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ESTRELLA RUTILANTE DE LA NOCHE CARAQUEÑA DE LOS AÑOS 90 Y FIGURA DE LA FARÁNDULA TELEVISIVA, ESTUVO VARIOS AÑOS EN EL OSTRACISMO TRAS CAER DESDE LA CATAPULTA DE LA FAMA HACIA EL TERRITORIO OSCURO DE LA ADICCIÓN. SIN NOSTALGIA POR EL PASADO, HOY ESPERA QUE LE TIENDAN UNA MANO PARA IMPRIMIR UN NUEVO AIRE A SU VENDAVAL DE TALENTO

POR MARLON ZAMBRANO • @MARLONZAMBRANO ⁄ FOTOGRAFÍAS JESÚS CASTILLO

Hay algo en su mirada que no tiene nada de lascivia ni de descaro ni de deseo. Aunque así era el personaje que se dedicó a edificar durante su meteórica carrera mediática: una loca díscola y deslenguada que resultó deliciosa por su desparpajo.

En los jardines otoñales de la UCV, cerca del Hospital Clínico Universitario y su asepsia de hojas secas tamizando de aburrimiento el mediodía estudiantil, y lejos de las bambalinas que lo vieron surgir como fenómeno de masas y exegeta de la noche gay, Stayfree mira con tristeza.

Deberíamos decir Julian (yulian) Eduardo, álter ego del personaje televisivo y radial que terminó consumido por su contraparte del show business, como el dios Eros, quien quema a todos y a sí mismo cuando queda separado de su amada Psique.

SU PASO POR EL ESTRELLATO FUE RUTILANTE Y DISFRUTÓ DE LOS PLACERES DEL ÉXITO: EN LA CARACAS DE FIN DE SIGLO XX, Y DESDE LOS 13 AÑOS DE EDAD, GRAVITÓ COMO BAILARÍN DRAG POR LAS MERCEDES, LA IGUANA, EL CCCT, EL BASURERO, RAJATABLA, DOORS

Stayfree fue una reina sediciosa que, con aires mundanos, atravesó la ciudad a lo largo de los 90 cuando esta apenas se desperezaba de su misoginia, su homofobia y su conservadurismo, defendida a ultranza por la liga de la decencia que un buen día se halló frente al arrebato provocador de una impúber copia de Madonna, en su época de Vogue”, con gradería cosmopolita entre las discotecas gays y los locales de ambiente, luego la televisión y la radio y, finalmente, en el periódico Urbe, donde encontró asiento cómodo junto a las huestes del temible Alejandro Rebolledo.

Su paso por el estrellato fue rutilante y disfrutó de los placeres del éxito: en la Caracas de fin de siglo XX, y desde los 13 años de edad, gravitó como bailarín drag por Las Mercedes, La Iguana, el CCCT, El Basurero, Rajatabla, Doors, haciendo de la desfachatez su documento de actitud, danzando, posando o representando a Yma Sumac. Histrionismo y pasión por la escena que lo convirtieron pronto en niño terrible y figura protagónica de cualquier sarao.

Fue pionero en muchos aspectos: siendo gay, negro y pobre (todas, categorías malditas) se coleó con holgura en la vida loca y alcanzó importantes sitiales hasta incursionar en la danza contemporánea y el ballet clásico. En 1995 ya era un ícono reconocido en medio país. En 1996 aparece de travesti en la portada de Urbe, que se convirtió en la edición más vendida de un periódico de entonces. La banda mexicana Plastilina Mosh lo catapultó a la categoría de mito latinoamericano en 2003 con su tema “Te lo juro por Madonna”, luego de tenerlo de anfitrión durante un tour desquiciado por la noche caraqueña. Fascinación que atravesó a Boris Izaguirre (con quien a menudo lo comparaban), que alguna vez escribió en su honor “Stayfree for over”. Jorge Rodríguez, ex alcalde de Caracas y narrador, a quien conoció con 17 años, lo inmortalizó también en su texto ganador del Concurso de Cuentos de El Nacional en 1998: “Dime cuántos ríos son hechos de tus lágrimas”.

“ME SEÑALARON COMO CRACKERO, ME ADJUDICARON LA PERSONALIDAD DE INDIGENTE CUANDO YO ESTABA EN MI CASA, ¿SABES? EXISTE UNA GUERRA ECONÓMICA Y UNA GUERRA CONTRA STAYFREE”

En el ínterin, su paso por la danza y el teatro le permitieron perfilarse en el mundo académico. Intervino en la obra Variaciones sobre un concierto barroco de Edwin Erminy y Vicente Albarracín, basada en un texto de Alejo Carpentier. En 1999 llegó a presentarse con esa pieza en el Festival Internacional de Teatro de Londres. Luego en Bogotá y Berlín.

En 2003 lo llaman del canal Televen porque necesitaban a alguien que hiciera de gay para el programa Teleshow, representando a un divertido mayordomo de nombre Leonelo. De ahí surgió la idea de hacer un programa parecido a Crónicas marcianas y surge Noche de perros (2003 a 2005), su ingreso definitivo a la gloria.

