Se cayó la señal

Por Pedro Delgado / Ilustración Justo Blanco

Por estar dejando todo para última hora es que le pasan a uno las vainas. Me ocurrió para el día final de este 2020, cuando decidido a comprar la bebida me las vi de un fiasco único. Ir al supermercado, licorería o detal del barrio y que te digan que la plataforma del banco donde tienes los churupos esta caída pega duro.

A sabiendas que mi plástico estaba buchón anduve tras el momento oportuno para ¡chas! convertirlo en la festiva curda; pero que va, al momento de la compra, por muy necesaria, encontraba similares respuestas: “Esta caída la señal del Banco de Venezuela”, “La plataforma está en el suelo, desde ayer está así”, “Tumbaron el sistema, es un saboteo”, “Culpa del Gobierno”…

Ya pasado el mediodía fue cuando me encontré con el pana Miguel, del equipo de bebedores de la cuadra, quien también se quejaba de la situación siendo usuario del mismo banco, igual aduciendo no tener en el bolsillo sino los 200 bolívares en efectivo dados en el Venezuela y sin un puto dólar en la cartera. “No sé cómo vamos a hacer, pero de que nos rascamos nos rascamos”, le dije. “No te preocupes, cualquier culo echa sangre”, pronunció en tono sentencioso ante la posibilidad de que apareciera un pícher que estuviera por la goma esa noche para lanzar los nueve innings o algunos compas en lides de relevo. Lo dejé haciendo planes para irse al Tuy adonde su familia y yo quedarme con la posibilidad de calzarme los aperos de cácher.

La noche se hizo noche mientras seguía intentando y nada, la misma respuesta en el camino: “No hay señal, está caída”. Encontrarse uno con el ocasional trago no es lo mismo que instalarse a guamazo parejo y allí fue cuando me encontré con Rafael, otro vecino de la cuadra compartidor de conversa y trago y me instalé con él acompañando su soledad. Recordando lo del bendito sistema se paró en la lomita de la sala de su casa con una de Santa Teresa algo empezada, y pleybol.

La salsa colándose desde su equipo al son de Barreto, Federico, Tito, la Ponceña, Gran Combo, Palmieri, Fania… la cosa. El deporte y los eventos musicales de Caracas, en la conversa. Me vi sobre el vaivén de una mecedora de paleta, herencia conservada en una pionera casa del sector esperando El Cañonazo. Las 11:10 pm y los dólares del amigo resolviendo con otra de la misma marca, hasta que llegaron Néstor Zavarce, el Himno Nacional, “Cheo” García y el abrazo.

¡Feliz año hermano!

ÉPALE 397