POR HUMBERTO MÁRQUEZ / ILUSTRACIÓN FORASTERO LPA

ÉPALE310-BOLEROSSería por estos primeros días de algún mes de enero cuando a José Alfredo Jiménez Sandoval le dieron aquel palazo en su corazón. Seguramente en la barra de una cantina, ahogada el alma de tequila y dolor, escribió esta pieza magistral. Por tu amor que tanto quiero y tanto extraño / que me sirvan otra copa y muchas más, / que me sirvan de una vez pa todo el año / que me pienso seriamente emborrachar.

Aunque a mí nunca me botaron en enero las últimas fueron en marzo y mayo y los meses que no llegan a 31 días, jajajá, esa ranchera es casi un himno personal, rayano en la admiración por este gran poeta mexicano. Tener los cojones de decirle a una mujer: Si te cuentan que vieron muy borracho / orgullosamente diles que es por ti, / porque yo tendré el valor de no negarlo. / Gritaré que por tu amor me estoy matando / y sabrán que por tus besos me perdí, es un acto de amor y valentía sentimental, que es casi la misma vaina.

No sé ustedes, pero en nombre de nosotros los huérfanos de amor, inmensamente agradecido, elevo al cielo una oración por nuestro santo “Patrono de las Cantinas” José Alfredo Jiménez, y ruego porque vele por quienes más nunca podremos levantarnos: Para de hoy en adelante / ya el amor no me interesa. / Cantaré por todo el mundo / mi dolor y mi tristeza / porque sé que de este golpe / ya no voy a levantarme. / Y aunque yo no lo quisiera, / voy a morirme de amor.

¡Carajo! Que me sirvan de una vez Pa todo el año. José Alfredo nos sirve esta última y única copa del año 2019 que nos acosa. Por este horrible dolor que nos exacerba el alma, por ese maldito dolor que nos ciega el camino de amar otra vez. Que me pienso seriamente emborrachar. “Mátame, guayabo, que el amor no pudo” porque yo tendré el valor de no negarlo.

PATRONO DE LAS CANTINAS

José Alfredo ostentó su merecido patronazgo hasta la cirrosis que le quitó la vida. Así que, por favor, no se tomen en serio estas letras. Desde su éxito inicial Yo, que graba Andrés Huesca y sus Costeños en 1950, según reseña Monsiváis: Ando borracho, ando tomado / porque el destino cambió mi suerte. / Ya tu cariño nada me importa, / mi corazón te olvidó para siempre, las cantinas fueron sus refugios y los cantineros sus amigos. Hasta “En el último trago” el alcohol y el desamor fueron su inspiración en múltiples temas como “Llegó borracho el borracho”, o el clásico “Tu recuerdo y yo”: Estoy en el rincón de una cantina oyendo una canción que yo pedí. / Me están sirviendo ahorita mi tequila, / ya va mi pensamiento rumbo a ti…

¡Recojan los vidrios!

ÉPALE 310

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