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POR MALÚ RENGIFO • @MALURENGIFO / ILUSTRACIÓN MALÚ RENGIFO

Nada mejor para una pelazón de bola que una dieta rica en vegetales y verduras, los consumibles menos onerosos del mercado, rendidores y, de paso, alimenticios, tres características de altísimo valor para el que no quiere, o no puede, gastar demasiado pero que conoce la importancia de sacarle el máximo provecho a la comida y mantenerse saludable.

Claro, en ocasiones uno se las tira de una vaina y se atreve a ponerle condiciones a la papa como yo, que primero muero de hambre antes de pegarle un mordisco a un apio España, y es por eso que cuando les revelo que la receta de hoy es de sopa de brócoli, muchos de ustedes arrugan la cara como si les estuviera hablando de un shawarma relleno con las nalgas rebanadas de su suegra.

HAY QUE QUITARSE EL MIEDO A LO VERDE

Cada vez que uno busca en internet las propiedades de una rama o un vegetal, se encuentra con que, sea cual sea, es la solución más increíble, grandiosa, fantástica e infalible contra el cáncer. O que pone la piel bonita, o que aleja la pava, o que alimenta más que 6 kilos de bistec. Nada de eso es en vano.

Los vegetales son una fuente muy limpia de proteínas, vitaminas, minerales y aminoácidos necesarios para mantenernos saludables y en buena forma, y cuando hablo de buena forma no me refiero a ser un tenedor de pasapalos, como esos que se contonean torpemente por las pasarelas del mundo, sino a caber cómodamente dentro de unos pantalones de talla moderada y poder caminar hasta el abasto, pasear al perro o llevar a los muchachos a la escuela sin sentir que se carga un peso enorme a cuestas.

Es una verdad: una de las razones principales para el sobrepeso es el consumo de grasas, azúcares e hidratos de carbonos recontrarrefinados y en exceso. Los vegetales no poseen nada de eso, y cuando lo poseen lo hacen en una versión saludable. Por eso le recomiendo que vaya hasta el abasto más cercano, compre un brócoli y prepare su olla para hacer un caldito delicioso, barato y alimenticio que, además, le aportará muchísimo calcio, vitamina C, fortalecerá su sistema inmune y hasta tendrá propiedades antibacterianas, todo en un solo plato.

AGARRE SU BRÓCOLI…

… y lávelo bien. A veces tiene unos gusanitos verdes y chiquiticos entre los microarbolitos que lo conforman, yo se los quito compulsivamente, pero mi mamá dice que son gusanitos buenos y no le para bola si se le escapa uno.

Píquelo y colóquelo todo en una olla, cúbralo de agua y póngalo a cocinar. Puede agregar lo que tenga en la alacena: lentejas, trozos de carne o pollo, tomate, maíz, lo que usted quiera. Hierva hasta que esté tiernito y agréguele, si quiere, un chorro de leche, crema de leche o cubitos de queso blanco. Sazone al gusto con sal, pimienta o aceite de oliva y jarte con confianza.

Un brócoli cuesta como 50 bolos soberanos, y esta sopa suele alcanzar para unos seis platos, y hasta más.

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