Rumba, fútbol y pandemia

Por Gerardo Blanco@GerardoBlanco65 / Ilustración Justo Blanco

Recibimos 2021 con la ilusión de recuperar la normalidad de respirar sin tapabocas y volver a los abrazos fraternos de la familia, pero la verdad es que añadimos una nueva hoja al calendario y seguimos atrapados en la inocultable realidad que impone la pandemia.

Los esfuerzos mundiales para combatir al virus se topan con la insensatez del género humano en todos los ámbitos. Así, vemos que en medio de los millones de contagios y muertos que va dejando la covid-19 a su paso hay atletas que se creen privilegiados y les importa un comino el distanciamiento social, las mascarillas y las medidas de bioseguridad para evitar la propagación del enemigo invisible que diezma la vida.

Tal fue el caso del defensa venezolano del Málaga, Josua Mejías, suspendido por su equipo luego de participar en una rumba de fin de año, donde se saltaba todas las restricciones de su club para evitar contagios. ¿Habrá pensado Mejías, entre trago y trago, que ponía en riesgo su vida y la de sus compañeros en el Málaga?

No fue el único jugador en celebrar el año sin meditar en sus responsabilidades laborales y sociales. El Tottenham de Inglaterra, que dirige el entrenador portugués José Mourinho, también reprendió al español Sergio Reguilón y a los argentinos Erik Lamela y Giovani Lo Celso por haber participado en una fiesta de Año Nuevo, incumpliendo las medidas sanitarias antivirus.

Como, hasta hoy, los científicos no han descubierto la vacuna contra la estulticia seguimos dependiendo de que un irresponsable no tosa sin mascarilla en algún lugar del mundo, para seguir a salvo del efecto mariposa de esas gotículas contagiosas.

Entretanto, en Venezuela la próxima temporada de la Liga de Fútbol Venezolano está en el limbo. Los dueños de clubes se reunieron, realizaron su asamblea anual en diciembre pasado, pero no hubo mayores anuncios, salvo los consabidos. Akram Almatni, el eficiente gerente general del Zamora, continuará en la presidencia en la Liga en virtud del éxito de su gestión para organizar el Torneo de Normalización, ganado por el Deportivo La Guaira, que permitió reactivar la primera división, así como repartir los cupos para la Copa Libertadores y Suramericana de 2021.

Mientras en el resto de los países de la región los clubes continuarán disputando sus campeonatos, el fútbol nacional vuelve a paralizarse hasta marzo o abril, cuando será posible que se dispute el Torneo Apertura con 23 equipos divididos en dos grupos, para reducir los costos.

La Junta de Normalización de la Federación Venezolana de Fútbol cederá a la Liga la organización de la nueva temporada, lo que será el primer paso para la consolidación de una nueva liga profesional de fútbol, independiente de los designios de la FVF.

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