ÉPALE314-ROSALÍA

LA CANTANTE CATALANA CONSTRUYE SU PROPUESTA A PARTIR DE LA MÚSICA TRADICIONAL FLAMENCA, CON RITMOS LATINOS Y URBANOS. SIN PREJUICIOS, ENCARA GÉNEROS CUESTIONADOS POR MUCHOS CRÍTICOS PARA OFRECER UNA ALTERNATIVA FRESCA Y DE VANGUARDIA

POR MERCEDES SANZ • @JAZZMERCEDES

Sueño que estoy andando

por un puente que lacera
(
mira, mira, mira, mira).

Cuanto más quiero cruzarlova!)

más se mueve y tambalea

malamente, malamente.

Esa chica canta Malamentede forma afinada, dulce y notablemente aflamencada. Es una voz que interpreta una bulería por soleá, va introduciendo el hip hop, y lo hace con soltura, sutileza. A esto se suma el sonido y los arreglos en las canciones: puede ser un fandango con atmósfera trap, y el resultado sorprende porque nos quedamos hechizados con esos quejíos así como se escribe que salen de lo más hondo del dolor y nos golpean. Tiene alma gitana y actitud de intérprete de pop actual. Ambas cosas se compaginan en ella de manera magistral.

La artista le ha mostrado a esta nueva generación, y ha puesto nuevamente en el tapete mediático, su música de raíz: el flamenco. En el escenario es un volcán y en sus videos los detalles están muy bien trabajados. Tiene la gracia natural de las jovencitas de su edad (las veinteañeras). Suele desenvolverse con espontaneidad y honestidad en las entrevistas. Al menos esa es la imagen que observamos en ese fenómeno llamado Rosalía.

Nació en 1993, en el municipio industrial de Sant Esteve Sesrovires, en la provincia de Barcelona, Cataluña. Rosalía Vila Tobella es su nombre de pila, y aunque no proviene de una familia musical lleva este arte en las venas. De niña está cantando y se ha nutrido de viejos cantaores, aparte de Camarón de la Isla y de una diversidad de ritmos del mundo.

La joven estudió música en academias, hasta que en 2017 conoció a un productor con el que grabó su opera prima: Los Ángeles. Fue el álbum que le abonó el terreno para todo lo que vino después.

2018 fue su año. Presentó el segundo disco, El mal querer, el cual causó todo un revuelo y aún sigue dando que hablar. La cantante se adentra en lo más profundo de la bulería, soleá, cante jondo y más corrientes que los mismos españoles denominan palos de flamenco. Y, por otra parte, siente gran atracción por vertientes urbanas, latinas y modernas. Toda su música la trabaja con la electrónica.

Lleva diez años haciendo música y estudiando el flamenco, aunque no es suficiente para tener éxito, obvio. Goza de un talento innato, que también vemos en otros de sus contemporáneos. Entonces, ¿a qué se debe el éxito arrollador de esta muchacha? Algunos periodistas musicales aseguran que el apoyo mediático es importante, ¡sí!, eso es verdad. Pero hay más.

Pareciera que Rosalía tiene de todo un poco. Ha bebido de la tradición gitana y de la actualidad a través de Ojos de Brujo, La Mala, Las Niñas, Chambao, Kendrick Lamar, Pharrell Williams y un largo etcétera que alimenta su creativa propuesta. “Las nuevas generaciones están más habituadas a consumir flamenco, trap, rap y reguetón porque la sociedad es más mestiza y las formas de consumo musical son más porosas”, dice el periodista catalán Nando Cruz en su nota “La osadía de Rosalía”,
El Periódico, 22-06-2018.

La catalana dio con el productor que necesitaba: El Guincho, un canario que maneja como ningún otro la electrónica y ritmos vigentes urbanos. Y esto es importante: dar con el guía que sabrá canalizar toda esa inquietud y talento. Lo cierto es que Rosalía rompe con prejuicios al acercarse a esa vastedad sonora que incluye el trap y el reguetón (hasta tiene un sencillo con J Balvin) sin abandonar su origen.

¿Con qué más saldrá esta muchacha? Ya veremos. Ojalá que siga reinventándose y que no defraude. Por ahora, sigamos degustando de El mal querer: Pienso en tu mirá, tu mirá / clavá / es una bala en el pecho.

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