ÉPALE262-LA TRAMA COTIDIANA

LA TRAMA COTIDIANA POR RODOLFO PORRAS

Fernando Fernán Gómez escribió en 1977 la pieza Las bicicletas son para el verano, en la que cuenta la vida de una familia que vive su cotidianidad más o menos como cualquier familia de clase media madrileña, pero sobre ellos se cierne la sombra de la Guerra Civil. Los más jóvenes añoraban esa guerra porque habían absorbido la propaganda en favor de la catástrofe. La realidad se encargaría de desengañarlos.

Bajo el asedio de Madrid, que llevó a cabo Francisco Franco, la familia fue viendo cómo iba mermando la comida y el bienestar. En la pieza, el asedio termina siendo una especie de personaje tras bastidores o una deidad que toca, o mejor dicho trastoca todo.

Luis quería una bicicleta para andar por allí en verano, cosa que no podía ocurrir porque esa especie de presencia lo impedía. Esa bicicleta después —mucho después— se iba a convertir en un símbolo de libertad, de alivio, de respiro.

Una escena extraordinaria, que muchos recuerdan en su versión cinematográfica, es aquella de la sopa, que cuando se iba a servir en la mesa se notaba que faltaba. El asunto es que la madre utilizaba la misma cantidad de siempre, que era cuidadosamente medida. ¿Quién estaría robando sopa a su misma familia? Una reunión del grupo, unas preguntas precisas dan cuenta que cada uno de los personajes tomaba una cucharada, creyendo que no se notaría, pero como todos lo hacían la merma era notoria. Tampoco es que era fácil echarle la culpa a alguien de cualquier otro desmán, ya que las circunstancias de asedio empujaban a la gente a cometer errores. Se establece, de esta manera, una guerra paralela, la más feroz: la guerra que llevaban a cabo la solidaridad y la ética contra el egoísmo y la desesperación.

Pareciera que ese es el sino de todo asedio. Gente desesperada, gente que va perdiendo el entusiasmo, que se va dejando ganar por el desencanto. Cosa que es lo que espera quien asedia. Las víctimas del asedio también lo eran de la prensa y de la radio, que nunca dijeron la verdad. Los medios parecían ser los cómplices ideales del sitio al que sometían a la ciudad. Los especuladores florecieron, hacían que lo escaso lo fuera más para venderlo a mil veces su valor… todo adentro y afuera.

Las bicicletas son para el verano es una pieza que nos retrotrae a un momento terrible de las “dos Españas”, nos recuerda lo terrible que fue esa guerra civil, pero también nos recuerda al futuro. No podemos dejar que la desesperanza, el egoísmo se enseñoreen de la situación, nos dice Fernán Gómez con su pieza. Cualquier asedio es superable si la solidaridad y la firmeza de espíritu guían nuestras acciones.

ÉPALE 262

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