Recordar es vivir

Por Pedro Delgado • Fotografías Archivo

En un lugar de Caracas, en una librería de cuyo nombre no quiero acordarme, me robé un libro. Optaré por omitir dicho sitio en favor de la incógnita, no vaya a ser que pase de nuevo por ahí y estén al acecho de ladrones de libros, y allá rodaste. En honor a la verdad, lo hice por andar mamando ese día y toparme con el texto del escritor, poeta y musicólogo cubano Helio Orovio, Daniel Santos en su Habana, causó en mí cierto impacto. Sin dar mucho detalle, por otra parte diré que era el único en el estante y lo difícil de conseguir esa publicación me llevó a tal necesidad.

“Mi historia es del carajo. Tuve infinidad de mujeres. Caí en la cárcel más de cien veces. Fumé marihuana. He tomado mucho licor. Yo fui un bandido (…) Peleé en la Segunda Guerra Mundial. Anduve mucho en el Caribe. Inhalé cocaína. Estuve en el pleito de los cubanos del lado de Fidel Castro…”. Es parte del testimonio que da Daniel Santos a la entrada del libro, como gancho atractivo para su lectura. Las 122 paginas, fotos incluidas, invitando a pasearse por la legendaria vida del cantante puertorriqueño, nacido el 6 de junio de 1916 y fallecido el 27 de noviembre de 1992.

Es propósito decir que a El Inquieto Anacobero lo festejamos y recordamos siempre, tanto así, que para este 2020, a 28 años de su adiós, le preparamos un sarao a punta de voz, maracas, clave, güiro y como afinque duro el capó de un viejo Ford Conquistador aparcado, ya cansado de tanto trajín, en la calle real del barrio y con un registro percusivo arrechísimo. El repertorio lo tenemos escogido a ritmo del libro. Vale decir que allí estarán “Dos gardenias”, “Bigote e gato”, “Vuélveme a querer”, “El ajiaco”, “Qué humanidad”, “El tibiri tabara”, “Y qué mi socio”, “Rompí el retrato”, “Santa”, “Mujer”, “Yo la mato”, “El preso”, “Qué cosas tiene la vida”… es decir, que entre boleros y guarachas es la cosa. El cocuy y el ron artesanal ahí, a tiro, dando representatividad a la fiesta, y el que quiera saltar la baranda que la salte. Es obvio que el tumbao da para todo.

Hay un viejísimo tema compuesto por Julio Casanova y popularizado por Daniel —a dúo con Chencho Moraza y el conjunto de Pedro Flores, todo un clásico— que no puede faltar en el bembé: Recordar es vivir, cuando se ha amado. / Recordar es vivir, un grato pasado. / Es sentir una dulce emoción, / añorar un amor que tanto se adoró. / Sentir, sentir sus besos / es vivir, vivir de nuevo…

¡Dale, que no viene carro!.

ÉPALE 392

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