Predicciones Venezuela 2020: Pa que sean serios

Este año entrante promete. Nada más enero arranca con todo. Tanto, que decidimos pasearnos por algunas disciplinas nigrománticas para prepararnos emocionalmente. No todo pinta mal en una primera escalada de predicciones. Pareciera que el destino se dispone a ser indulgente con Venezuela, a la que, una vez más, le pide que se prepare bien para inevitables tribulaciones  

Por Marlon Zambrano / Fotografías Michael Mata

Hay vida después de Adriana Azzi

Recién cerró un año bestial, que no dejó inmune a nadie, ni en Venezuela ni en el resto del mundo, a menos que usted viva en un fiordo noruego alejado de la civilización y tiritando del frío y, por tanto, no se enteró de lo de Bolivia, España, Argentina, Colombia, Australia, China, Estados Unidos, Rusia, etcétera.

2019 se caracterizó por proporcionarnos una revolcada histórica, superior a la del año anterior, y seguramente menos arrecha que la del año que entra; sin embargo, nos erguimos como dignos supervivientes, ondeando una frase que nadie sabe si la acuñó René Descartes o Er Conde del Guácharo: “Dame más, que el plomo me nutre”.

Acostumbrados como estamos a esquivar los tiros, tensado el cuero como piel de zapa (a decir de Honoré de Balzac) y dispuestos siempre a seguir la brega con la misma dosis de alegría explosiva que de desencanto militante, nos adentramos en un paneo recóndito por el misterioso territorio de lo desconocido, por donde paseamos tomados de la mano de varios nigromantes (cariñosamente, brujos y brujas) y consultamos el porvenir del país, en una suerte de ejercicio masoquista que pretende ponernos a sufrir desde ya, apenitas arrancando este nuevo ciclo.

2019 se caracterizó por proporcionarnos una revolcada histórica, superior a la del año anterior, y seguramente menos arrecha que la del año que entra

 –

Pero no se inquiete, tampoco todo salió tan maluco. Nuestros videntes fueron compasivos y se envolvieron en la llama violeta de la indulgencia para ofrecernos las predicciones menos apocalípticas de los arcanos, al menos más enternecidas que las maldiciones infinitas arrojadas sobre nuestras cabezas por las casi entrañables Adriana Azzi y Belén Marrero.

No fue un camino llano, sino una montaña rusa de emociones astrológicas que nos permitió, de nuevo, ilusionarnos con un país que se consume en sus contradicciones pero se crece en la abundancia espiritual de sus pobladores, veteranos de mil batallas dispuestos siempre a levantarse de la lona tras uno y otro nocaut.

Más allá de buenas o malas profecías, el venezolano de a pie clama porque pare la hiperinflación

Acontecimientos muy fuertes

Debemos tomar en cuenta lo que, según el experto Alain Thibault (francés de nacimiento, español de crianza y venezolano por convicción), marcará el destino astral del comienzo de este año: el 11 de noviembre pasado, con la conjunción inferior entre Mercurio retrógrado y el Sol a 18º de Escorpio, se produjo el inicio de un ciclo de Mercurio que durará hasta el 10 de enero de 2020, cuando se produzca, a 19,5° de Capricornio, la conjunción superior entre el Sol y Mercurio directo. ¿Qué significa esto? Quién sabe, pero suena profundo.

El 10 de enero se produce el eclipse de Luna a 20º de Cáncer, y apenas dos días después la conjunción exacta entre Saturno y Plutón. “Por lo tanto, tendremos lo que en astrología se denomina
stellium: la conjunción múltiple entre el Sol, Mercurio, Saturno y Plutón. A estos planetas hay que sumarle el asteroide Ceres. En consecuencia, estamos en presencia de eventos mayores, los que cambian la vida de manera definitiva”. Aquí empieza a coger color la cosa.

