Receta para hacer un té de emergencia

Por Gustavo Mérida • elyerbatero2020@gmail.com / Ilustración Daniel Pérez

Una diarrea es una emergencia.

Lo más importante es mantener la calma. Esta receta tiene un impedimento: no puede hacerla la persona que tiene la emergencia, porque se tarda un poquito.

Por lo tanto, usted, que no la tiene, es quien tiene que mantenerla.  Mida un litro de agua, póngalo a hervir. Apenas la fuente de calor haga contacto con la olla, o con lo que haga las veces de, quítele la concha a las dos pepas de aguacate que usted debe tener guardadas en la nevera y póngalas dentro del agua, suavemente.

No es admisible que no las tenga, porque se supone que si usted lee esta columna sabe, o debería saber, de la existencia del Waratavo, que es aquella bebida que originó este espacio y que lleva (de llevar, así como ayudando a llevar algo a alguien) conchas de piña, pepas de aguacate, tamarindo, papelón y jengibre. Es decir, usted ya sabía de la importancia de las pepas del aguacate. Volvamos a la emergencia.

Consiga medio limón. Es muy difícil no conseguirlo; no conozco a nadie que, teniendo un limón, niegue la otra mitad. Menos en pandemia. Es casi que un pecado, si de eso se puede hablar aquí.

No bote esa mitad exprimida en una taza. La frase anterior pudiera interpretarse mal; no bote la mitad que fue exprimida, por favor; no se trata de acumular, sino de hacer un té de conchas de limón, o cáscaras, para no herir susceptibilidades. Guárdela en el congelador junto con todas las que exprima. Pronto la receta; todavía debo la del “Té para aquellas personas que donaron sangre y les salió un morado”.

En la taza que quedó el jugo del medio limón exprimido, vierta el té de las pepas de aguacate cuando al menos una de ellas se haya partido por la mitad y el agua adquiera ese hermoso color rojizo. Endulce con un poquitico de miel y, por favor, no se lo tome usted, aunque le parezca muy sabroso: la persona deja de tener la emergencia y usted podría empezar a sufrir de estreñimiento.

ÉPALE 385