POR HUMBERTO MÁRQUEZ / ILUSTRACIÓN FORASTERO LPA

ÉPALE315-BOLEROSSi uno llega un día a decirle a una carajita que te dejó: Cuando se quiere de veras, / como te quiero yo a ti, / es imposible mi cielo / tan separados vivir… ayayay. Entonces, uno está bien jodido de amor, desamor y todas las variables de la sufridera. Estarás como muerto en vida porque nunca supiste sacar del alma ese pedazo de amor.

Cuenta mi pana Omar Vázquez —redactor del Gramma, que me entrevistó en Cuba hace 25 años que Gonzalo Roig, compositor de la melodía, tuvo un lance amoroso con la vedete Blanca Becerra y surgió la inspiración. La primera estrofa fue escrita por el poeta Ramón Gollury (Roger de Lauria): Quiéreme mucho dulce amor mío / que amante siempre te adoraré. / Yo con tus besos y tus caricias / mis sufrimientos acallaré…

Pero en Suenacubano.com cuentan: “El propio autor contó que, en 1915, el letrista y dramaturgo cubano Agustín Rodríguez le pidió a Roig componer la música del sainete El servicio militar obligatorio, en el contexto de la guerra mundial. Creó entonces un dúo de amor, cuya música se convirtió, tiempo después, en el bolero Quiéreme mucho (…) En 1917 compuso la primera sección a aquella que había hecho dos años antes, incorporando la letra de Lauria a la de Agustín. Surgió así Quiéreme mucho como pieza independiente”.

Ahora, la versión de Josefina Ortega en La Jiribilla es para coger palco: “Según se cuenta, esta romántica pieza musical fue dedicada por Roig a Blanquita Becerra, cuando los dos eran muy jóvenes y vivieron amores tan contrariados que un día ambos pactaron un suicidio, felizmente entorpecido por un borracho en Parque Central”.

Por su parte, Eduardo Robreño le contaba a Vásquez: “Como dúo del sainete, este bolero se estrenó en 1915, en las voces de Blanca Becerra y Rafael Llorens. Cual obra independiente, se escuchó por primera vez en 1917, interpretada en vivo por el tenor cubano Mariano Menéndez. Su primera grabación fue por el tenor italiano Tito Schipa, para RCA Victor”.

Gómez Cairo: “En una ocasión Roig afirmó que esa no era su obra maestra y, personalmente, creo que su pieza cumbre es la zarzuela Cecilia Valdés. Pero, sin dudas, todo su legado tiene una enorme significación (…) Quiéreme mucho no solo está dedicada a la pareja, sino al cariño universal. Es una canción de alegría y del amor que vivirá eternamente en quienes la escuchen”.

Roig me parece que era de un carácter, en su juventud, bastante poco organizado, bastante bohemio, según cuenta Leo Brouwer; lo que, a mi juicio, avalaría que compusiera este bolerazo.

No importa lo que dijeran, pero “Quiéreme mucho” es uno de los boleros más bellos del mundo.

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