Reciclar para ganar

Quizás la idea de crear o usar productos creados a partir de residuos pueda generar algo de ruido en quienes no comulgan con las ideas “ambientalistas”. Pero, en realidad, el reciclaje es una industria millonaria en muchos países, y muy poco explorada en Venezuela, ni siquiera en medio de la actual crisis económica

Por Jessica Dos Santos / Fotos Jesús Castillo

La basura como mercancía

En el mundo son muchas las empresas públicas y privadas que a partir de residuos generan la más variada gama de productos, que va desde grama artificial, alfombras, muebles hasta bolsos y prendas de vestir.

Según la Fundación Ellen MacArthur, en India las denominadas “oportunidades circulares” podrían producir más de 624.000 millones de dólares por año en ahorros de material en el 2050, lo que equivale al 30% del Producto Interno Bruto (PIB) actual de ese país. Entre sus ejemplos más exitosos, destaca una empresa emergente llamada ‘Saahas’, la cual realiza desde laminas para techos de metal hasta bloques de madera.

De igual forma, iniciativas como la canadiense Chopvalue, que vio en el desastre medioambiental que producía el exceso de palillos para comer (solo en China se arrojan a la basura 80.000 millones anualmente) la oportunidad de emprender una línea de productos que se divide en hogar, decoración y ediciones limitadas.

Incluso, la empresa norteamericana TerraCycle, fundada en el 2001 por Tom Szaky, un estudiante de la Universidad de Princeton, en EE.UU., actualmente opera en más de 20 países y es capaz de reciclar y revender miles de productos, generando cerca de 24 millones de dólares anuales.

Nuevas alternativas ecoambientales. Foto archivo

En Venezuela no tanto

De acuerdo con un boletín sobre cifras sociales y ambientales del Instituto Nacional de Estadísticas hasta el año 2013, lo más reciente que se encuentra en materia oficial, 43,17 % de todos los municipios del país colocaban los residuos en botaderos, 18,35 % en vertederos y 38,49 % en rellenos sanitarios. Es decir, 61,52 % de la basura se dispone de manera inadecuada.

Por su parte, la organización no gubernamental Vitalis asegura que en Venezuela el porcentaje de residuos reciclados, que se compone mayormente de aluminio, papel, cartón, vidrios y plástico, a penas ronda el 10% del total producido.

Entre ese porcentaje encontramos iniciativas a gran escala como la empresa Reddecon, quienes a partir de cauchos inservibles crean alfombras y grama artificial, con tanto éxito que ya extendieron su alcance a otros países de la región.

Pero también hay pequeños negocios como el impulsado por la venezolana Yuly Volk, quien ha creado una marca de carteras y bolsos artesanales hechos a partir de botellas de plástico, las cuales veía regadas en las playas de la Isla de Margarita, su lugar natal.

Yuly empezó a averiguar emprendimientos ecológicos en Brasil, México, Colombia y Argentina, países que, a su juicio, tienen más experiencia respecto a la recolección y reutilización de materiales, pues incluso poseen varias materias referentes al tema en sus pensum universitarios.

“Entendí que nosotros no tenemos el reciclaje como cultural general, aunque en mi hogar siempre se intentó minimizar el impacto de la basura y reutilizar la mayor cantidad de cosas o desperdicios incluso para hacer manualidades”, relata Yuly para Épale Caracas.

Al ser consultada sobre la rentabilidad de su alternativa ecoambiental, asegura que si puede vivir de ella. “¿Si me genera dividendos? Si, si me genera. Organizándose bien, estudiando, aprendiendo sobre estructura de costos y decidiendo bien en que invertir el capital, etc., si es muy productivo”.

Al respecto, la creadora aclara que a pesar de trabajar con material reciclado, invierte tiempo y dinero en sus creaciones. “Yo tengo que seleccionar cual botella está en un estado óptimo para trabajarla, hacerle un tratamiento, lavarla, desinfectarla, y eso es una inversión. Pero que si genera dividendos, para los gastos diarios, para mantenerse. Además, es un trabajo bonito y satisfactorio”

Yuly le da ánimos a cualquiera que quiera iniciarse en el negocio del reciclaje pues conoce más de una experiencia positiva en distintos campos. “Hay que buscar asesoramiento y capacitarse. Conozco gente reutilizando el vidrio para hacer una bisutería excelente e incluso haciendo muebles con cartón y realmente es impresionante”.

Para esta emprendedora, el mundo del reciclaje es inmenso y en tiempo de crisis ganan todos, tanto el que produce con material reciclado como el que adquiere, por ejemplo, un mueble a un precio mucho más comedido.

Nuevas alternativas ecoambientales. Foto archivo

La otra cara del reciclaje

Precisamente, la situación económica actual nos ha traído otras iniciativas que se parecen al reciclaje aunque no lo sean tanto: la recuperación de prendas de vestir o calzar, piezas electrónicas o automovilísticas, entre otras.

Por ejemplo, en Caracas hay al menos tres famosos puntos de reparación de bombillos a los que yo he asistido: Bellas Artes, La Candelaria, y justo al frente de la Casa de las Primeras Letras en el Bulevar Panteón. Se trata de una nueva modalidad de resuelve, que tal vez no recicla, pero si alarga la vida (del bombillo y de la quincena) a través de la reutilización.

Los encargados explican que un bombillo ahorrador vale unos cuantos dólares, dependiendo del tamaño, y a veces la calidad es tan baja que se queman en un par de semanas, mientras que una reparación puede funcionar durante más de seis meses a costos muy bajos.

De igual forma, existimos aquellos que por primera vez en la vida conservamos las botellas de plástico para que las compras de detergente o lavaplatos artesanal nos salgan más económicas, quienes andan recargando cartuchos de impresión y toners que antes hubiesen botado, y los que guardan el aceite vegetal usado para hacer jabones de baño. Así como algunas marcas de baterías de carro te piden llevar la vieja para usarla nuevamente como materia prima.

Estas pequeñas iniciativas benefician a quienes se animan a formar parte del círculo de las tres “R”, “reciclar, reducir y reutilizar”, también le ahorran costos a las empresas que se suman y según algunas ONGS, como Vitalis, tomando en cuenta que alrededor del 80 % de los residuos domésticos e industriales de Venezuela pudieran ser reciclados, el Estado no sólo resolvería el primer problema ambiental del país que es la basura, sino que podría generar unos 250 mil empleos directos y un millón indirectos.

ÉPALE 386