Redimensionar la inocencia

Lo que antes era tabú, ahora pareciera una imposición a nuestra cotidianidad. ¿Cómo se está tratando a la infancia en materia sexual en estos tiempos?

                             Por María Eugenia Acero Colomine@andesenfrungen                                 Fotografías Mairelys González

¿Se acabó la inocencia?

A pesar de que el sexo ya no es un misterio para nuestros infantes, la exposición al tema no les hace madurar más rápido. Por el contrario, una información sexual sin base psicológica, moral y social puede llegar a ser contraproducente.

En referencia al tema sexual, la Ley Orgánica para la Niña, el Niño y el Adolescente hace mención en sus artículos 33, 43 y 50, donde llaman a proteger a la infancia de cualquier explotación sexual y a una adecuada educación sexual. Por otro lado, la Ley Resorte clasifica sus contenidos sexuales en tipos A, B, C, D y E.

Sin embargo, las cifras actuales en materia de embarazo precoz revelan que nuestros jóvenes se inician sexualmente cada vez más temprano y sin un método de planificación familiar. De acuerdo con la UNFPA (El Fondo de Población de las Naciones Unidas), la tasa de fecundidad en adolescentes en Venezuela es de 85,3%, una de las más altas de la región. El embarazo adolescente es uno de los problemas más estructurales que ha padecido el país. Otro tema urgente es la violencia sexual que muchas niñas, niños y adolescentes están sufriendo en su entorno cercano, más aún en medio de un ambiente de pandemia.

Quisimos consultar a varias personas (especialista y no) para saber de qué manera están abordando el tema.

Criar para una sexualidad sana

Dayana Buitrago es artista, diseñadora gráfica y mamá de dos varoncitos: Matías, de seis meses, y Sebastián, de quince años. Nos comparte su experiencia “Mi experiencia con Sebastián fue como mamá soltera con niño. Me bañaba con él, y le iba explicando con mi cuerpo: le decía cuál era el aparato reproductor de la mujer, los pechos, etcétera. Para orinar, le enseñaba con un cepillo de dientes. Le explicaba todo muy claro, cada uno de sus procesos de lo que va sintiendo. Sebas tiene quince años, y con la sexualidad hemos sido súper abiertos con temas como tocarse, examinarse y sentir placer asociado a lo bonito y libre de su cuerpo. El pudor de estar desnudito, que él vaya controlando y sintiendo. Sin embargo él descubrió la masturbación a los trece años, y le expliqué que ya que conocía esa libertad también debía saber sobre sus alcances e influencias en su vida, la responsabilidad de ser consciente de su cuerpo,  que todo eso puede conducir  a embarazos. Pero que puede tener una vida sana y saludable (que no es prohibido sino consciente). Entonces Sebas ha sido muy abierto a hablarme sobre el tema. Ha sido un trabajo en casita, pues la pandemia en plena adolescencia ha sido un difícil.  En la escuela a profundidad no ha estado presente. Ni siquiera en las tareas: solo un dibujo de “dibuje el cuerpo humano de la mujer y el cuerpo humano del hombre e indique los cambios en la adolescencia, lo hicimos”.

Dayana Buitrago enseña a sus hijos mediante el diálogo abierto

Educación para la conciencia

Arlenys Espinal es una educadora con muchos años de trayectoria en el área docente. Desde su parroquia, en el 23 de enero, Arlenys está impulsando un proyecto educativo con parámetros novedosos para las niñas y niños de su comunidad. Nos comparte: “Estamos haciendo un trabajo solidario de hacer otro tipo de educación. Estamos haciendo una reconstrucción histórica con niños de cuatro a nueve años. Yo digo que la única manera es realizar cosas distintas. No puedo seguir criticando al reggaetón: propongo cantar de otra manera. Debe educarse en el arte. Debemos poner a que fluya el arte en los niños y a que desarrollen otros intereses. Yo tengo niñas chiquitas que sabemos que en sus casas bailan reggaetón, pero aquí vemos que está pasando otra cosa con ellas.

Si atiborramos de tareas a los niños, se refugiarán en el reggaetón.

