POR HUMBERTO MÁRQUEZ / ILUSTRACIÓN JESSICA MENA

ÉPALE270-BOLEROSNadie comprende lo que sufro yo… “¡recojan los vidrios!” exclamó el angelito malo… “¡qué vaina, ya se está acordando de la muchacha esa otra vez”!, dijo el bueno apenas comenzaba el bolero enarbolando la melodía de las trompetas con sordina para dar paso en voz al gran Daniel Santos, su amigo el “inquieto anacobero”… canto pues ya no puedo sollozar / solo, temblando de ansiedad estoy / todos me miran y se van”… hasta llegar a la súplica: “Mujer, si puedes tú con Dios hablar / pregúntale si yo alguna vez te he dejado de adorar. / Y al mar, espejo de mi corazón / las veces que me ha visto llorar / la perfidia de tu amor. Alguna versión dice: “El bar, refugio de mi corazón”. Jajá.

“Perfidia” es un bolero primo hermano de “Frenesí” del mexicano Alberto Domínguez Borrás, con éxito en el cine, de hecho fue internacionalizado en la banda sonora de la película Casablanca, en la escena del club nocturno de París en la que Humphrey Bogart e Ingrid Bergman bailan juntos. De paso, Williams Rowland, productor de cine estadounidense, tituló una de sus películas Perfidia, interpretada en 1937 por Lupita Palomera. Cuenta su hijo: “Después de escuchar esas dos espléndidas canciones, se podría pensar que mi padre se encontraba en un etapa de tranquilidad y amor, pero no, él vivía los tiempos de guerra en Estados Unidos. De hecho, Glenn Miller, músico estadounidense de jazz y además militar —Mayor—, lo nombró el ‘musicalizador de la Segunda Guerra Mundial’, ya que, según palabras de mi padre, cuando llegaba con su espectáculo musical a los diferentes frentes que visitaba para distraer a los soldados, la canción que más solicitaban era ‘Perfidia’, le decían: ‘Mr. Frenesí, ‘Perfidia’.’..”.

No se pierdan la versión yazzeadita de Ibrahim Ferrer acompañado de Orlando “Cachaíto” López, Roberto Fonseca y Manuel Galbán. El final es la merma: Te he buscado por doquiera que yo voy / y no te puedo hallar. / ¿Para qué quiero otros besos si tus labios no me quieren ya besar? / Y tú, quién sabe por dónde andarás / quién sabe qué aventura tendrás, / que lejos estás de mí. (“En Marte, en la Luna en todos los planetas te voy a buscar toda la vida”, dice Ibrahim). Recojan los vidrios, otra vez, dijo el malo. Jajajá.

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