En tal sentido, Thibault (quien en 2002 afirmaba que Chávez era el hombre para este proceso) observa algunas singularidades cósmicas a partir de las alineaciones astrales previstas para estos días y establece las siguientes consideraciones:

“Proyectarse al futuro sin la comprensión del porqué de los acontecimientos es, en el mejor de los casos, totalmente inútil, incluso sumamente perjudicial para mentes frágiles. El futuro tiene sus reglas. He comentado en varias oportunidades que hay aspectos del futuro que no pueden revelarse hasta que llegue la hora. Lo más importante es proporcionar la información que ayude a construir en las mentes una actitud positiva que permita obtener una victoria espiritual en cualquier escenario”.

En ese sentido agrega: “Ciertamente, vienen acontecimientos muy fuertes, que no van a afectar a todas las personas de la misma manera. Lo primero es mantener la calma. Centrarse en construir un espacio de serenidad interior, sin importar lo que suceda externamente. En vez de permanecer aterrado en el rincón de la impotencia, la poderosa energía de la alineación de enero puede usarse de otra manera. Desde aprender a concentrarse, aumentar la capacidad de trabajo y establecer una nueva meta de largo aliento, hasta alinearse con el poder del espíritu para pulverizar miedos ancestrales, incluso convertirnos en guerreros de luz o, lo que es lo mismo, convertirnos en domadores de fieras”.

Puntualiza que Plutón es el máximo protagonista de todo este proceso. “Siendo el símbolo de la muerte y la transmutación, se debe pensar en la vida eterna. Aquí, en este plano, estamos solamente un ratito; la vida sigue después de la muerte y lo que se sella ahora en vida, se sella después en la otra vida. Además, Plutón es quien otorga el premio de la auténtica libertad para disfrutarla ahora, en esta vida”.

Por ellos es que merecemos un mejor porvenir

La bruja chavista

Todo es según el color del cristal con que se mira, cantaba Rubén Blades, y parece que aplica para las inferencias astrológicas. Hay una carga propia, un cúmulo de experiencias y expectativas personales que inclinan la balanza en el arbitrio subjetivo del brujo o bruja que interpreta las señales cósmicas.

En las dos décadas que han trascurrido de Gobierno Bolivariano, adivinadores de todas las especies han emergido y desaparecido con la potencia deslumbrante de las estrellas fugaces; con excepción de la inefable Adriana Azzi quien, año tras año, anuncia la caída del “rééééééégimen” en medio de grandes tribulaciones, sin poder verle finalmente el queso a la tostada. Han sido más los videntes “opositores” que “chavistas” quienes se han adueñado del imaginario farandulero, por una razón categórica: han tenido el poderoso acompañamiento mediático que intenta, desde un principio y por todos los frentes, defenestrar a la Revolución.

Elia Alonso, bruja con galones de generala, se arremanga la camisa y saca las cartas del tarot para echarle una repasada a los arcanos mayores. “No nos compliquemos demasiado”, advierte como si uno pudiera traducir su lenguaje ininteligible de hechicera.

En las dos décadas que han trascurrido de Gobierno Bolivariano, adivinadores de todas las especies han emergido y desaparecido con la potencia deslumbrante de las estrellas fugaces

Es chavista y morirá chavista, nos advierte para hacernos entender la energía con la que despliega al azar su manojo de cartas, que corta en dos mitades y nos ofrece a escoger. “La izquierda”, pedimos por pura casualidad y se abre, de pronto, un abanico que transita desde El Emperador y La Emperatriz (¿presidente y primera combatiente?) hasta La Torre, pasando por El Sumo Sacerdote, La Estrella y El Diablo.

“En principio, la situación se ve como algo que va a terminar para darle paso a otra cosa, buena. Hay alguien con don de mando que está, con mucha prudencia, viendo los cambios que quieren hacerse. Los cambios son buenos y La Estrella de la Fortuna, ubicada al lado de El Juicio, indica que los cambios serán justificables”.

Aparece La Estrella delante de El Diablo, lo que parece indicar que las contrariedades van a venir lubricadas.

¿Será que va a haber mucha lujuria en el país?

Aparentemente va a haber un poquito de gozadera.

