ÉPALE 241 LIBREMENTE

POR MIGUEL POSANI @MPOSANI / ILUSTRACIÓN JESSICA MENA

Nos encontramos siempre en nuestra vida con decisiones y escogencias complicadas o poco claras.

Decisiones importantes o transcendentes para nuestra vida, que marcan un antes y un después, como ¿estudiar o no?, ¿cambio de trabajo?, ¿qué quiero hacer en la vida?, ¿me divorcio?, etcétera.

Y estas decisiones se dividen, generalmente, en dos tipos: cuando tienes que escoger entre dos o más salidas, escogencias o soluciones; y cuando no tienes, no has encontrado o construido la solución para lo que enfrentas o del problema que debes solucionar.

Si bien en las decisiones del primer tipo debes escoger entre varias alternativas y en la segunda descubrir o construir una solución que no ves en ese momento, en cualquiera de las dos nos esforzamos por construir o encontrar “la mejor solución” para lo que estamos enfrentando. Y esto se puede generalizar para todo, sea un problema, un desarreglo, lo imprevisto, “lo contrario a lo que creías que iba a pasar”, un conjunto de problemas, cualquier situación o evento que nos lleva a reestructurar ciertas creencias .

Pero ¿de dónde sale esa solución?, ¿de la racionalidad? Creo que no, ella es un pequeño apéndice, aunque importante, de nuestra vida.

El problema es que no nos hemos dado cuenta que cuando tratamos de resolver un problema o escoger una solución lo hacemos no solamente con la consciencia o la racionalidad, sino con “otras partes” de nosotros que son inconscientes. Parte importante son los sentimientos y también nuestra intuición (esa parte que te dice no, sí o metete por aquí, por ejemplo).

Cuando tomamos decisiones importantes o trascendentales en nuestra vida las tomamos conjuntamente con nuestro inconsciente. Lo que es más: él hace mucho de ese trabajo presentando a la consciencia los panoramas o alternativas, y por tal motivo hay que pedir ayuda a esa parte.

Pensar que la consciencia solita hace todo es ser ciegos a la profunda realidad de la que somos portadores. La consciencia no podría ser consciencia sin nuestro inconsciente, que soporta y mantiene todos nuestros procesos mentales y físicos. Nuestro inconsciente permite a nuestra consciencia, a eso que esta leyendo estas palabras, a nuestro yo ser eso, lo soporta.

De aquí que se hace importante que tomemos consciencia que cuando decidimos algo, mejor hacerlo con todas nuestras partes y no solamente desde la racionalidad (a menos que sea una simple cuenta de matemáticas).

 


CONSEJOS

 Cuando tengas que tomar una decisión y no sabes cuál es la correcta para ti, primero que nada acumula la mayor cantidad de información sobre el problema, luego pregúntate ¿qué dice mi racionalidad?, ¿qué dice mi corazón? y ¿qué dice mi intuición? Creo que tendrás mejores elementos para decidir.

A veces, mientras estoy en ese estado, en donde no terminas de despertarte en la mañana, entre dormido y despierto, me vienen soluciones a situaciones que debo resolver. Si quieres, al acostarte, pídele a tu inconsciente que te ayude y te presente una solución, a ver qué sucede. No tienes nada que perder.

 

 

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