“Siempre la cultura es resistencia”

Felipe García y su equipo reabrieron la tienda de arte Urquía Maru: un espacio donde se encuentran artistas y pueblo para comulgar con la creación y con la formación de valores estéticos y espirituales

Por María Eugenia Acero Colomine@andesenfrungen / Fotografías Jesús Castillo

Urquía Maru lista para ofrecernos unas Navidades felices

A pesar de la pandemia, el pueblo insiste en darle vida a la ciudad y en ver florecer proyectos productivos. Estas iniciativas no sólo llenan de alegría el entorno, sino que constituyen un símbolo de resistencia ante el desafío de la vida en cautiverio forzoso.

Uno de estos ejemplos abrió sus puertas. El pasado lunes 19 de octubre se reinauguró la tienda de arte Urquía Maru, en pleno centro de Caracas. Este espacio ya venía operando desde hace cinco años, pero con la pandemia se tuvo que someter a un cierre forzoso. Fue propicia entonces la ocasión para repensar el emprendimiento y relanzar este proyecto familiar. La reapertura, a pesar de haber sido modesta, contó con una nutrida participación de visitantes que se pasearon por las renovadas instalaciones para disfrutar de las obras en exhibición y venta.

La tienda Urquía Maru es un espacio donde es posible encontrar obras de arte y artesanías de artistas principiantes y reconocidos, para que el pueblo pueda tener acceso a la belleza sin necesidad de pagar precios exorbitantes.

Originales piezas artesanales de diversos artistas se encuentran en la tienda

El equipo fundador de Urquía Maru está conformado por el artista Felipe García, su esposa Estrella y sus hijos. Esta familia de creadores tiene ya muchos años de trayectoria haciendo arte de diferentes maneras y con gran reconocimiento. Los cuadros de Felipe son muy famosos por representar una manera de arte optimista, y en los últimos años sus murales se han hecho muy célebres, alegrando la ciudad con sus figuras más emblemáticas.

Un rincón de encuentro para los artistas y el pueblo

Felipe García rememora sus inicios: “Yo era estudiante de Psicología en la UCV, cuando empecé a hacer piezas para vender: marcalibros, franelas, cerámicas. Vendía mis trabajos en el antiguo Ateneo de Caracas (ahora UNEARTE) y en la UCV. Luego me uní a Estrella y juntos creamos el taller Urquía Maru, donde impartimos cursos y creamos de diversas maneras. Luego montamos este espacio, que acabamos de reabrir. Mis hijos son pintores y escultores y ellos también son parte de este proyecto, ya que juntos creamos e impulsamos proyectos artísticos. Somos una empresa familiar y tenemos claro que la cultura es nuestra militancia”.

“La reapertura de esta tienda fue necesaria. El encierro por la pandemia generó un fuerte deterioro de las instalaciones de la tienda y tuvimos que recomenzar, prácticamente, para poder reactivar el espacio. Perdimos muebles y libros producto del encierro. Así que era indispensable que reiniciáramos un ciclo nuevo, y así ofrecerle al pueblo nuevos productos artísticos para su disfrute”, afirma Felipe García.

“Hacía falta que en la zona existiera un espacio de arte” Malú Rengifo

En esta ocasión, al equipo de artistas se unió Malú Rengifo, quien no sólo ofrece en la tienda sus clásicos monstruos chicos y cuadros, sino que también está haciendo trabajo operativo en la tienda. “Hacía falta que existiera en la zona un espacio de arte. Caminas a cinco cuadras a la redonda y todo lo que consigues en el centro son comercios, bachaqueros. No hay un sitio para alimentar el espíritu. Éste espacio busca que el pueblo se encuentre a sí mismo y se nutra con un poco de creación original”. Malú estuvo este año trabajando activamente con la familia García en el levantamiento de los murales que le rinden tributo al centenario de Aquiles Nazoa. Su emprendimiento Monstruos Chicos ha sido un proyecto que cada vez está teniendo más éxito, al ofrecer muñecos de tela originales que recrean a diversos personajes históricos, culturales, literarios e imaginarios. En la tienda, Malú no sólo ofrece sus muñecos, sino también cuadros de su autoría.

