¿Quién será?

Publicado en Épale N° 337 el 18 de agosto de 2019

Por Pedro Delgado

Un lujoso Cadillac negro patinaba atascado en el barrial dejado por la incesante lluvia ya amainada. El tránsito por la carretera Hacia El Junquito, sector Boqueroncito, Catia, lucía algo detenido. Algunos adultos y muchachos acercados hasta el sitio del suceso: la calle, sin pavimento para la época, que sube hacia el barrio Isaías Medina Angarita. Esto ocurrió a inicios de la década de 1960.

Por más esfuerzos que hacían los escoltas y el chofer del auto, no lograban hacer continuar la marcha del viajero, quien, visto al trasluz trasero, suponía ser un importante personaje. El apremio se notaba en sus rostros. Nunca antes se había visto por allí un carro semejante. Poco a poco se conformó un grupo dispuesto a ayudar. Uno de ellos, el señor José Romero, mecánico del barrio, instruyendo a viva voz: “Métela toda pa la derecha. Dale más”. Fui uno de los que con la curiosidad en los ojos se planteó la interrogante: ¿Quién será ese hombre en tan extraño carro y con placas tan raras?

Sudorosos y con los nervios en punta, los escoltas cedieron en su desconfianza permitiendo a los adultos ayudar en la tarea. “Cuatro por aquí y cuatro por allá”, guiaba el señor José. A cierta distancia, algunos penetraban la curiosidad al interior del vehículo logrando divisar el blanco y sonrosado rostro de un hombre con aspecto de preocupación sentado en la butaca trasera. En la parte delantera el chofer, junto a otro hombre con lo que parecía un radio transmisor, hacía gestos de estar hablando y pedir instrucciones.

“Vamos, a la una, a las dos y a las tres”, se dijo a coro y el auto fue rescatado. Se oyó una algarabía a la espera de una propina que nunca llegó; pero sí la satisfacción de haber ayudado al prójimo, ocasión aprovechada por el personaje para saludar desde el hermetismo del carro en señal de agradecimiento.

De inmediato, una maniobra hizo retroceder el Cadillac, virando hacia el este de la ciudad. Fue cuando las Harley Davidson arrancaron a toda sirena abriéndole paso a la comitiva.

Se supo luego que el senador norteamericano Robert Kennedy había llegado a Venezuela para supervisar la misión llamada Alianza para el Progreso. Un error de logística fue haberlo conducido aquella tarde al sector equivocado. También se supo que era a un barrio homónimo al descrito inicialmente, pero en la comunidad de Petare, hacia donde se dirigía.

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