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APARTE DE ESTOS APOCALÍPTICOS CAMBIOS CLIMÁTICOS, EL CARAQUEÑO DE 2018 HA DEBIDO DESARROLLAR UNA MAESTRÍA, NO SOLO ZEN SINO TAMBIÉN NINJA PARA SOBREVIVIR LOS EMBATES DEL BACHAQUEO, LOS SOBREPRECIOS A GUSTO DEL COMERCIANTE, EL TRÁFICO DE EFECTIVO Y LA HIPERINFLACIÓN INDUCIDA. ¿QUÉ PODEMOS HACER PARA ALIMENTAR A NUESTRAS FAMILIAS SIN TENER QUE DONAR UN HÍGADO AL COMPRAR UN KILO DE TOMATES?

POR MARÍA EUGENIA ACERO COLOMINE • @ANDESENFRUNGEN / FOTOGRAFÍAS: ENRIQUE HERNÁNDEZ

La cultura de los anaqueles inoculada por el capitalismo patriarcal desde el desarrollo de la era industrial, aún en vigencia, nos ha convertido a todos en el planeta en autómatas supermercadodependientes, que nos limitamos a buscar el sustento en el abasto más cercano o en las grandes cadenas distribuidoras de víveres. Esta filosofía, cimentada desde principios del siglo XX, se ha convertido, en estos momentos de asedio contra Venezuela, en un arma de guerra para atacar no solo los bolsillos sino también la moral y la salud del pueblo. Sin embargo, con esta reflexión no estamos descubriendo el agua tibia: solo basta investigar un poquito sobre autores como el finado Gene Sharp, gurú de las primaveras de colores, con clásicos de autoayuda política como De la dictadura a la democracia y otras obras donde emula a Gandhi , a la no violencia, y a tumbar a bichos malos-malotes con la fuerza del amor, la medicina sistémica y el “agárrense de las manitos blancas” entonando himnos de paz.

Así, la agenda internacional contra Venezuela no es una leyenda urbana. La OTAN, el nuevo presidente Duque en la hermana Colombia (con sus siete bases paramilitares estadounidenses y para quien nuestras fronteras son motivo de lucro y desmanes en DDHH), la OEA, el FMI, el Club de Bilderberg, las U.S. Trump-etas del apocalipsis, la UE, la canalla mediática internacional (CNN, BBC, Univisión, etc.), los marcianos draconianos, la Iglesia del Hongo Espagueti Volador, la comunidad venezolana opositora en el extranjero y toda la derecha del mundo mundial, entre otros, llenan sus redes sociales con la etiqueta #PrayForVenezuela (traducción: invádenos, Darth Vader). Eso es verdad.

HONRANDO LA INSTRUCCIÓN DE PUNTO Y CÍRCULO, INSTITUCIONES DEL ESTADO HAN VENIDO SUMÁNDOSE

Pero también es cierto que dentro de nuestro territorio nacional graves vicios y debilidades están atentando contra el buen vivir de nuestra gente buena. Así, esquirlas de la Cuarta República siguen acechándonos en la Quinta, y vicios sociales tales como la corrupción, la ineficiencia y el apetito por la riqueza fácil le echan leña a la candela. Pareciera entonces que tuviéramos la partida trancada en este complejo juego de dominó. “La escalada de precios sobrepasó los límites y el Estado está sometido a la derecha. ¿Cómo va a ser que una cuchilla para una licuadora esté en Pablo Electrónica en
Bs 10 millones? Con el sueldo y el bono patrio no voy para ningún lado”, alza el grito Antonio Mendoza, administrador jubilado de la Cantv, desde una esquina de la Plaza Bolívar. “Si esto sigue así, en un mes habrá estallido social”, sentencia. “¿Y en cuánto le salió esa bolsa de pancitos?”. “Ah, a Bs. 180.000, por acá por el centro”, responde.

Sin embargo, no todo está perdido. Hay luces al final del túnel.

