Pandemia, resuelves y rebusques

Como si no tuviéramos suficiente, a los retos diarios del venezolano este año se sumó un nuevo desafío. Ahora no sólo toca sortear los escollos habituales de hiperinflación, bachaqueo y especulación, sino que encima tenemos un riesgo de salud inminente y masivo. ¿Cómo está haciendo la gente para rebuscarse en la nueva era del Covid-19?

                                   Por María Eugenia Acero Colomine@andesenfrungen                                Foto de Portadilla Jesús Castillo

Elaboración de guantes y tapabocas

No había pasado ni una semana del anuncio de la llegada del coronavirus a Venezuela cuando el bulevar de Catia ya estaba plagado de vendedores de guantes y tapabocas, a 20.000 bolívares. En apenas cuatro meses, estos nuevos artículos de primera necesidad se han disparado al cien por ciento y ahora cuestan 1 dólar cada uno. “Se los compré a una señora que los hace, y empecé esta semana a venderlos. No me ha ido mal; la gente me compra los tapabocas que tienen la imagen de la Katrina y del Guasón”, nos confía el señor José, quien se lanzó a vender por las calles de Caracas guantes y tapabocas, a quien conocimos por los alrededores de Plaza Venezuela. También las viseras que parecen parabrisas se están cotizando bastante, y cuestan alrededor de 6 dólares.

Entre pandemia y producción, no hay contradicción. Foto Archivo

Envíos a domicilio

Como la cuarentena nos cercenó el derecho al libre tránsito, un nuevo nicho de mercado nació para rebuscarse: es el negocio de los envíos de encomienda, más popularmente conocidos como delivery. Existen las opciones de envíos por bicicleta, que pueden cobrar desde 1 a 4 dólares por las entregas, dependiendo de la distancia, hasta los envíos en motocicleta, automóvil o camión. La mercancía puede variar de medicinas y alimentos hasta equipos electrónicos, repuestos para automóviles, ropa e incluso muebles. Conforme la cuarentena han venido alargándose, este negocio ha venido creciendo y floreciendo de manera rápida y contundente. Si desea emprender este negocio, recomendamos que tenga consigo un salvoconducto para que la policía no lo detenga, ya que el momento de la pandemia se ha prestado para que los organismos de seguridad arremetan con abusos y extorsiones a los transeúntes.

Los servicios de envíos a domicilio se han vuelto muy populares… y rentables. Foto Archivo

Hallácate

Alexander Madriz es un dedicado bailarín y coreógrafo que no sólo emprendió hace muchos años una hermosa iniciativa de integrar a las personas con discapacidad a la sociedad a través de la danza contemporánea, sino que recientemente decidió expandir sus horizontes y este año empezó a ofrecer hallacas por encargo. “Empecé a hacer las hallacas para el día del padre y me puse a publicar fotos de los ingredientes por las redes sociales con mis amigos, como si fuera una campaña de intriga. Esto generó muchas reacciones de interés y, cuando publiqué la foto final de la masa para hallacas, la gente se entusiasmó mucho y me propusieron que me pusiera a vender hallacas. Yo lo pensé bien y pedí un encargo mínimo de 30 hallacas; a las 48 horas ya me estaban pidiendo 40 hallacas. Los clientes quedaron muy satisfechos con mis hallacas y me han pedido más. Ahora me estoy preparando para hacer la segunda camada de hallacas, que se entregarán este 15 de agosto. Hacemos las hallacas caraqueñas, que tienen papelón, vino y un ingrediente secreto que no puedo confesar: es el secreto de la casa.

La creatividad del venezolano se activó de inmediato para confeccionar guantes y tapabocas.

“Mis amigos me brindaron apoyo con las fotografías para la promoción, el logo y el nombre de este emprendimiento. El eslogan es “Siente el sabor de la Navidad todo el año”. Nuestras hallacas siempre nos evoca a la familia, el encuentro con los amigos; entonces, en este momento de aislamiento, es un momento de acercamiento a los buenos sentimientos”. Así que anímate, hallácate con Alex. Síguelo en su cuenta @hallacasalex.

Alexander Madriz nos trajo el sabor de la Navidad con sus hallacas caraqueñas. Foto Archivo

Por las calles abundan las ventas de guantes y tapabocas artesanales. Foto Jesús Castillo

Educación en línea

Las plataformas de Zoom, WhatsApp, Telegram y Skype se han convertido en el puente que está conectando a muchas personas para aprender desde sus casas y no oxidarse en el encierro. Así, tenemos que la variedad de opciones para profundizar en el aprendizaje son múltiples y variadas. Las más populares son los talleres de idiomas en línea. Los precios pueden oscilar entre 5 y 60 dólares mensuales si el estudiante quiere aprender en un instituto y no con un profesor particular. Hay talleres de narrativa en 15 dólares, de corrección de estilo en 5, de elaboración de fermentados y hasta de poesía. Hay profesores dedicados, que le entregan a sus participantes un certificado de aprobación y material de estudio.