“Es necesario abrirles las puertas a los artistas. No solo a los creadores ya consolidados, sino a los nuevos. Que puedan exponer sus obras y venderlas a precios accesibles”.

Pablo García.

Arte y artesanía a precios solidarios

Pablo García, hijo de Felipe y Estrella, añade: “Es necesario abrirles las puertas a los artistas. No sólo a los creadores ya consolidados, sino a los nuevos. Que puedan exponer sus obras y venderlas a precios accesibles. Esa es la finalidad de nuestra tienda: brindar una plataforma de exposición y venta para que los artistas se den a conocer. Es importante, también, que el espacio no sea únicamente para artesanías y objetos utilitarios: se debe fomentar una cultura para que la gente aprenda a consumir arte. El arte es calidad de vida y es conocimiento. Queremos que el ciudadano de a pie también desarrolle cultura de adquirir creaciones originales, ya que históricamente se ha creído que las obras de arte son sólo para una élite. Muchas de las pinturas y piezas que estamos exhibiendo en la tienda fueron creadas durante la pandemia”. Pablo ofrece en la tienda algunos cuadros de su autoría, con ilustraciones y serigrafías originales.

Felipe agrega: “Este año ha sido muy positivo para nosotros. Tuvimos la oportunidad de levantar un mural en ocasión del centenario de Aquiles Nazoa, por los lados de Capuchinos, y la inauguración se hizo durante un pase presidencial. Luego de ver nuestro mural, el presidente Nicolás Maduro dio la instrucción de que se levantaran mil murales en todo el país en honor a El ruiseñor de Catuche. Desde entonces, levantamos dos murales más: uno en El Valle y otro en Petare. Este trabajo ha tenido el apoyo de Ernesto Villegas, de la alcaldesa Érika Farías, del Ministerio de Vivienda y de la Red de Artesanos. Otros muralistas, como Shamániko, también se han unido en esta cruzada muralista y han hecho excelentes trabajos en la ciudad, como el urbanismo de La California. Con el arte hemos contribuido a levantarle el espíritu al pueblo”.

La tienda es un espacio pequeño, ubicado perpendicularmente a donde se encuentra la casa natal del Libertador. Esta zona, poco a poco, se ha venido rescatando en beneficio del turismo cultural, con el levantamiento de negocios de primera calidad para un público internacional. Así, tenemos que hay una chocolatera y una fuente de soda para que visitantes de otros países conozcan el sabor patrio.

Un rincón de encuentro para los artistas y el pueblo

En la tienda Urquía Maru se pueden apreciar cuadros de diferentes artistas y estilos, así como muñecos, esculturas, piezas artesanales, prendas para damas e incluso ponquecitos. Los precios de los cuadros oscilan entre $20 y $200. Están abiertos de lunes a sábado de 9 a.m. a 5 p.m. El equipo de Urquía Maru tiene pensado abrir el espacio para que se hagan exposiciones especiales y los artistas puedan presentar su trabajo por temporadas.

Los cuadros son de diversas temáticas: la naturaleza, temas fantásticos, tradiciones. Las piezas artesanales abarcan desde objetos para la casa hasta prendas de vestir. Los cultores que estén interesados en exponer sus trabajos en la tienda pueden acercarse para postular sus obras.

Felipe García concluye: “Nosotros trabajamos para ustedes, trabajamos para agradar a los demás. El trabajo cultural es una especie de servicio. Es tan importante como comer, vestirse y hacer el amor. Es vital, sobre todo en estos tiempos de crisis, impulsar la actividad cultural a todo nivel. Es importante que no vean la cultura como un desperdicio. Siempre la cultura es resistencia”.

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