ÉPALE283-CARMEN RENDILES MARTÍNEZ

POR MARLON ZAMBRANO • @MARLONZAMBRANO / ILUSTRACIÓN JESSICA MENA

José Gregorio Hernández segurito ya le hizo milagros a un tal Hinojosa de los Valles del Tuy, a algún Zambrano de Coloncito, en el estado Táchira y hasta a una maracucha de apellido Bermúdez. Desde su muerte, tras un absurdo accidente de tránsito en 1919, se propagó su fama de santo y en 1948 el arzobispado de Caracas inició la causa de su beatificación y canonización. Hoy, apenas es venerable.

La madre Carmen Rendiles Martínez, tía del multimillonario empresario Gustavo Cisneros, curó a la doctora Trinette Durán de Branger, quien durante siete años se desempeñó como coordinadora del servicio médico de Miraflores con los presidentes Pérez, Ramón J. Velásquez y Caldera. Ya es santa.

El año 2003 fue terrible para la doctora: el 20 de mayo, mientras operaba a un paciente de tumor de colon en el hospital Pérez Carreño, tuvo contacto con un cable sin protección que le soltó una fuerte descarga eléctrica en el brazo derecho hasta dejarlo prácticamente inutilizado. La recomendación de sus colegas fue intervenirla quirúrgicamente.

Buscando consuelo en la fe, aunque encaminaba por la solución médica, pasó por el Colegio Belén de Los Palos Grandes, que atienden las Hermanas Siervas de Jesús. Trinette quería rezar para pedir la sanación de su brazo y, al entrar a la habitación que fue de la madre Rendiles, a quien en vida le faltaba justamente un brazo, un halo de luz centelleó sorpresivamente y le hizo perder el conocimiento, para luego despertarse completamente sanada. No fue necesario someterla a operación.

Carmen Rendiles Martínez nació en 1903 y en 1927 entró en la congregación francesa de las Siervas de Jesús en el Santísimo Sacramento. En 1965 logró que la Santa Sede aprobara la refundación de su congregación en Venezuela, a la que denominaron Siervas de Jesús. Murió en 1977. El 21 de diciembre de 2017 el papa Francisco reconoció la autenticidad del milagro sobre la doctora Durán, y fue así como el 16 de junio de este año, al grito unánime de “libertad, libertad, libertad” en un abarrotado estadio universitario de la UCV, fue beatificada de un solo guamazo. Su fiesta religiosa será cada 9 de mayo.

“No tocamos pitos, cornetas, trompetas, campanas y cacerolas. No hondeamos banderas blancas ni nuestro símbolo patrio para que no los masacraran. ¿Dónde se escondió la valentía de la tierra de libertadores?, ¿dónde está la legión de hombres de bien? No puedo borrar de mi mente el rostro del hombre ensangrentado como Cristo con su corona de espinas, cuántas espinas entraron en aquellos cerebros y corazones a minutos de ser crucificados” posteó, en tono beatífico, la doctora desde su Facebook el 19 de enero pasado, a propósito de la muerte del piloto que bombardeó desde un helicóptero el Tribunal Supremo de Justicia, Óscar Pérez, durante un enfrentamiento con cuerpos policiales en El Junquito.

Durante casi un siglo se han iniciado varios procesos sobre presuntos milagros de José Gregorio Hernández, pero hasta ahora no han logrado superar las intrincadas alcabalas de la jerarquía eclesiástica.

Al santo de los pobres lo que le falta es apellido.

ÉPALE 283

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