Sobre ríos y quebradas: memorias que son puentes

Publicado en Épale N° 322 el Caracas, 5 de mayo de 2019

Construir puentes para esquivar precipicios, ríos o riachuelos no fue una necesidad urgente en la Caracas de antaño. De hecho,  en el año de 1772, la ciudad contaba con tan solo dos puentes; treinta años después (específicamente en 1801) la cifra apenas había aumentado a siete; mientras que para 1889 llevábamos 33. Sin embargo, cada uno de estos elevados posee una historia mejor que la otra. Veamos.  

Por Jessica Dos Santos Jardim / Fotografía Jesús Castillo

¿Cuál fue el primero?

Se dice que el primer elevado construido en Caracas fue “el puente del Catuche”, el cual posteriormente se llamó “la Candelaria”, y luego “Puente Real”, hasta que finalmente, durante el siglo pasado, recibió el nombre de “Doña Romualda” o “Romualda” a secas.

Romualda Rubí fue una famosa matrona, quien al parecer preparaba unas delicias gastronómicas inolvidables, y  vivía justo en ese lugar. 

Actualmente, al cruzar la esquina de Romualda, casi nadie sabe que está transitando por aquel famoso y renombrado primer puente de la ciudad, pues se encuentra totalmente oculto por el embaucamiento y las construcciones de concreto. 

No obstante, según el plano de Caracas de Enrique Mendoza Solar este puente data del año 1735 y sería, en efecto, el más antiguo de la ciudad.

“Enrique Mendoza Solar, reconstruyó el plano de Caracas para el año de 1810. Se sirvió de las noticias del obispo don Mariano Martí, los planos de Francisco De Pons, Ángel Jesurum, y otros ingenieros e historiadores. Su plano nos permite reconocer fácilmente los sitios más importantes», afirmó el cronista venezolano, Enrique Bernardo Núñez.

Pero…

Sin embargo, algunos estudiosos afirman que treinta años antes, el sargento Nicolás Puncel Montillas, ya había construido, por sus propios medios, un puente de ladrillo y cal, para comunicar su estancia con el centro de la capital.

Puncel le había pedido al ayuntamiento un terreno en la otra banda del río Catuche, para establecer su vivienda y una industria de corambre (conjunto de cueros o pieles). Por ese sitio pasa hoy la avenida Fuerzas Armadas, al norte de la Plaza España.

Al respecto, se indica que la población usaba regularmente la edificación,  incluyendo a los arrieros con sus cargas y recuas. Ergo, el “Puente de Puncel” también pudo haber sido la primera construcción solida y perdurable que tuvo Caracas.

En este sentido, la hoy esquina de Punceres lleva su nombre en homenaje a él.

¡No hablemos del primero sino del más polémico!

Mientras tanto, otro elevado de Caracas ostenta una macabra contabilidad: al menos dos mil personas decidieron usarlo para acabar con sus propias vidas.

Se trata del puente Guanábano, frente al Tribunal Supremo de Justicia, en la Avenida Baralt. 

“Muchas historias trágicas conoció el Puente del Guanábano (…) El puente sirvió, como dice el pueblo en su lenguaje criollo, de ‘revólver del pobre`’. Y bajo sus arcadas de hierro se estrellaron más de dos mil personas locas o desesperadas, que creyeron encontrar en el suicidio el remedio a todos sus males”, relató la escritora, Carmen Clemente Travieso, en su famoso libro “Las esquinas de Caracas”.

El puente fue construido cuando el presidente Antonio Guzmán Blanco decidió edificarse una lujosa mansión en los altos de La  Pastora. 

“Cuando el viejo Guzmán se fue a vivir a su lujosa quinta, no existía ninguna calle que uniera el sitio con el resto de la ciudad, por lo que se hizo urgente echar un puente sobre el abismo donde se encontraba un hermoso árbol de Guanábano”, agregó Travieso.

Este elevado fue realizado por el ingeniero Jesús Muñoz Tébar, quien fue ministro de Obras Públicas en cinco ocasiones durante el gobierno de Antonio Guzmán Blanco.

No obstante, se cuenta que el día de la inauguración, el peso de la gente lo hizo estremecer, razón por la cual fue clausurado de inmediato  para luego hacer una construcción mucho más sólida. 