“VIENE DESDE LA PREHISTORIA”

Marisela Silva Silva (economista venezolana, UCV, jubilada) comparte su experiencia en el mundo del cooperativismo. Trabajó en el Fondo de Cooperación y Financiamiento de Empresas Asociativas (Foncofin) de 1997 a 2002. También en el Fondo Único Social (FUS), TVES, Conatel, Ministerio de Interior y Justicia y Telecom.

“El principio que impulsó Foncofin, y luego el FUS, fue el de la economía solidaria. Nuestra base: los valores de solidaridad, transparencia y seguimiento. Bajo esta premisa, recibíamos propuestas de pequeños productores de bienes y servicios y los organizábamos para crear cooperativas. Normalmente esos encuentros los hacíamos debajo de una mata de mango, y la idea no solo consistía en financiarlos sino en formarlos. Teníamos especialistas: sociólogos, nutricionistas, psicólogos. Más allá del dinero, explorábamos alternativas para otros modos de buen vivir: alimentación sana, medicinas alternativas, etc. Una experiencia exitosa fue la Clínica Cooperativa Salud de Barinas, que aún existe. De hecho, las cooperativas que levantamos entonces aún existen con nuestro método”, rememora.

“Una cooperativa no es más que la solución colectiva a una necesidad en común. No necesariamente debe estar registrada: puede ser una familia, amigos, vecinos que acuden al productor primario o que producen. La experiencia de la unión colectiva viene desde la prehistoria. Si nos fijamos en nuestros ancestros, vemos cómo un etnia comparte con su comunidad el producto de lo que cazan, pescan o siembran”, concluye.

JUNTERA

La idea del todos para uno no es nueva. El documental venezolano dirigido por
Giuliano Salvatore, la Cooperativa Audiovisual La Célula y la Corriente Revolucionaria Bolívar-Zamora (CRBZ), Juntera Primera Parte (2014), refleja el éxito de la economía solidaria de varias comunas campesinas en seis estados venezolanos, siguiendo principios bolivarianos y socialistas. En su cotidianidad no solo se unen sino que debaten, idean y producen sus alimentos, espacios de coexistencia y lazos afectivos sobre la base del bien común. Vale señalar que los campesinos de estas comunas fueron los verdaderos realizadores del filme.

Registro de la solidaridad alimentaria

Registro de la solidaridad alimentaria

Saltando de la gran pantalla al 3D, redes de consumo y producción también están triunfando sin hacer mucha bulla. La Alpargata Solidaria es un ejemplo. Fue impulsada por Tiuna El Fuerte, el Ateneo Popular de Los Chaguaramos y otros colectivos de productores y sembradores. Empezaron con la compra de vegetales para surtir a más de 100 familias sin intermediarios, a precio de costo. El proyecto tiene ya más de tres años y, más allá de las verduras, ha crecido al punto de hacer ventas solidarias de pasta, papelón, huevos, carne e incluso celebrar cineforos con cocuy, guateques, jornadas de trueque, talleres y compartir amistoso.

¿Y EL CLAP?

La estrategia del Gobierno Bolivariano protege al soberano. También constituye, hasta ahora, la alternativa más eficaz para auxiliar al pueblo del deslave comercial, ayudando a chavistas, ninís y opositores, sin distinción. Así, una caja de aproximadamente Bs. 30.000 suele llegarles mensualmente a alrededor de 4 millones de caraqueños para ayudarles a capear el temporal.

Dependiendo de si les llegó la caja/bolsa completa y puntual, se puede trascender el típico “arroz con tajada y bistec” para ser más creativos en los fogones. El equipo de Épale CCS comparte por acá algunas recomendaciones CLAPísticamente gastronómicas, y amenazamos con suministrar las recetas en otra edición si el espacio nos lo permite: chicha de arroz o pasta, trufas de leche, hamburguesas de granos, falafel, germinados, atoles de harina precocida, arepas o tortillas de fororo, salsa de concha de piña, ensalada fría de pasta y/o lentejas, salsas BBQ y agridulce, etc.

