ÉPALE272-MÚSICA

NUESTRO PERSONAJE TIENE APENAS DOS AÑOS Y MEDIO EN EL MUNDO DE LA SALSA, PERO ASEGURA QUE ESTÁ CANTANDO DESDE QUE NACIÓ

POR ÁNGEL MÉNDEZ • @SWING_LATINO ⁄ FOTOGRAFÍAS ÁNGEL MÉNDEZ

Es el propio chamo. Salsero, pero de los nuevos. Emprendedor. A decir de los veteranos: “Es un echado pa’lante”. Su nombre: Richard Rodríguez Espinoza, pero él adoptó un apellido artístico y bien rumbero: Saoco. Una palabrita que encierra mucho sabor. Alguien ha escrito que lo de saoco se remonta a los orígenes de la música caribeña y tropical. En realidad es una muletilla que puede ser utilizada en múltiples contextos, todos con alusión al ritmo y sabor de la música afroantillana, algo que te hace vibrar cuando escuchas salsa. Ojo: saoco nada tiene que ver con esa cosa que llaman reguetón”.

Richard “Saoco” nació en Guarenas al igual que su colega Ángel “Puro Saoco” Flores, pero a este mirandino hay que descontarle unos tantos años. Flores cumplirá en julio 65 noches con todos sus años, en tanto que Richard se dispone a apagar sus velitas el 28 de mayo para celebrar 29 años. En todo caso, ambos se jactan de ser soneros y juegan en el mismo equipo, tanto en la composición como en el canto. ¡Melao del bueno! ¡Es la cosa!

“NO DESMERITO A QUIENES SE MONTAN EN LAS VERSIONES DE LOS FAMOSOS, PERO YO ESCOGÍ EL CAMINO MÁS DIFÍCIL”

—¿Llevas poco tiempo en el canto?

—Canto desde que nací, pero en el mundo de la salsa llevo dos años y medio. Me decidí a entrar en el ambiente con letras inéditas. No desmerito a quienes se montan en las versiones de los famosos, pero yo escogí el camino más difícil, porque componer y cantar no es cosa fácil. Por allí ya está sonando mi primer CD con el título de Soñé lo que soy.

—Buen comienzo… ¿y qué fue lo que soñaste? ¿Se corresponde ese sueño con lo que en verdad eres?

—En efecto. Alguna vez soñé con montarme en una tarima y cantar salsa. Eso lo soñé y es lo que actualmente hago. En realidad estoy cantando desde los 15 años. Tuve el privilegio de deambular por la música urbana; andaba en una de hip hop, reguetón… tú sabes.

—¿Quién ha sido tu norte? Te lo pregunto porque todo cantante, en sus comienzos, siente admiración por alguien. ¿Un artista que hayas escuchado?

—¡Claro! Mi mentor fue y es Wladimir Lozano. Admiro cómo se mueve en escena, su humildad. Wladimir sabe lo que vale y, sin embargo, no es un divo. Un sujeto intocable, como tantos otros que no tienen su estatura. Yo le estoy sirviendo de corista cuando se presenta como solista.

—¿Aparte de cantantes?

—Soy técnico de mantenimiento en el Metro de Caracas; igualmente trabajo en la Gerencia de Cultura de la institución

Saoco y originalidad

Saoco y originalidad

—¿Estudias música?

—Creo que es obligatorio hacerlo. Es necesario para saber dónde está uno parado. He estudiado algo de percusión y en la actualidad estudio rítmica con el maestro “Mandinga” Puglier.

—¿Y de dónde salió lo de “saoco”?

—Pasa que soy muy eléctrico, ando en constante movimiento. Soy muy eléctrico, me gusta interactuar con el público… y, como bien dices, quien tiene saoco tiene rumba y guaguancó… jejé.

Richard Saoco va por buen camino. Bien rápido, pero sin prisa. Antes de entrarle de frente a la salsa, nuestro personaje figuró en varios concursos de canto y bolero. Debutó en un festival realizado por el Metro de Caracas: La voz del Metro.

—Ese día me gané el voto del público con el tema “Un amor de la calle”, famoso en la voz de Héctor Lavoe. Fue así que arrancó mi proyecto musical. Varias personas del jurado me dijeron que tenía potencial y, de verdad, creo que algo de eso hay.

—¿La composición?

—Soy bastante joven y me gusta experimentar, creo que estoy en la edad de hacerlo. Escribo lo que pasa ante mis ojos, una especie de cronista como en su momento lo fue Daniel Santos y otros grandes del Caribe.

—¿Los arreglos de Soñé lo que soy?

—Le pertenecen a “Tucky” Torres. Creo que es uno de los mejores y, de paso, es buen amigo. Busco la originalidad y a los que están inmersos en ese estilo. No quiero parecerme a nadie. Yo soy Richard Saoco Rodríguez. ¡Más nada!

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