ÉPALE283-CANCIONES DEL MUNDIAL

CADA CUATRO AÑOS EL CALENDARIO BISIESTO DEL BALÓN SE ACTIVA Y LA FIESTA DEL DEPORTE REY SE DISFRUTA CON BARAJITAS, GRITOS, CERVEZAS, CANTO Y BAILE. ¿QUÉ MÚSICA HA ACOMPAÑADO EL ESPÍRITU FESTIVO DE LAS COPAS DEL MUNDO?

POR MARÍA EUGENIA ACERO COLOMINE • @ANDESENFRUNGEN

A pesar de que en casi toda Venezuela el beisbol es la disciplina deportiva que aparentemente manda en la fanaticada y los atletas (amateurs y profesionales), es inevitable plegarse, así sea a ratos, al encuentro de algunos de los muslos más sexis del orbe detrás de una pobre esférica que les concederá la bendición de la diosa griega Nike con la victoria y el laurel planetario del balompié. La Copa del Mundo, que se viene celebrando desde 1930, no solo constituye la máxima competencia de las mejores selecciones de fútbol en pos del mayor galardón en esta disciplina. También el arte, el márquetin y la ilusión de muchos niños complementan la fiesta. Y como todo buen guateque, la partida no se debe llevar seca. Mucho menos sin melodías para echar un pie. Ahora bien, es sorprendente enterarnos de que, curiosamente, no fue sino hasta 1962, en Chile, que la Copa contó con ambientación sonora. La pieza fue el Rock del Mundial, de Los Ramblers. Una rola rockabilly tan pegajosa que, incluso, participó en el Festival de Viña del Mar. Sin embargo, el tributo chileno no fue considerado oficial para la FIFA. No así “World Cup Willie” para Inglaterra en 1966. Esta composición es considerada el himno original de todos los mundiales.

EN 2010 SHAKIRA PASÓ POR ALTO LA PROPIEDAD INTELECTUAL DE LAS CHICAS DEL CAN Y DE LA PROPIA SUDÁFRICA CON EL CÉLEBRE “WAKA WAKA”

Luego, las melodías empezaron a sonar de manera similar a los países sede de cada edición. En México 1970, los hermanos Zavala recibieron a propios y ajenos con acordes floridos; y en 1974, la Alemania Federal de entonces, entonó “Fussball ist unser Leben” (El fútbol es nuestra vida), con un estilo bávaro, que bien puede recordarnos el paisaje de la Colonia Tovar. Argentina usó quenas para una pieza instrumental en 1978, y en 1982 España se vistió de fiesta con la zarzuela de un entonces jovencísimo y muy guapo Plácido Domingo.

“Un’ estate italiana” (“Un verano italiano”), el más coreado

“Un’ estate italiana” (“Un verano italiano”), el más coreado

De ahí en adelante la evolución de los mundiales se empezó a expandir. La pieza de Italia 1990, interpretada por Gianna Nannini y Edoardo Bennato, se catapultó como la más querida por la mayoría de los fanáticos de estos tiempos contemporáneos: “Un’ estate italiana” (Un verano italiano). No solo la letra es enternecedora sino que el videoclip emula la inocencia y la ilusión del sueño de infancia de muchos por llegar, algún día, a jugar en el espeso manto verde con su oncena favorita. EEUU 1994 pasó sin mucha pena ni gloria en los acordes, pese a titularse, irónicamente, “Gloryland” su canción oficial. Luego, llegaría Ricky Martin a poner a todos a mover el chicky bombom con la maravillosa Copa de la vida en Francia 1998. Con el Y2K llegó la generación millenial, y en el siglo XXI las grandes disqueras ahora grabarían álbumes completos con las grandes luminarias del momento. El legendario Vangelis volvió de las Carrozas de fuego a componer el himno de 2002 para Corea-Japón; y en la Alemania ya reunificada, en 2006, Herbert Grönemeyer entonó “Zeit, Dass Sich Was Dreht” (“Celebrate the Day” o “Tiempo de celebrar”). En 2010 Shakira pasó por alto la propiedad intelectual de Las Chicas del Can y de la propia Sudáfrica con el célebre “Waka Waka”; y en 2014 JLo y Pitbull se lanzarían una de tambores olodum con ritmo carioca, garotas y color. Llegamos a 2018, y la tierra de Putin baila con Will Smith, Nicky Jam, Natalia Oreiro, Era Istrefi y Polina Gagarina. Similar al campo, el show ahora es más rutilante, pero más “business” también.

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