ÉPALE311-FABIOLA PALOMARES

FABIOLA PALOMARES CRECIÓ EN TRUJILLO, EN EL MISMO PUEBLO DE SU TÍO RAMÓN PALOMARES. LA INFLUENCIA DE LA MÚSICA Y LA PASIÓN POR LAS PALABRAS EN LA FAMILIA LA HIZO HEREDERA DE LA VENA POÉTICA, QUE AHORA SIGUE CON TESÓN

                          POR MARÍA EUGENIA ACERO COLOMINE • @ANDESENFRUNGEN                  FOTOGRAFÍAS ENRIQUE HERNÁNDEZ 

Apenas tiene 25 años y ya cuenta en su haber con dos carreras: es abogada y, además, escritora. Nos cuenta que también ha participado en el teatro y en el ballet clásico y que vino a Caracas desde su Escuque natal a abrirse camino, autodescubrirse y, quizás en un futuro, aportar a la causa de la creación poética y literaria infantil y juvenil mediante el apoyo y creación de talleres de formación. Se trata de una joven muy despierta, apasionada y enfocada en la vocación de la palabra, que porta con orgullo la herencia de su tío Ramón Palomares. Conversamos con Fabiola Palomares.

—¿QUÉ PUEDES COMPARTIRNOS SOBRE TUS ORÍGENES FAMILIARES?

Los Sánchez somos músicos y, en ese particular, somos poetas apasionados de la cotidianidad. Los Palomares estamos entregados por completo a la palabra y de ahí nuestras intensidades. Recuerdo que mi tía María Eugenia me decía que yo era idéntica a mi tío Ramón por hablar con las plantas. Mi tío solía irse solo a poetizar con la naturaleza en las cabeceras de un río.

—¿QUÉ TE ENCAMINÓ RUMBO A LA POESÍA?

—Siempre me ha gustado leer, desde muy pequeña. Mi tío Ramón Palomares me inculcaba mucho la lectura de poetas venezolanos. Luego, llegaron los poetas latinoamericanos: Gabriela Mistral, Cortázar. Los poetas venezolanos han hecho de mí una obra. No solo en la academia, sino como ser sensible.

—¿QUÉ ES PARA TI LA POESÍA?

En la poesía desnudo mi desnudez. La poesía para mí es vida, muerte y amor. Con la poesía me siento verdaderamente libre y en casa.

—¿DE QUÉ TRATA LA TEMÁTICA DE TUS POEMARIOS?

—Pies descalzos es un tributo a mi amado padre. Esa relación que tenemos con la naturaleza y que nos hace invisibles ante una multitud. Con ese poemario participé en España y quedé seleccionada. Lo que más amo de este poemario es que es un tributo a la gente del campo. Vengo de un caserío que comprende una sola calle, y esa visión del campesino es la que me arropa y me acompaña. La amplitud del campesino en medio de realidades, que no necesariamente provienen de una educación formal pero que están llenas de sabiduría y profundidad. Ese reconocimiento a mis campesinos es lo que más amo de esta compilación de poemas. Este poemario fue reconocido en España y fui designada una de las mejores poetas jóvenes del mundo, y tradujeron al portugués varios poemas de este trabajo.

El segundo poemario habla de la voz femenina. El erotismo hecho mujer. Afrodita, el encantamiento contigo misma, con la vida, con tus amigos, con tus familiares. El autodescubrimiento de ser mujer. Yo considero que Dios es mujer. Así de simple.

En el monólogo de teatro exorcizo mi duelo por una ruptura sentimental, y lo abordo como la confrontación de esa dualidad que tenemos los escritores entre una vida aparentemente real y de otra vida en la imaginación que nos dicta cátedra y que, para nosotros, existe y es tangible.

—¿ QUÉ TE TRAJO A CARACAS?

