POR HUMBERTO MÁRQUEZ / ILUSTRACIÓN JESSICA MENA

ÉPALE260-BOLEROSComo no salimos el 24 de “diciempre” (ese fue un error de imprenta, pero aplica, jejé) me quedó abollado este artículo sobre una de las gaitas que me ha dado tantas satisfacciones amorosas y otras tantas rupturas también. Antes de los 30, le hacía caseticos a las muchachas con esos versos maravilla de “Neguito” Borjas: Le doy gracias al señor por haberte conocido / pues los años que vivimos fueron de dicha y amor, hasta ahí era lo que yo quería decir, y digo, en el jolgorio que me da cada vez que he amado a una mujer. Después de los 30 repetí la dosis con una hermosa diva, pletórica del “discreto encanto de la mujer madura” —al decir de Monasterios—, para condenarla a recordarme toda su vida: Así siempre ha de pasar que cada vez que escuchéis / una gaita lloraréis / porque en mí te hará pensar, / son bellas prosas que a ti te harán recordar / todas esas lindas cosas que no pudimos lograr. ¡Ayayayay!

Obviamente, estos versos de Neguito debían corresponder a un escarceo amatorio de su vida, pero fue solo hasta este diciembre que, entrevistando a Ricardo Hernández en ocasión de las rocolitas navideñas que ofrecimos 24 y 31 en A mí me pasa lo mismo que a usted, pude acceder a la historia. Dice Ricardo, palabras más palabras menos, en un largo parlamento: “Hablarte de ‘Sin rencor’ (…) la vida te da sorpresas, te lleva y te trae (…) En mi segundo matrimonio me casé con Thaís García, hermana de Judith, la musa de ‘Sin rencor’, a quien Neguito le compuso esta gaita”.

Hay que decir que eso debió ocurrir en 1977, cuando nació “Sin rencor” de la pluma de Abdénago “Neguito” Borjas quien, según cuentan los cronistas, la ofreció a varios grupos gaiteros del momento y fue rechazada porque preferían cantarle a La Chinita, a Maracaibo y al lago entre otras semblanzas de la zulianidad. Por lo que le tocó cantarla él mismo, con poco impacto. Hasta que Víctor Prada Vallés comenzó a rotarla en su programa de Radio Popular, de mi pana Alejandro Higuera, y otras emisoras se sumaron hasta hacerla himno gaitero al amor.

A la última le puse, ya pasado de 60: Sin rencor ahora te digo que lo nuestro ha terminado / ese bello amor sagrado para mí no tendrá olvido. ¡Recojan los vidrios! Jajajá.

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