ÉPALE310-DEYNA CASTELLANOS

POR GERARDO BLANCO •@GERARDOBLANCO65 / ILUSTRACIÓN  JUSTO BLANCO

El fútbol venezolano es una contradicción que merece ser explicada. A lo largo de los años, siempre conseguimos por ahí gente que nos pregunta por qué nos dedicamos a escribir de fútbol, y ponen cara de incredulidad cuando le decimos que es el deporte más practicado en nuestro país, que Venezuela ha sido hasta subcampeona en un mundial organizado por la FIFA y que tiene ahora mismo, en Josef Martínez, al mejor jugador en la Mayor League Soccer de Estados Unidos y, en Deyna Castellanos, a la atacante más destacada del fútbol universitario del gigante del Norte.

Pero así es nuestro fútbol de contradictorio. Por un lado se vive una realidad de clubes que no terminan de arraigarse en el corazón de los venezolanos, sin público numeroso en las gradas y canchas en condiciones inadecuadas para la práctica del juego; pero que, al mismo tiempo, están obligados por las regulaciones de la FIFA a destinar tiempo y recurso en formar jugadores en diferentes categorías que, por decantación, terminan alimentando a las selecciones nacionales.

Tomemos el caso del combinado nacional sub-20. Hace dos años, Venezuela consiguió la mayor hazaña de su historia en un mundial de fútbol de esta categoría. Para sorpresa del planeta fútbol llegó hasta la final del campeonato celebrado en Corea del Sur, que perdió (1-0) por un gol de tiro penal ante una potencia de este deporte como Inglaterra, dueña de la Premier League, el campeonato más seguido, mercadeado y económicamente más poderoso del mundo.

¿Cómo explicar que el único país de Suramérica que no ha clasificado todavía a un campeonato mundial de mayores de la FIFA pueda ser subcampeón en uno de menores? El secreto se llama inversión. Los clubes venezolanos están trabajando en formar talentos, y así surgieron figuras como al arquero Wuilker Faríñez, Sergio Córdova, Adalberto Peñaranda o Yeferson Soteldo, que en el Mundial Sub-20 de Corea del Sur dieron a Venezuela la mayor alegría de su historia con ese segundo lugar memorable.

Dentro de pocos días, una nueva camada de futbolistas criollos, encabezada por el delantero Jan Hurtado, disputará el Campeonato Suramericano Sub-20 de Chile, que otorgará cuatro cupos al campeonato mundial de la categoría en Polonia, a disputarse en mayo. Las posibilidades de conseguir un boleto son complicadas, porque Venezuela quedó ubicada en un grupo durísimo, junto a Brasil, Colombia, el anfitrión Chile y Bolivia, el único eslabón débil de la llave. Pero si el fútbol venezolano quiere dejar de ser una contradicción, que necesita ser explicada a cada rato, tiene que convertir sus esporádicas alegrías en triunfos habituales. Y clasificar a Polonia es el reto mundial que toca a sus puertas.

ÉPALE 310

Artículos Relacionados