Arlenys Espinal

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Mientras en la educación sigamos atiborrando a los niños de tareas, que están hartos de eso, las niñas y niños se escaparán al reggaetón. Esa es mi propuesta. Si el niño está pintando, cantando, desarrolla su atención en otras cosas. Aquí hicimos un velorio de Cruz de Mayo en tributo a la biodiversidad. Sabemos que esos niños oyen reggaetón en sus casas, y sus mamás no les paran. Pero sus mamás están participando de lo que estamos haciendo”.

Arlenys Espinal propone incorporar el arte en la escuela

Políticas públicas

Viviana González es la presidenta del Consejo de Protección a la Niña, Niño y Adolescente. Lleva cuatro años impulsando esta instancia en defensa de los derechos fundamentales de la infancia y la adolescencia. Junto con esta institución, crearon el programa Caracas Protege (@ccsprotege en Instagram), así como el Programa de Atención Psicosocial a la Familia Caraqueña. En los casos de los jóvenes con expresión de género LGTBI, están articulados con la Oficina para la Diversidad Sexual para abordar temas de violencia y hostigamiento por su orientación sexoafectiva.

Viviana González tiene cuatro años defendiendo los derechos del niño

En palabras de González, esta instancia “defiende al chamo”, y está impulsando un esfuerzo importante para articular con las comunidades y así desarrollar políticas de convivencia que detecten y corrijan a tiempo daños contra la infancia y la adolescencia.

¿Muchacho no es gente?

La licenciada Viviana González advierte que las políticas públicas, si bien cumplen una función social, es limitada. González alerta que la familia debe ser la responsable en formar niñas y niños sanos sexualmente, y libres de violencia. Lamentablemente, según su experiencia, hoy en día los grupos familiares no toman en cuenta el criterio de sus hijos.

“El tema de niños y niñas es infravalorado. Es decir, los niños y niñas son importantes, son el futuro de la patria, pero otras cosas nos convocan. Otros temas parecieran ser de más importantes: lo alimentario, la seguridad. Sin embargo, los más afectados pareciese que no siempre fueran parte de nuestro esquema de prioridades. En muchos casos, culturalmente, lo que dicen el niño y la niña es subvalorado. No siempre el testimonio de un niño o una niña es tomado como el testimonio de un adulto. El  niño puede decir que es víctima de violencia, que no quiere ir a una casa, y no lo toman como una denuncia seria.

No se habla de sexo en la familia, está subvalorado el criterio del chamo en ella. Estamos criados en una sociedad absolutamente adultocentrista. El niño, la niña y el joven no son vistos ni dentro de la familia sanguínea, ni en la familia social como un sujeto principal que tenga derecho a la participación activa. Pareciera que lo viesen como un objeto más: un complemento necesario, pero su participación, incidencia, cómo piensa y cómo siente no se toma en cuenta. Esto es determinante para que los esquemas de violencia se recrudezcan con más fuerza.

No podemos permitir que la hipersexualización en RRSS le ganen la batalla al amor, a la familia.

Viviana González

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La escuela y las religiones también influyen en esto. Un niño de trece años va a ver pornografía, pero el adulto debe desmontar ese contenido, enseñarle que la pornografía no tiene nada que ver con la sexualidad. Solo con abrir puentes de diálogo podremos encauzarlos y evitar que se desarrollen patrones de violencia.

Si el padre no se abre a comunicarse con sus hijos, y a acompañarlos en sus procesos, corre el riesgo de convertirse en un ‘padre ausente’: la paternidad estaría obsolescente, y el niño podría refugiarse en otros grupos o prácticas peligrosas”.

El Consejo de Protección del Niño atiende casos de violencia sexual

Comunicación para una sexualidad sana

En estos tiempos actuales, para preservar a nuestros chamos de caer en patrones tóxicos de sexualidad o que sean víctimas de violencia, el remedio es asumir el compromiso de tender puentes de comunicación constante y abierta. Solo con amor y un acompañamiento tangible podemos encauzar a nuestros hijos a que redimensionen su inocencia y puedan vivir sanamente todos sus procesos de desarrollo psicosexual hasta convertirse en adultos funcionales.

Venezuela tiene el índice más alto de embarazo precoz en la región

ÉPALE 422