“Estas son cartas muy positivas, de esperanza, de optimismo, de buenos tiempos. En términos generales, a comienzo del año va a haber cambios drásticos y como si una mujer fuese a descollar. Hay un deseo de superación en el ambiente y se va a lograr. El pueblo también es sabio y sabe lo que quiere; por lo tanto, se va a hacer justicia. Alguien con poder, muy prudente, va a generar los cambios, pero eso sí: la gente no va a permitir caída y mesa limpia”.

En materia económica a Alonso, descendiente de canarios (españoles, no pajaritos), se le escapa del mazo la carta de La Emperatriz. “O sea, que la que manda es Cilia”, indica entre risas.

Los augurios son luminosos: “Aunque está como detenida, la economía no está tan palo abajo”. Aparece la carta de La Templanza, que indica armonía; y La Luna señalando lentitud, cosas escondidas, trampa. Más allá aparece El Colgado que, sencillamente, advierte paralización; pero seguido de El Carro, o sea, que avanza; y luego aparece El Emperador que se alía con algo religioso (cuando aparece El Sumo Sacerdote). No podemos evitar fantasear con la Universidad Teológica Evangélica de Venezuela, anunciada en diciembre pasado por el primer mandatario nacional.

Al salir la carta de Los Amantes la tirada mística parece indicar que lo que vaya a suceder, en cuanto a la economía del país, va a tener un buen final porque, dentro de toda la maraña que hay, se evidencia el amor. “Dios te oiga y los ángeles digan amén”, le respondo anhelante.

Los arcanos y videntes tienen dos décadas presagiando el fin de la Revolución

Un año femenino 

Está, por supuesto, el envés de la moneda y nosotros, por respeto a la diversidad de opiniones, le damos espacio a una revisión astral que se pasea por el envión matemático de Esther Rodríguez, una experta hispanovenezolana residenciada en Europa (entre Inglaterra y España) quien, desde el mapa numerológico, nos da la otra mirada del país.

“Este es un año importantísimo y desafiante. Desafíos para todos, que nos están induciendo a que la única manera de salir de una crisis, potenciar lo bueno y minimizar lo malo es teniendo orden, método y disciplina, que no son nuestras fortalezas como venezolanos. Venezuela vino a reinventarse, todo está por hacerse. 2020 no es un número capicúa, es dos veces 20; es decir, número dos elevado a su octava superior. El dos es un número muy agradable, muy suave, bastante femenino; pero, asimismo, nos podría traer grandes sorpresas. Si a esto le sumamos que el año 2020 es un nueve (9) para Venezuela, estamos hablando del fin de un ciclo, de que algunas cosas van a desaparecer porque ya lograron su misión y deben darle paso a las cosas nuevas que van a llegar a final de este año”.

Catalogada por algunos como una pseudociencia, la numerología es, sin embargo, una expresión de las artes de la adivinación que se fundamenta en complejas operaciones matemáticas para pronosticar situaciones a corto, mediano y largo plazo. Tan científica, que es capaz de lograr establecer sus parámetros a través de cuadros computarizados, donde no pareciera intervenir la subjetividad humana.

Según Rodríguez, en enero se van a plantear cambios en lo pequeño y lo grande. En febrero nos tomamos las cosas con más calma. En marzo pareciera que sale el Sol (afuera y adentro). En abril nos van a halar la oreja otra vez (nos van a decir que ahorremos). En mayo la parte internacional va a dar cierta alegría (mucha gente va a viajar). En junio van a resaltar las ONG y los organismos prestadores de servicios. En julio van a sobresalir los intelectuales y el poder para entender el rumbo que debe tomar el país (puede haber mucha depresión). En agosto hay dos vertientes muy claras: o nos inyectan dinero o nos pasan una factura karmática muy importante. Septiembre va a ser un cierre de ciclo donde no va a quedar nada pendiente, consecuencia de lo que viene de agosto. Lo bueno afirma es que hacia octubre, noviembre y diciembre se va a notar muchísimo ese cierre, corroborado por la parte astrológica.

“Por lo tanto, para enero de 2021 habrá grandes sorpresas para Venezuela”, nos jura la pana.

Entre adversidades y buenos augurios, lo que nunca falta es la alegría del venezolano

ÉPALE 354