Recuerdos deportivos de Chávez en su laberinto

Por Gerardo Blanco  • @GerardoBlanco65 / Ilustración Justo Blanco

El 4 de febrero de 1992 tomó fuera de base al deporte venezolano. El alzamiento militar de los Comacates, liderados por Hugo Chávez Frías y su impactante proclama del “Por ahora”, fue una suerte de squeeze play que nadie esperaba. El mundo deportivo de Venezuela se preparaba para acudir a los Juegos Olímpicos de Barcelona, en medio de la falta de apoyo que tradicionalmente acompañaba a los atletas venezolanos. La ruta a la máxima cita universal del deporte había estado marcada por las fricciones entre el presidente del Instituto Nacional de Deporte, Francisco “Paco” Diez y el máximo jerarca del Comité Olímpico Venezolano, Fernando Romero, por su tozuda política de apostar solo por muy pocos atletas, y negar la posibilidad de clasificación olímpica para los deportes de conjunto, como el baloncesto.

Dos días antes de que el país fuera sacudido por una Fuerza Armada hastiada de ser utilizada como instrumento de represión de los venezolanos, el Estadio Olímpico de Caracas había sido escenario de un partido del campeonato de Primera División del fútbol nacional, que el Sport Club Marítimo ganó 2-1 al Caracas Fútbol Club, con una ciudad en calma, que estallaría dos días más tarde por una rebelión que cambió la historia del país.

Mientras tanto, fuera de Venezuela, en la ciudad de Hermosillo, México, Las Águilas del Zulia dirigidas por Pompeyo Davalillo, un maestro del juego a quien Chávez admiró con devoción, luchaban por ganar la Serie del Caribe. En medio de la tormenta de su presidio, Chávez debió haber preguntado a los soldados que lo custodiaban sobre los resultados de aquel campeonato, en el que Aguilas perdió por blanqueada de 8-0 ante los Indios de Mayagüez, el partido decisivo por el título el domingo 9 de febrero.

Chávez seguramente también se enteró en su presidio, en julio del 92, apasionado como era del deporte, sobre la inédita hazaña de la selección de baloncesto en el Preolímpico de Portland, Estados Unidos, donde nuestro equipo fue a competir pese al nulo apoyo del Comité Olímpico Venezolano. Allí, el inolvidable quinteto de Venezuela, encabezado por Carl Herrera, venció al poderoso Brasil para quedar subcampeón y clasificar por primera vez en la historia a unos Juegos Olímpicos, en Barcelona 92.

Esos recuerdos de un hombre en su laberinto desembocaron, años después, en el gran respaldo que como Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, ya hecho multitudes, le dio Chávez al deporte venezolano, con leyes, recursos y apoyo institucional como nunca antes en la historia.

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