Nomás con la harina Maseca y lentejas son posibles unas croquetas de muerte lenta.

DE AQUÍ PA’LLÁ

Los caraqueños no descansan, y el retorno al origen de la distribución de alimentos nos ha llevado a casi todos a portar morrales y a visitar los principales mercados mayoristas como Coche, Guaicaipuro, Quinta Crespo, Catia, así como zonas con precios mágicos como el Puente Baloa de Petare y Bellas Artes. Normalmente, la experiencia suele ser mejor, más divertida, barata y humana que sufrir colas y malos ratos en los automercados donde uno solía hacer la compra. Las redes de comunicación 2.0 y el WhatsApp están constituyendo una herramienta de apoyo a quienes buscan alternativas para estirar el sueldo.

EN LA CONSTRUCCIÓN Y LA SIEMBRA

Los conucos urbanos se han venido convirtiendo en otro referente inspirador. Nomás el célebre organopónico de Bellas Artes (el mismo que décadas atrás los compas opositores miraran con sorna y repudio) ahora es un bastión de la agricultura citadina. Honrando la instrucción de punto y círculo, instituciones del Estado, al igual que comunidades populares, han venido sumándose para reverdecer sus espacios de concreto, no tanto para embellecer sus fueros sino para nutrirse. Compas en la parroquia La Vega, por ejemplo, se apropiaron de un terreno baldío para poner a producir la tierra y formar a la comunidad en torno a crear ciudadanos productivos y políticamente sensibilizados con la siembra de la matria.

Imaginación culinaria

Imaginación culinaria

CONTRALORÍA SOCIAL

Ahora bien, de nada sirve hacer malabares si ni pueblo ni Gobierno sistematizan, juntos, la ebriedad. La Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos (Sundde) es el organismo responsable de procesar las denuncias en materia de abusos por parte de los negocios, y no hacer valer la Ley nos convierte en cómplices de este desbarajuste.

¿DETOX?

Que un piazo’e pollo no baje de Bs. 6 millones ha obligado a muchos a reconsiderar sus hábitos. Ahora bien, ¿es del todo tan terrible lo que acontece?

Sin caer en los fundamentalismos Herbalife de la doctrina vegana está comprobado científicamente que tanto la proteína animal como los lácteos son cancerígenos. Por otro lado, alimentos blancos como el arroz, el pan, la sal, el azúcar y la pasta, si bien nos encantan, tampoco tienen tantos valores nutricionales. Antes bien, hacen bastante daño. Las bebidas gaseosas, las chucherías y un montón de productos procesados que antes tragábamos libremente, ahora son el privilegio de algunos bolsillos. Así que, a juro, muchos hemos tenido que aprender a comer ensaladas, verduras y monte después de viejos. También hemos vuelto a la tradición de los guarapos en lugar del café. Pareciera que los hábitos alimenticios de los venezolanos están migrando, inconscientemente, hacia opciones más saludables. En el pasado era muy común combinar tajadas con arroz, carne, puré de papas y grasa con grasa, generando ciudadanos obesos y desnutridos. Hoy en día, se están viendo más caraqueños en la línea, ya sea porque deben caminar más o porque, a juro,  les toca comer más sano.

Es muy fácil echarle la culpa, únicamente, a una o dos entidades del descontrol pandémico del que estamos sufriendo para poder subsistir. No obstante, se hace indispensable hacernos responsables para hacer valer nuestros derechos, monitorear a los corruptos  y dejar de hacernos cómplices de la sinvergüenzura. Rememorando a Marx, pareciera que apropiarnos de los medios de producción y cortar el filtro con transportistas y grandes distribuidores es la vía. Pero también es hora de que dejemos de quejarnos pasivamente y ofrezcamos soluciones, en lugar de seguir esperando que papá Estado nos siga resolviendo todo.

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