Se clama y se baila al ritmo de la salsa brava

CANCIONES COMO “CARI CARIDAD”, “PAZ”, “PUEBLO LATINO”, Y MUCHAS OTRAS, SON AHORA HIMNOS QUE ABOGAN POR LA UNIÓN Y LA ARMONÍA DE LOS PUEBLOS

POR NATCHAIEVING MÉNDEZ / FOTOGRAFÍAS ARCHIVO

Como música de expresión popular la salsa ha servido de canal para que se escuche la voz del pueblo a favor de la unión, la justicia, la solidaridad y todos los valores necesarios para la sana convivencia. Que el mayor auge de este género haya ocurrido en la década de los 70, justo en tiempos de gran turbulencia mundial, no es casualidad, y eso se demuestra en muchas de las canciones que ahora son un himno de quienes abogan por la paz y los valores que la sostienen.

Siendo la reina de las fiestas de los sectores humildes, no solamente este ritmo invita al encuentro, la camaradería, el compartir: existen canciones cuya música contagia hasta el más tieso y lleva, en sí, un mensaje de reflexión que queda en el subconsciente colectivo y de cada bailador y bailadora.

Pete “El Conde” Rodríguez

Si comenzamos por casa, una de las canciones que llama al reconocimiento del otro para lograr la paz, sin duda, es “Una sola bandera” del compositor Pablo Álvarez y eternizada en la voz de Carlos “Tabaco” Quintana. Al ritmo de los metales, la percusión y la clave los venezolanos Raquel y todo aquel bailaron y corearon: Cuando Dios hizo el mundo dijo: “Todos en una sola frontera”; y, con esto, sacudiendo el cuerpo y marcando el un-dos con los pies la bailadora y el bailador alzaban su voz y movían su cuerpo para erradicar las diferencias históricas, fuente constante de guerras.

En esta misma línea, y con la voz potente del gran Pete “Conde” Rodríguez, a mediados de los 70 los melómanos repitieron el clamor del Tite Curet Alonso: Pueblo latino, / de cualquier ciudad o barrio, / únete que ha llegado la hora / de estrecharnos las manos / como protección, como protección (…) ¡Ay! únanse, por favor, /querido público oyente. / Para seguir así prefiero la muerte.

Tite Curet Alonso

Con una destreza que muy pocos han podido desarrollar, el maestro Curet, en esta y muchas otras de sus composiciones, no solamente supo combinar la armonía del pentagrama para crear las más pegajosas melodías; además, marcó un hito en sus creaciones musicales, en las que resarcía la injusticia existente, atendía los problemas sociales y tocaba muchos otros temas que alentaban a la lucha y a la esperanza de un mundo distinto y mejor.

En este recorrido a favor de la paz a través de la salsa no se nos puede quedar en el tintero el dominicano Lenin Francisco Domingo Cerda, Frankie Dante y la Orquesta Flamboyán, quien en sus canciones mostró su postura crítica y de ferviente oposición de la intervención norteamericana y el envío de jóvenes a la guerra. Este ideal pacifista se evidencia especialmente en las canciones “Paz” (compuesta en la época de la guerra de Vietnam) y “Atájala”. Paz, / no quiero guerra, / queremos paz o Ay, ay, ay / la guerra se va acabar, sigan bailando.

Otro que alzó su voz en contra de los conflictos bélicos que aquejaban al planeta durante los 70 fue Raphy Leavitt quien, en su canción “Soldado”, expresa las penurias de los jóvenes enviados a la guerra. La noticia se ha regado, / ¿qué cosa será? / La guerra de los callados. / ¡Preparada está! / Todo el mundo está enterado. / Confuso entonar. / La guerra mata al hermano / ¡sin discriminar!, dice la canción, la gente baila un clamor y eso queda en la memoria.

La lista es larga y, antes de culminar, cómo no mencionar la ópera latina Hommy de El Judío Maravilloso Larry Harlow, que en la voz de Junior González resalta el tema “Cari Caridad”, en el que se implora a los santos africanos la finalización de la guerra de Vietnam. También cantantes como Joe Arroyo (La guerra de los callados) y orquestas como The Brooklyn Sounds (Libre soy) abogaron por la consolidación de una sociedad en la que la rumba se desarrolle en hermandad, libertad, paz y respeto, palabras que suena con la clave en salsa y, por ello, como expresión del humilde están presentes en cada guataca, encuentro, fiesta en la que este ritmo afrocaribeño sirva la mesa. Sigamos en paz la rumba, más na… ¡Saravá!

Larry Harlow

ÉPALE 344

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