Antes de este elevado, el único puente que unía  la parte alta de La Pastora con el centro de la ciudad, era el puente de Carlos III (en honor del entonces monarca Carlos III de Borbón), fabricado en el siglo XVII, por disposición del entonces gobernador José Carlos de Agüero. Hoy por razones históricas y arquitectónicas es considerado patrimonio de la ciudad (según Gaceta Oficial nº 31.139 de fecha 27 de diciembre de 1976). 

De hecho, a Guzmán Blanco se le atribuyen al menos 4 famosos puentes, construidos entre 1870-1877: Caño Amarillo y Curamichate al oeste, Puente de Hierro al sur y Guanábano al norte.

No era el único suicida…

No obstante, los suicidios no sucedían únicamente en el Puente del Guanábano. Por ejemplo, se suele recordar mucho el caso de María de Lourdes Cimeña.

Cimeña estaba despechada por un boticario que no correspondía a su amor. En medio del dolor, decidió quitarse la vida desde el Puente Guanábano. Pero, el infortunio fue doble, pues sobrevivió a la caída con fracturas en ambas piernas, por lo cual fue apodada como “La Mocha” de la ciudad.

Entonces, la mujer decidió intentarlo nuevamente. Pero, esta vez desde  el puente “El Viaducto” ¿y adivinen? También sobrevivió.

“Había en Caracas puentes fatídicos: el Viaducto y el Guanábano. Ambos eran muy útiles para aquellos que deseaban quitarse la vida y no tenían con qué comprarse un revólver, especialmente el segundo, ya que el primero fracasó pues muchos suicidas se salvaron al enredarse en los cables del alumbrado público. También era muy adecuado para el suicidio el Puente de Miraflores; pero algunos lo desdeñaban porque le tenían más confianza al del Guanábano.”, relató el cronista Luis A. Narváez Vaz.

Puentes metálicos

Años después, muchos puentes nuevos empezaron a cruzar el Río Guaire. Pero con una novedad: eran metálicos.

El primero fue el denominado “Puente Regeneración” aunque en realidad fue rebautizado como “puente Hierro”. Esta construcción se termino en el año 1875.

Años después, en 1882, vino el “Puente Constitución”, el cual tras una crecida del rio fue sustituido por uno nuevo llamado “Puente Sucre” al final de calle sur 7, en lo que hoy es la Avenida Fuerzas Armadas.

Asimismo el conocido “Puente El Paraíso”, también derribado por una crecida.

Finalmente llegó “El Puente Dolores”, llamado así por su cercanía a esa esquina. Fue construido en 1897 y cierra el circuito de puentes metálicos de finales del siglo XIX.

Muchos de estos elevados ya no existen. No obstante, en sus lugares aún se conserva algún rastro del ayer.

“Puente Hierro, Dolores y Paraíso se sustituyeron por estructuras de concreto armado, hiperestáticas, y luego se dio la aparición de nuevos puentes tales como el arco y pórtico doble a la entrada de la Ciudad Universitaria, los pórticos del Puente Lincoln, Puente Roosvelt, Puente Las Mercedes, los arcos múltiples en esviaje del puente de la Autopista del Este sobre el río Guaire, las separaciones de rasante en la Avenida Fuerzas Armadas, Avenida Sucre, Los Caobos y tantos otros que han marcado la superación”, explicó el ingeniero Eduardo Arnal.

Asimismo, los informes actuales señalan que en toda Venezuela hay unos 6125 puentes en servicio con una longitud total de 93,3 kilómetros. El 66% de los puentes tienen más de 40 años de servicio y el 22 % más de 50 años.

¿Qué tal si entre todos nos proponemos revivir sus historias? Al fin y al cabo, estos tiempos nos requieren un poco puentes, como dice el poema del español Manuel Benítez Carrasco

“El puente es como clavar voluntad y fundamento; ser piedra en vilo en el viento, ver pasar y no pasar. El puente es como cruzar aguas que van de vencida; es darle la despedida a la vida y a la muerte y quedarse firme y fuerte sobre la muerte y la vida”

ÉPALE 382