POR TATUN GOIS • @LASHADAS1974 / ILUSTRACIÓN JUSTO BLANCO

ÉPALE276-SOBERANÍAS¿A cuántos de nosotros no nos ha pasado que conocemos a una persona que nos atrae sexualmente y, ante la mínima afinidad o cercanía, comenzamos a imaginar que le gustamos?… a casi todos, estoy segura. Y ¿cuántas veces ha sido cierta esa percepción? Casi nunca, estoy segura también.

Lo mismo, ¿cuántas veces nos ha gustado alguien quien, en correspondencia con nosotros, se lanza al carrusel de las miradas, los roces, los silencios incómodos, los juegos de palabras, las invitaciones, las salidas?… ¡y dale! Empezamos a imaginar: ¿cómo besará?, ¿será buenx en la cama?, ¿será salvaje? o ¿sabrá ir poco a poco?

Y así, cada uno de nosotros cae en la traicionera trampa de la mente: armarnos la persona ideal partiendo de una persona común. Casi siempre para mal, pues cualquier alteración del modelo mental por parte del sujeto elegido hará recular los deseos más ardientes.

Sí, claro. Y, ¡cómo no!, si te dio por imaginar que al objeto de tu amor le gustaría también una “cogida playera” y pasas la noche eligiendo hasta el color del toldo al que llegarán, y resulta que le asomas la posibilidad del natural espacio para la pasión a orilla del mar y te suelta a quemarropa: “¡Ay, nooo! Yo detesto la playa, me da grima la arena… ¡Ni de chiste!”. Y plop, a la m… todo tu pajazo mental que, por supuesto, te callarás porque te sentirás ridículx y quién sabe cuántas pendejadas más. O, de pronto, resulta que el romance es telefónico y a esa persona no le conoces sino la voz, un par de fotos del feisbuk (donde todo el mundo sale bello) y nada, te lanzas por la bajada y empiezas a soltar frases triple X asegurándole que le harás rasguñar las paredes con las uñas de los pies. A ti te preguntarán, entre jadeos, si estás aseguradx porque te juran que te van a voltear como a una media, vas a necesitar resucitación médica y pasan dos noches sin dormir excitadxs imaginando que, tal vez, el multiverso cambiará de frecuencia vibratoria tras esa cópula… y resulta que cuando se encuentran apenas se soportan por cortesía, porque la química física no fluyó al mismo nivel de la auditiva; o que uno de lxs dos queda tan intimidadx, atrapadx por todas las cosas que sabe que prometió hacer, que se le resetea el Windows y no puede hacer es nada, quedando todo en expectativas no cumplidas. Horrible, ¿eh? ¡Bastante!

Por eso (que me ha pasado que jode) es que digo que lo mejor que se puede hacer en la vida es vivirla sin expectativas. Sentir las cosas cuando sucedan y no en la mente, dejar que simplemente nos pasen a nosotrxs sin esperar nada. Que el sexo imaginado siempre será “bueno” por irreal y eso le roba autenticidad; y, sin esto, ¿qué puede valer la pena?

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