ÉPALE256-ORQUESTA NARVAEZ

EN LA DÉCADA DE LOS 70 NACIÓ UN CONJUNTO DE PROPUESTAS MUSICALES LATINAS QUE NO FUE CONTROLADA POR LA INDUSTRIA SALSERA DOMINANTE. JÓVENES ORQUESTAS Y CANTANTES TOMARON SENDEROS DISTINTOS PARA EXPRESARSE SIN IMPOSICIONES

POR MERCEDES SANZ • @JAZZMERCEDES

ÉPALE256-MÚSICAContinúa la crítica en esa voz nasal, endeble pero segura, sobre el son montuno que tejen los trombones, piano, el solo del inusual steel band. A su cantante se le considera un fiel representante de la llamada salsa subterránea: Frankie Dante. El tema es “Ciencia política”. Pero, ¿se trata de alguna tendencia? Si ha existido rock underground, en el mundo latino también se levantó una salsa marginada, ocultada o silenciada.

Los salseros melómanos e investigadores de música caribeña saben sobre este movimiento. La salsa subterránea no ÉPALE256-LOS REBELDESfue una corriente o un subgénero, sino un escenario formado por músicos que no quisieron pertenecer y/o no pudieron entrar en el ambiente comercial (disqueras, radios, televisión, etcétera). De igual forma, el otro rostro de la salsa surgió en Nueva York y se desarrolló al margen del poder de la industria dominante, en este caso, ejercido por Fania.

Yo tengo poder, poder pa vencer. Ya empezó la revolución (“Tengo poder”, Ernie Agosto y La Conspiración).

Otra banda importante fue la de Ernie Agosto, apoyada por Willie Colón: La Conspiración. El nombre lo dice todo. Tony Pabón, Orquesta Narváez, The Brooklyn Sounds, Marty Galagarza, Joe Acosta, Chino Rodríguez, Papo Félix, Rafi Val y muchos más fueron parte de un conglomerado que nació fuera del más grande sello de la salsa: Fania. Esos proyectos no entraron en el circuito controlado por los socios Jerry Masucci y Johnny Pacheco.

ÉPALE256-CONSPIRANCYEsas agrupaciones crearon su propia plataforma a través de cierta autogestión (contratos con pequeñas casas disqueras, autofinanciamiento) que les permitía libertad y asumir, a la vez, el costo de mantenerse en el bajo perfil. No obstante, hay que acotar que algunas bandas llegaron a grabar aunque sea un disco con Fania, pero el sello no determinaba su camino musical.

Yo quisiera estar donde la gente quiere la paz (“Libre soy”, The Brooklyn Sounds).

No cabe duda de que Fania impulsó a excelentes cantantes y trabucos —incluso, varios de sus músicos ayudaron a estas orquestas marginadas—, aunque también aisló a otros que no les parecía. Sin ir muy lejos, Ángel Canales no fue ficha de la dupla Masucci-Pacheco.

Las propuestas alternativas que crecieron en el gueto igualmente le cantaban al barrio, a la situación del latino excluido en una sociedad hostil, a su identidad. La música fue su mejor vehículo de protesta contra las injusticias sociales y políticas. La canción contestataria dentro de la salsa no era bien vista por la industria, la excusa siempre fue: “Eso no pega”. La denuncia había encontrado eco en la nueva música del latino y mucho antes de Rubén Blades.

ÉPALE256-LA PROTESTAAbajo el establecimiento, arriba la cooperativa (“Averigua”, Tony Pabón y La Protesta).

Sobre Venezuela hay dos enfoques. Uno que niega la existencia de un movimiento como tal. Y otro que asegura que la aparición de grupos, con pocas producciones y al margen de las orquestas del momento (Federico y su Combo Latino, Los Dementes de Ray Pérez, el Sexteto Juventud, la Dimensión Latina), es una muestra de salsa no convencional.

Esta historia es larga. Por ahora concluimos que la salsa underground se gestó como una respuesta a la industria, cuestionando sus mecanismos de acción (explotación, payola y más), y también se alzó como el grito de una generación que quería expresar algo más. Ernie Agosto lo dijo: Debajo de la tierra se oye la voz.

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