Sobre el origen de la vida

¿De dónde vienen los bebés?, ¿cómo llegan los bebés a la barriga de la mamá? Frente a estas preguntas inocentes, formuladas por un pequeño o una pequeña de 4 años, las personas adultas responsables de su crianza pueden responder (tomando un merecido silencio previo) de alguna de estas maneras:
* Metáforas intercaladas con risas nerviosas: en ellas se incluyen las versiones actualizadas de la cigüeña, la semilla y aquéllas inspiradas en las escrituras sagradas de la Biblia, el Corán, el Nuevo Testamento.
* Rigurosidad científica: este tipo de respuesta requiere de mucha seriedad, porque resulta de la versión validada por el método científico requiere del uso de un lenguaje biologicista, y su imaginario se restringe a recrear el mundo celular.
* Silencio incómodo: en esta versión, aún existente, puede manifestarse la evasión de miradas, las promesas de hablarlo luego. Pueden, incluso, llegar a presentarse reacciones agresivas, ofensivas y algunas de tipo escapismo.
¿Cómo saber si se está embarazada? Esta pregunta —formulada por un o una adolescente de 14 años de edad, realizada de manera anónima en un encuentro con padres, madres y representantes en una escuela— puede dar pie a la siguiente respuesta:
* Silencio con nerviosismo extremo: en esta versión 2019, la respuesta puede manifestarse a partir de coloraciones de orejas y pómulos, amenazas verbalizadas en forma de indirectas —que incluye la intimidante visita al laboratorio o al ginecólogo para despejar dudas—, miradas recelosas dirigidas a las chicas, pánico y sensación de vacío.
Luego de este breve recorrido, pareciera lógico pensar que una de las razones del porqué en la adolescencia se repite la pregunta referida al origen de la vida, pero formulada de manera distinta, es simple: lo estamos haciendo mal.
Y antes de alterarse o decir que no es con usted, porque sí lo hace bien, podría resultar más enriquecedor intentar hacer el ejercicio reconociendo que éste podría ser uno de los porqués en nuestros países existen, por ejemplo, altas tasas de embarazos no deseados a temprana edad.
Aún más: responder esta pregunta de la manera correcta podría salvar a muchas niñas de ser violentadas y abusadas sexualmente; sí, así como lo leyó. O ¿acaso usted es de quienes piensan que a los 11 años puede una chica, de manera responsable, consensuar una relación sexual y, más aún, un embarazo con un hombre de unos 24 años?
Utilice metáforas, hable de manera científica (nunca opte por el silencio) y en su relato incorpore la participación activa de la mujer en la toma de decisiones, porque para traer un bebé al mundo primero habría que desearlo.