Todo a 1 dólar

En el patio de recreo favorito de la CIA, creado por Mark Zuckerberg, surgió la iniciativa de un grupo llamado “Todo a 1 dólar o menos. Venezuela”, que ya cuenta con más de 11.600 miembros. En este espacio los participantes ofrecen en venta lo que usted menos se imagina. Es posible ver en el ramillete de opciones ropa, calzados, postres, relojes, antigüedades, alimentos no perecederos, consultas espirituales, artículos para fiestas, libros, materos, maquillaje, cables y mucho más. Los mismos usuarios le dicen a este espacio el grupo de los milagros, por todo lo que se puede conseguir a tan bajo precio.

“El tiempo perfecto para un emprendedor es ahora”.

 (Saiko Lola)

Los miembros de este espacio tienen por costumbre hacer la entrega de los productos en Plaza Venezuela y La Hoyada y aceptan PayPal, pago del equivalente en bolívares y dólares en efectivo. Este espacio constituye una alternativa bastante solidaria para comprar artículos y alimentos un poco más barato, y es una forma creativa de ganarse unos churupos extra. El grupo fue creado por Saiko Lola y ella es bastante estricta para garantizar transparencia y evitar exabruptos. Por ejemplo: si un vendedor del grupo cobra el dólar a 300.000 bolívares es denunciado y bloqueado de la comunidad. Por otro lado, si se logró una transacción exitosa, los usuarios se recomiendan entre sí públicamente para reforzar la confiabilidad de unos y otros.

Saiko Lola nos comparte su experiencia: “La idea no es totalmente mía, surgió en una conversación superespontánea por Facebook con un grupo de chicas y tomé la iniciativa de hacer el grupo. Lo puse en marcha hace nueve meses. Las reglas las hice, en un principio, junto al grupo, pero con el tiempo me di cuenta de que la gente no lee las reglas, entonces tenemos que repetirlas una y otra vez. La anécdota más divertida del grupo fue la chica que vendía nudes a 1 dólar y se volvió viral. Eso trajo muchísimas personas al grupo y ella terminó haciendo hasta un curso. Fue increíble la atención que trajo al grupo. El único beneficio financiero que tengo es la publicidad, que vendo a 1 dólar. Mi mensaje a los lectores es que jamás dejes que nadie les diga que una idea es mala. El tiempo perfecto para un emprendedor es el ahora. Si tienes una idea hazla, sin importar nada”.

Saiko Lola se activó y creó un espacio de todo a 1 dólar… o menos. Foto Archivo

Los estafadores

Buscando el pan. Foto Gina González

El riesgo de los emprendimientos por internet estriba en el mal proceder de quienes buscan incautos. Se han visto en redes sociales denuncias de consumidores que fueron burlados en su buena fe por haber hecho transferencias a ciegas a vendedores, por lo general, de artículos electrodomésticos.

Los especuladores

Si creíamos que esta pausa forzosa había detenido siquiera un milímetro la acelerada carrera de la hiperinflación, el bachaqueo y la especulación estábamos equivocados. El escenario posapocalíptico de guerra que ha generado el actual ambiente de cuarentena ha exacerbado los precios de los alimentos, prendas de vestir, equipos celulares y demás. Por ejemplo: una botella de agua mineral de 5 litros ya está rondando los 500.000 bolívares. Los medicamentos se han disparado sin control y un fármaco, que en enero costaba Bs. 300.000 (por ejemplo: la Pregabalina de 200 mg, usado como analgésico y para dormir), ahorita ronda los 3 millones de bolívares. Los equipos móviles celulares ya rondan los 500 dólares y los venden a la tasa más cara de cambio (para el momento en que esta nota se está escribiendo, la autora de este artículo por fin consiguió el dinero para comprarse un perolito. En cuestión de 24 horas el precio original aumentó 20.000 bolívares más al cambio: una decisión arbitraria de los dueños de la tienda). Los granos que en la caja CLAP no cuestan prácticamente nada, ya rondan los 500.000 bolívares el paquete de medio kilo; y un mercado modesto para un grupo familiar de tres personas puede costar Bs. 15 millones, sin asco.  

ÉPALE 385