ÉPALE2877-HIMNO NACIONAL

UNA CANCIÓN DE CUNA Y UN ESCENARIO GEOPOLÍTICO DE FUERTES TENSIONES Y ANHELOS LIBERTARIOS INSPIRÓ EN LA CIUDAD DE LA PIRA, LOS GRANDES CACIQUES, LOS TECHOS ROJOS Y EL TUMBAO QUE MÁS PIN QUE  PAO, A CREAR LA MARCHA OFICIAL DEL PAÍS MÁS LINDO DEL PLANETA

POR MÁRÍA EUGENIA ACERO COLOMINE • @ANDESENFRUNGEN

Seamos sinceros. ¿Cuántos de nosotros realmente podemos cantar completico el himno nacional?

Muchos damos por sentados los símbolos que nos identifican como nación, como matria. Como país. Como república.

Bien vale la pena, así sea de vez en cuando, revisar la historia para comprender, así sea microscópicamente, el entorno geopolítico de la crónica que habla de nuestros orígenes.

Montémonos entonces en la súper nave de Marty Mc Fly (el gafo famoso de “Volver al Futuro”), viajemos en el tiempo, y regresemos al momento de hace un ratico, hace 218 años.

Caracas.

Poderes, intereses y temores reinaban en la ciudad. Indios, negros, zambos, saltos atrás, mulatos, mestizos, blancos de orilla, blancos criollos, españoles y afines tenían los ánimos muy caldeados. Se había firmado el Acta de independencia, y aún así, los españoles no estaban muy dispuestos a soltar el coroto. La lucha revolucionaria independentista seguía en pie.

EL 25 DE MAYO DE 1881 ANTONIO GUZMÁN BLANCO DECRETA ESTA MARCHA, YA POPULAR DESDE 1810

Así que, con letra del médico, escritor y periodista Vicente Salias, y música de Juan José Landaeta, nació la canción. Vicente Salias era miembro de la Junta Patriótica. El maestro Landaeta, fue un importante instrumentista y director de orquestas en el siglo XIX. Nuestro himno nacional también es conocido como “La marsellesa venezolana”.

El 25 de mayo de 1881 Antonio Guzmán Blanco decreta esta marcha, ya popular desde 1810. Esta pieza fue compuesta  para enaltecer la batalla de los pueblos libertarios. El “Gloria al Bravo Pueblo” se estrenó la noche del 23 de abril de 1810. Cayetano Carreño lo interpretó. El Padre José Cortés de Madariaga aseguró en uno de sus diarios, el 18 de junio de 1811, haber escuchado el canto patriota dentro de la embarcación en la que navegaba por el río Meta, en Colombia.

Su primer nombre fue “Canción patria”. Se dice que no fueron ellos, sino Andrés bello quien la compuso. A menos de que apelemos al infalible Carbono 14, jamás los sabremos.

El canto patriota se escribió con cinco estrofas y un coro. Luego, se suprimieron dos estrofas quedando con tres estrofas y un coro. Nuestro himno ha sido modificado tres veces:  en 1881, por Eduardo Calcaño; en 1911 por los 100 años de nuestra independencia, realizada por Salvador Llamozas; y en 1947 por Juan Bautista Plaza.

Hoy en día todxs lo cantamos: en las escuelas, actos solemnes y partidos deportivos. Lo honramos y lo respetamos tanto, que solo en las temporadas de beisbol nos atrevemos a aplaudirlo. Solo los gringos son capaces de hacer versiones infinitas y muy ridículas sobre su canción oficial y  símbolos patrios. Aquí, ni siquiera los artistas más conceptuales se atreven a inventar versiones demasiado audaces. Solo algunos desubicados juegan con patrones lamentables de costura sobre nuestra bandera, y uno que otro tonto se pone hiper creativo, rayando en lo estúpido, sobre nuestra pieza musical oficial.

El expresidente Luis Herrera Campins promulgó a finales de los 70′ que a las 6, las 12, las 6 y las 12 AM y PM, que en TV y radio se entonaran el himno. Lamentablemente, por haberse metido con las publicidades porno de vicios y cigarrillos, el Pacto de Punto Fijo lo mató políticamente. A Luis Herrera, no al himno.

Ilan Chester y otros artistas intentaron hacer le versiones. Hugo Rafael Chávez Frías apoyó en la traducción a lenguas originarias y en lenguaje de señas. El Sistema Nacional de Orquestas se ha encargado de enaltecerlo con sus niños en todo el planeta. Nuestros atletas y generación de oro también .

En pleno siglo XXI, es indispensable que recordemos  su origen. Para cuando juegue la Vinotinto, para cuando algún compatriota, las entone, para cuando en la TV escuchemos a nuestro Coman entonando las tres estrofas con cuatro versos, de nuestras sagradas melodías, recordemos: que venimos de una tierra de seres libertarios y claros. De mujeres y hombres libres. Que mientras otros imperios y naciones buscaron conquistar tierras y almas, nosotros sacrificamos el pellejo para que nadie le lamiera la suela de la bota a nadie.

Fuimos nosotros, los venezolanos, quienes en Latinoamérica y el mundo nos sacrificamos no solo por nosotros mismos, sino que seguimos haciéndolo en todo el planeta, para libertar a las mentes del sistema capitalista patriarcal 2.0 que pretende hacernos creer y sentir que somos máquinas. Obsolescencia programada. Peroles. Plástico, como decía Rubén Blades en la canción.

Así que, si naciste en Caracas, en Venezuela, honra tus orígenes en memoria de quienes sacrificaron sus vidas, sus almas y sus sueños para que leyeras esto. No te vendas. Vienes de sangre noble y soberana, y así lo dice nuestro sagrado himno, que nació producto de muchas revueltas angustiadas, de una melodía de canción de cuna y de unas letras que ayudan a definirnos a los venezolanos, como gente digna, Karibe, líder, potencia: el sueño de Bolívar, de Miranda, de Apacuana, Matea, Hipólita, Luisa Cáceres de Arismendi, Manuela Sáenz, Guaicaipuro, Urimare, Baruta, Chacao, Catia, Cipriano Castro, Ezequiel Zamora, Renny Ottolina, Alfredo Maneiro, Fabricio Ojeda, el Chema Saher, Alí Primera, Argelia Laya, Livia Governeur, Hugo Rafael Chávez Frías, Lina Ron, Willian Lara, Eliécer Otaiza, Robert Serra, Nicolás Maduro y nosotros. Y los que vienen, y vendrán. La matria no se vende, la matria se defiende. La matria es el hombre, la mujer, el niño y el anciano, muchacho. Nosotrxs somos lxs hijxs de esta tierra, y estamos dispuestos a ser libres: ¡Ana karina rote aunikon itoto manto.!

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