Me considero una alondra. Soy una extranjera de la vida y debo volar. Elegí ser yo misma y esta determinación me ha costado burlas y rechazos, pero no me arrepiento. Nací para ser libre. No me refiero al libertinaje. Como dice Salvador Valero: “Nunca se me va a olvidar la tierra y mis zapatos”. Si me preguntas qué hago aquí hoy, no sabría decirte. La vida me trajo acá. Los venezolanos somos nacidos y estamos repartidos en todo el mundo. No solo en lo social, sino en lo artístico. Lo importante es salir adelante, y la poesía nos salva. Siempre he apoyado mi labor y conocimientos en materia social. Me encanta apoyar a la juventud de hoy en día, sobre todo en situación de pobreza, de delincuencia. Que se enamoren del teatro, la danza, pues la creación es la que hace sociedad. Hay que hacer arte. No solamente plasmo poesía, sino narrativa para teatro. Estoy haciendo un monólogo llamado Las conversaciones con mi otro yo. Es ese ego y la parte sensible del escritor. Mi soledad y yo. Es un escritor desgarrado por la vida, por el amor. Quiere vivir, pero el amor lo abandona y lo entierra. En ese tema hay un vaivén de conciencia. El protagonista dice que la mente es su enemigo más letal. Estaba esperanzado en su amor, hasta que entiende que ese amor es su alma que lo envuelve en sábanas blancas. Afirma querer estar solo, pero su alma es su amor. Como él dice: La soledad es el sonido que nadie escucha. El mensaje de mi monólogo es que, muchas veces, hay que morir para luego renacer. No es fácil ser pareja de un escritor, pues el creador a veces no se comprende a sí mismo. A mí me botaron de un liceo por querer hacer literatura y teatro con mis estudiantes. En Trujillo tenemos mucha censura a nivel creativo, pese a ser la tierra de Víctor Valera Mora, Enriqueta Terán y otros. Venezuela necesita leer. En vez de armas, pongámosles poesía en sus manos, hay que nutrirlos. El teatro también es indispensable. El arte me parió, me dio a luz.

—¿CÓMO PUEDES DESCRIBIR LA POESÍA VENEZOLANA?

Como algo sublime que despega nuestros zapatos del cemento y, al mismo tiempo, es tan realista que nos lleva a vivir en una fábula y en una realidad, a la vez. Esta conexión debe existir. La voz del poeta no debe ser muerta: debe ser libre, pues somos un mismo pueblo, un mismo sentimiento. Esa es la misión del poeta: traspasar maneras de ser, de amar y de pensar distintas. La poesía hecha mujer debe ser respetada donde sea que esté, pues no distingue color, clase social ni edad.

—AL IGUAL QUE GUSTAVO PEREIRA Y ANA CRISTINA BRACHO, COMPARTES LA LABOR POÉTICA CON LAS LEYES. ¿PUEDES HABLARNOS UN POCO AL RESPECTO?

Resulta que mi mamá no quería que yo me vinculara al quehacer humanístico. Yo lo que quería (y quiero) estudiar era Letras. Sin embargo, la presión familiar fue más fuerte y yo era aún muy joven, así que accedí. Curiosamente, pude adaptarme y responder bien. De hecho, mi mayor fortaleza era en el área penal. Conectar con los más vulnerables y vulnerados me apasionaba, y pude rescatar el caso de un malandro que ahora incursionó en las artes. Cumplí con mi carrera y con mi familia pero, una vez graduada, le entregué el título a mi madre y le dije que me iba a dedicar a hacer de mi vida lo que más me hacía feliz. Y aquí estoy.

—¿ QUÉ MENSAJE DESEAS COMPARTIR CON EL PÚBLICO QUE TE LEE?

Escribo para no morir. Si yo puedo, ustedes también. No están solos, porque en la misma soledad estamos acompañados a despertar. El arte nos da ese aliento de no estar solos y de ser quienes somos realmente.

“La misión del poeta es traspasar las maneras de ser, de amar y de pensar distinto”

“La misión del poeta es traspasar las maneras de ser, de amar y de pensar distinto”

ÉPALE 311

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