Siboney del Rey: “Me satisface sanar con el mundo de la lectura”

ESTA LECTORA EMPEDERNIDA HA
TRASCENDIDO SU AMOR POR LAS LETRAS PROMOVIENDO LA LECTURA EN DIVERSAS COMUNIDADES. EN EL MARCO
DE LA FILVEN, NOS COMPARTE
CÓMO HA INFLUIDO ESTA FIESTA
DE LA PALABRA EN SU VIDA

POR MARÍA EUGENIA ACERO COLOMINE • @ANDESENFRUNGEN
FOTOGRAFÍA JESÚS CASTILLO

Uno de los más grandes logros que ha desarrollado la Revolución Bolivariana ha sido cultivar de manera activa y constante el amor por la lectura y el apoyo irreductible a todas las formas posibles de cultura y expresión creativa. Este apostolado ha dado excelentes frutos, ya que han surgido a raíz de esta política pública gran cantidad de lectoras y lectores que no sólo se nutren copiosamente del conocimiento a precios solidarios, sino que además propician actividades y talleres en sus comunidades.

Una de estas heroínas del saber es Siboney del Rey. Esta joven lectora ha llevado su pasión por las letras a diversas comunidades para que, también, se enamoren de la palabra escrita. Quisimos conocer su testimonio y parte de lo que ha sido su trayectoria de vida como poeta y periodista.

—¿A QUÉ TE DEDICAS?, ¿CUÁL ES TU VINCULACIÓN CON LA LECTURA Y CÓMO HAS DESARROLLADO ESA RELACIÓN?

—Soy poeta, docente y periodista. Egresada de la Escuela de Letras, Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad Central de Venezuela.
Desde niña me apasioné con el mundo de la lectura. Las bibliotecas se convirtieron en mi segundo hogar: el hogar de los saberes, del silencio, de la concentración, del encuentro con mis ideas. Llevé esa llama en bachillerato, en los espacios laborales donde me tocó trabajar, en las comunidades organizadas (llevando lectura a las niñas, niñas adolescentes, personas con discapacidad, adultas y adultos mayores); en las instituciones educativas, religiosas, hospitales, bibliotecas y hasta en las cárceles (mi primera experiencia con ese sector fue a los 20 años con un texto del escritor inglés Alan Sillitoe, La soledad del corredor a fondo, en la desaparecida La Planta y la cárcel de El Junquito. En esa época trabajaba con un bufete de abogados y conocí muchas familias de sectores humildes, y para solidarizarme con ellas me arriesgué a compartir poesía y lecturas de textos con esos presos y sus familiares); y como brigadista internacional voluntaria con Cuba en los años 1994-1996, siendo tiempos muy duros para el pueblo cubano, ante la caída del bloque soviético y la criminalización del bloqueo yanqui.

En esas andanzas descubrí que era poseedora de un don natural —con la promoción de la lectura— y comencé a realizar mi labor social y humanista, hasta el sol de hoy. Me satisface grandemente motivar, educar, sanar y hasta hacer reír con el maravilloso mundo de la lectura.

—¿CÓMO HA INFLUIDO EN TI LA FILVEN?

—Considero que la Filven se convierte en el escenario anual del encuentro con los libros y la lectura. Es la manera de acercar a nuestro pueblo a conocer estos espacios y disfrutar el encuentro con la diversidad de textos y autores; disfrutar una conferencia, un recital poético, un actividad de cuentacuentos; un encuentro con la música, el cine, el teatro y la sana recreación que te ofrecen escenarios como éstos.

Sabemos muy bien que la crisis económica nos golpea duramente y que el salario de una madre o un padre de familia —y clase trabajadora— no da para satisfacer nuestras exigencias más apremiantes, ni mucho menos para comprar un libro. Sin embargo, existen alternativas como los textos digitales, que se consiguen de forma gratuita y se pueden leer cómo quieras.

Un libro es tan urgente y necesario como comprar alimentos, medicamentos, ropa, calzado, disfrutar un paseo… pues tienes que activar y ejercitar tu mente con hábitos saludables de vida, y la lectura es imprescindible. Una persona que lee, que analiza, que piensa, que haga debates… es un instrumento de conocimientos y está curado contra la ignorancia —que es un mal que debe combatirse día a día. No permitir que situaciones malsanas desvíen la formación que poseemos a través de la adicción a la televisión, al internet, a los juegos de envite y/o azar, a las malas compañías o a elementos transculturizadores (culturas ajenas a nuestra identidad, que degraden al ser humano). Lo decía el mismo Libertador Simón Bolívar: “Un pueblo ignorante es un instrumento fiel de su propia destrucción”.

—¿CUÁLES SON TUS LIBROS DE CABECERA?

—Te confieso que mi casa es una librería: eso es lo que abunda y lo que hay, y en grandes dosis. ¡Mis textos y autores favoritos son tantos!: Doña Bárbara, de Rómulo Gallegos; Mene, de Ramón Díaz Sánchez; La metamorfosis, de Franz Kafka; Los miserables, de Víctor Hugo; Afrodita, de Isabel Allende; Nuestro Marx, de Néstor Kohan; Letra y pólvora, de Ludovico Silva; Esta ciudad se cae a pedazos si te vas, de Ahmet Telli; las obras completas de Rabindranath Tagore; las antologías poéticas de Víctor Valera Mora, Aquiles Nazoa, Andrés Eloy Blanco; Mi historia de amor con el arte moderno, de Katharine Kuh; Meditación, iluminación y nirvana, de Rubén Cedeño; Las Cartas de Amor de Bolívar y Manuela; la Colección Bicentenaria (educación primaria y secundaria). ¡Son algunas referencias de mis favoritos!

—¿EN QUÉ HA CAMBIADO TU VIDA LA LECTURA?

—Considero que quienes tenemos el buen hábito de la lectura nos transforma en seres llenos de conocimientos, de habilidades, de transformaciones positivas, etc. Como te afirmé anteriormente, la lectura me ha dado cambios favorables y seguiré llevando esa llama viva para transmitir conocimientos, formar, recrear, sanar, hacer una labor social, ayudar al prójimo a través del maravilloso mundo que te transmite la lectura.

—HÁBLANOS DE TU LABOR COMO PROMOTORA DE LECTURA

—He trabajado con jubiladas y jubilados de la Administración Pública, amas de casa, microempresarias, personas con discapacidad y en situación vulnerable (niñas y niños de la calle, indigentes), mujeres víctimas de violencia de género, así como con los privados de libertad.

He podido evidenciar que esos sectores específicos se encarnan en los personajes de un texto y se identifican con ellos. En los ejercicios de lectoescritura han plasmado sus vivencias, drenan sus emociones, expulsan lo que han llevado por dentro. Algo así como un ejercicio de catarsis. Me ha tocado llorar y reírme con ellos para solidarizarme con sus exposiciones.

—¿QUÉ MENSAJE DESEAS DAR A LA COMUNIDAD DE ÉPALECCS? 

—En lo personal, Épale es la “buena vibra cultural” que le pone el entusiasmo, el sabor a cada lector o lectora de la ciudad. Envío un fuerte abrazo a todo su equipo de trabajo, pues sus aportes son extraordinarios.

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