Casting

POR STAYFREE / ILUSTRACIÓN JUSTO BLANCO

Todos necesitamos dar rienda a nuestras necesidades fisiológicas y animales. Entre ellas se encuentran comer, asearse, procrear, amén de las necesidades fisiológicas.

¿Qué supone el sexo en la vida del ser humano, específicamente en la del venezolano común?

Es un gran momento para hablar de la industria naciente de la pornografía en Venezuela.

Desde hace un tiempo directores y buscatalentos han venido al país de las beldades femeninas y hombres hermosos. Directores como el ex porno star Kirsten Bjorn, quien hizo de nuestro país la mejor mina de dinero y también dio a conocer el encanto de nuestra ciudad en la película llamada, sugerentemente, The Caracas Adventure, con talento consagrado y que contó con un casting selecto de guapos hombres gays de nuestra tierra. Se convirtió en todo un clásico internacional, donde los gemidos y el erotismo —hard core— hicieron acabar a más de uno. Lo importante es saber que muchos de estos castings se siguen haciendo con calientes cazatalentos, quienes buscan en los lugares menos pensados, y los más obvios, a futuras estrellas para enrolarlas en las filas del deseo y los sueños húmedos. Casas como Falcon Studios, Vivid Entertaintment y Chi Chi LaRue —importante director de películas porno gay— ven a nuestra tierra como gran material de exportación. Desde el otro lado del charco, España acoge a todo venezolano caliente con ganas de divertirse, y bien dotado, para que se gane la vida haciendo soñar a los pornomaníacos. La otra gran casa buscatalento es BelAmi, interesada en ese genotipo europeo que se da muy bien en los descendientes de inmigrantes europeos en todas partes del mundo, con quienes en Venezuela la naturaleza ha sido especialmente generosa; la voluptuosidad de cuerpos y nalgas es de antología. Sin embargo, hay que dejar en claro que esta industria no es prostitución masculina. Hay todo un gran mercado internacional capaz de mantener un imperio de orgías, revistas, interiores, trajes de baño, ropa de fiesta tipo gay, dildos, condones y toda clase de superchería agrandapene, retardantes sexuales y cartas. Es un mercado que hasta los hombres heterosexuales ven como una gran entrada de dinero; se prestan a toda clase de poses, las más increíbles manifestaciones de las más excitantes necesidades del cuerpo, y dentro de ellas el sexo. Si ganas un montón de plata, hasta te olvidas por un rato de quién eres. Total, acabar lo hace cualquiera en donde sea; eso sí, manteniendo la conciencia del uso del condón y lubricantes, por aquello de las enfermedades venéreas, de las cuales muchas son incurables y mortales. Sin embargo, hay para todo tipo de gustos: transgéneros, gordos, flacos, peludos, roqueros, punks, skater. Cualquiera puede ser un porno star en potencia.

ÉPALE 305 

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