Paco Taibo II: Por la república latinoamericana de los lectores

México recibe honores más que justos de la Filven 2020. Uno de sus más vitales intelectuales contemporáneos nos habla de la necesidad de resistir desde la trinchera cultural en el único territorio posible: la humanidad.

Por Marlon Zambrano @marlonzambrano | Ilustración: Sol Rccocuchi @ocseneba

Pedro Infante y un sombrero charro, Tlatelolco de 1968, Carlos Monsiváis en el DF, los canales de Chapultepec, Frida Kahlo con Diego Rivera, Elena Poniatowska en un tren, María Félix y el despecho, José Alfredo Jiménez con piano triste, Juan Rulfo y su cara triste, Chavela Vargas bañada en tequila, Y tu mamá también, Alfonso Cuarón, Amores perros, Los olvidados, Zapata y la revolución de los pobres… Francisco Ignacio Taibo II con el subcomandante Marcos trazando, a cuatro manos, Muertos incómodos, ese texto poderoso y desgarrador.

¿Cuánto le debemos a México? Incalculable. No se puede medir una tradición centenaria que nos ha dotado de identidad desde las antípodas. De alguna manera muchos, en Venezuela, hemos sido mariachis, catrinas, chavos; y nuestros políticos, casi todos, malas copias de Cantinflas.

Imposible saldar esa deuda, por más que rindamos tributo infinito a su huella. Más aún, en el universo transversal de la literatura, donde Paco Taibo II (Gijón, Asturias, 1949) tiene un papel protagonista como autor (o coautor) y compilador de casi un centenar de obras, además de gestor cultural al frente de un monstruo editorial de varias cabezas, como lo es el Fondo de Cultura Económica (FCE), con sede en México.

Este año la Feria Internacional del Libro de Venezuela, bajo el lema “Leer desbloquea”, rinde tributo a ese gigante sojuzgado y digno del Norte y Taibo habla, en exclusiva para Épale CCS, sobre lo que significa el intercambio de saberes en medio de las más duras condiciones políticas, sanitarias y económicas sobre ese mar acechado del Caribe, que nos une y nos distancia.
Intervienen, en aras de la diversidad de visiones de esta fiesta editorial, los poetas José Quiaragua Pinto (JQ) y Cristóbal Alba (CA), copartícipes de la Filven en actividades que están dentro de su programación oficial.

—¿Qué lazos son los más estrechos en este momento de fermentación cultural y política que viven ambas naciones?

—Creo que es muy importante establecer puentes cada vez más sólidos en materia cultural entre todos nuestros países, en la América hispanoparlante. Es obligatorio, no es complicado. Tenemos que saltar obstáculos y burocracia y, sobre todo, impedir que los bloqueos lleguen a la población. Lograr que los libros circulen en toda América Latina.

—¿Cuál es el perfil del panorama actual de la literatura mexicana?

—Yo leo de una manera muy errática, no soy una guía de lectura, pero hay dos o tres autores contemporáneos mexicanos que sigo con gran atención y leo lo que producen: Guillermo Arriaga, Fabrizio Mejía Madrid y Juan Villoro. Me parecen particularmente interesantes y no dudaría en recomendarlos para que entren en Venezuela sus textos.

—¿Qué conoce de la actual literatura venezolana?

—Tengo una lectura muy errática, prácticamente he seguido con gran fidelidad sólo a un autor: Luis Britto García. Lo he seguido a lo largo de los años y lo sigo leyendo. Vamos a ver si podemos hacer cosas para que empiece a circular de una manera mucho más potente en México. Pero La Feria tiene que servir, como el año pasado, para conocer autores que no teníamos ni idea, desde México.

—¿Es posible, en medio del reacomodo político del orbe y la presión económica hacia países como Cuba y Venezuela, que el intercambio cultural genere fortalezas del espíritu y del intelecto para resistir las embestidas del poder imperial norteamericano?

—Hay una presión económica, de bloque y aislamiento, pero nosotros no reconocemos más territorialidad de fronteras que el género humano, como se cantaba en los años 20 y 30: El género humano es la internacional.

—(JQ) Inevitable hablar de las recientes elecciones norteamericanas: ¿qué deben hacer las democracias populares de América Latina para minimizar el impacto de la aplicación de la doctrina Monroe que, seguramente, profundizará el nuevo presidente estadounidense en la región? ¿Qué recomendaciones puede ofrecer México?

—Las elecciones norteamericanas recientes no van a mejorar de gran manera las relaciones del imperio con nuestros países; pero, por lo menos, ya el grado de locura preexistente se desvanece con la desaparición de Donald Trump.

—(CA) Venezuela hace un esfuerzo muy grande por llevar adelante certámenes internacionales de literatura y ensayo (caso Premio Rómulo Gallegos) que son, relativamente, bien remunerados en escenarios económicos adversos para el país, ¿considera usted que este esfuerzo puede contar con el respaldo amplio de las y los escritores del orbe, los movimientos culturales y los pueblos?

—Podemos contar con la solidaridad de escritores latinoamericanos y su voluntad de hacer que los libros circulen, de renunciar, incluso, a privilegios económicos; dar conferencias gratis, promover y lanzar sus libros. La literatura juega en nuestros países un efecto muy benéfico, sanativo contra el aislamiento: promueve el pensamiento crítico y la circulación de ideas. Hay que seguir en esta labor de difusión. Me preguntaban ¿y por qué el apoyo decidido por parte del Fondo de Cultura Económica a la Feria Internacional del libro de Venezuela? Pues por las mismas razones por las que estamos tratando de crear una librería en Cuba y otra en Paraguay: no debe haber obstáculos en la conexión, por abajo, entre la república latinoamericana de los lectores.

ÉPALE 390

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