sensualidad que se asoman en el punto cruzao, la jota, en el galerón que brota como un torrente de la garganta de los pescadores, en las fulías desgarradas en la doliente y poderosa voz de la inmortal María Rodríguez; en tantos personajes anónimos, en cada habitante de las soleadas calles, y en figuras notorias como Gualberto Ibarreto, el más mediático, y vaya que hay que agradecerle eso de llevar la música oriental a diferentes públicos dentro y fuera de Venezuela.

Más de diez estilos de joropo conviven en el oriente del país, además de otras manifestaciones sonoras, recreativas y de bailes, unidas a la cotidianidad e historia de cada ciudad. ¿Qué tanto nos enseñan en los centros educativos acerca de la cultura oriental? ¿Qué tanto se difunde en los medios? Cuando apenas nos hacemos estas dos preguntas, la conclusión enseguida es: hay mucho por hacer.

María Rodríguez, la “sirena de Cumaná”

María Rodríguez, la “sirena de Cumaná”

“El principal problema son los medios masivos que no están proyectando toda nuestra música, excepto la llanera. El otro problema es que se ha instaurado el que al joven solo le gusta rock, pop y salsa. Lo que más se difunde es el polo y la malagueña, pero el joropo oriental, por ejemplo, es muy representativo, ya que está formado por joropo, golpe de arpa y estribillo, tiene tres joropos en uno. Este estilo es muy rico en instrumentación. Se puede tocar con bandola, arpa, tres, violín, acordeón. Pero la música del oriente, en general, es muy diversa”, dice Oscar Lista, cantautor caraqueño de esta música, de padres orientales, y quien conduce el programa Guasangueando por Alba Ciudad.

Las radios y televisoras no proyectan ni una cuarta parte de los artistas que tiene esta región. Algunos fallecen, dejan un legado y ni nos enteramos. Sin ir muy lejos, todavía no se escucha el canto atronador de María Rodríguez. ¡Seguimos en deuda contigo, Guaricha!

“No se ha entendido bien la fortaleza de la música oriental. Esta zona de Venezuela es como un museo. Hay rasgos de los cantos árabes, griegos. Estas influencias le dan una riqueza rítmica y melódica que la distinguen del resto de los ritmos del país. Esta música es diversa y compleja. Lo que se pide es que se difunda. Solamente Margarita tiene unas quince formas musicales. Cada provincia tiene sus estilos. Lo que se tiene que valorar son las formas de expresarlos”, expone Alberto “Beto” Valderrama, cantautor e instrumentista margariteño.

Por su parte, la cantante y promotora cultural cumanesa Daisy Gutiérrez refiere: “La causa fundamental es que se ha institucionalizado una política de difusión de una parte de nuestra música. Se ha establecido el joropo llanero como la música que nos identifica. Esto viene desde la dictadura, luego continuó con las democracias de AD, Copei y hasta nuestros días. Desde allí venimos padeciendo. ¿Qué hay que hacer? Debe crearse una política de Estado que englobe la riqueza de la música oriental, de Lara, Zulia y de todos los estados venezolanos”.

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