“Dos años de intenso trabajo, de intensa rumba, tenía 25 años; si bien yo manejaba la fama, no manejé el llegó Stayfree’. Antes yo era parte de la rumba, ahora era como la joya de la corona. Entonces la pasé muy bien. Pero siendo joven, con mucho dinero, puede ser que me abrumó la libertad de pedir lo que quería y que me lo dieran al instante. Luego vino una etapa oscura de un año, cuando dejé de trabajar en la televisión y empecé a gastar en drogas. En 2007 vuelvo a la televisión, Canal I, donde escribí los editoriales del programa Sexópolis. Pero en ese año me entero de que tengo VIH, y para mí fue muy rudo estar en un programa de televisión y decirle a la gente que se cuidara, cuando yo no lo había hecho. Ahí empezó una debacle personal. Renuncié y todo lo que había ganado lo gasté en drogas. Ya no quería estar en los medios”.

Insiste: no estuvo en la calle pero atravesó las catacumbas

Insiste: no estuvo en la calle pero atravesó las catacumbas

—¿QUÉ DROGAS USASTE?

—Crack.

—MUY DURA

Sí. Y bueno, pasaron los años, tuve algunas intervenciones en algunos programas, como Detrás de las cámaras, que causó mucho revuelo. Pero como yo siempre quise ser bailarín, al mundo de la farándula no le di su lugar. Yo sentía que venía del mundo académico, siempre la gente de la farándula me pareció muy mediocre, y terminé muy mediocrizado yo mismo.

—¿QUÉ HICISTE DESDE ENTONCES?

En estos años me mantuve sacando bachillerato en un colegio en Chacao, pero me va muy mal con Física, Química y Matemáticas. En cambio, con las otras tengo coloquios con los profesores, sobre todo Historia y Artística. Hasta que en este 2018 a la alcaldesa Erika Farías se le ocurrió abrir un lugar emblemático para el ciudadano, como lo fue el Café Rajatabla, y ella recordó que me había visto haciendo performance y consideró que sería bueno que me encontraran. La inauguración fue un miércoles, y me presenté el sábado siguiente frente a gente de la época en la que yo me presentaba siendo un adolescente. Había gente que solo me conocía de Noche de perros, que no sabía que yo hacía performance; sobre todo había gente nueva, y a ellos fue a quienes más les encantó lo que hice.

—¿ESTUVISTE EN LA CALLE?

Eso no es cierto. Es que es un tema: jamás fui indigente, nunca estuve en la calle, solo que para conseguir crack tienes que ir a sitios, y siempre me encontraba gente. Lo que pasa es que me usaron de chivo expiatorio.

—¿CUÁNTOS AÑOS ESTUVISTE EN LA ADICCIÓN?

Como diez años.

—¿Y AHORA ESTÁS LIMPIO?

Me mantengo en recuperación e inclusión, tratamiento sicológico, siquiátrico y del grupo 12 Pasos. Es importante decirle a la gente que si tiene un familiar con problemas de adicción, bien sea drogas, alcohol, juegos o que tenga tendencia a hacerse adicto a las personas, que los programas de 12 Pasos son la respuesta.

—¿USAS PASTILLAS PARA TU TRATAMIENTO?

No estoy usando pastillas porque sería lo mismo.

ÉPALE281-STAYFREE 2—¿TUVISTE ACCESO FÁCIL POR TU FAMA?

Claro. ¡Las pagaba yo! Pero en cuanto al tema de seguridad yo me hacía amigo de todos. Lo que tengo que decir es que a muchas de estas personas tal vez la sociedad las vea como escoria, pero tienen sentimientos, aflicciones, quieren ser escuchadas, el gran problema es que nadie las escucha. En esas sesiones de drogas yo les escuchaba, ellos quieren tener amigos pero no saben cómo insertarse en la sociedad. Tienen muchas frustraciones, que las tapan con las drogas o vendiendo drogas o vendiéndose ellos mismos, pero en realidad son personas. El sistema y la sociedad son muy duros con ellos, y a mí se me trató como a ellos. Yo no tenía aflicciones porque estaba drogándome.

—¿TE DIERON LA ESPALDA?

Ahora que quiero hacer cosas veo la oposición de algunos, y ahorita hay muchas personas que son consecuencia mía, porque nadie que sea gay, pobre y negro hubiera llegado a la televisión si no hubiera sucedido un fenómeno que se llama la Revolución, y básicamente yo llego a la televisión porque había una nueva manera de pensar. Antes no hubiera sucedido eso. Entonces ahora, siendo yo quien abrió la puerta, han llegado miles que tienen talento y han tomado mi personalidad. Se aprovecharon de mi fama y de mi talento, están siendo Stayfree. Entonces, ¿por qué no dirigirse a la fuente, a la madre?

—¿SE HIZO UNA CAMPAÑA EN TU CONTRA?

Me señalaron como crackero, me adjudicaron la personalidad de indigente cuando yo estaba en mi casa, ¿sabes? Existe una guerra económica y una guerra contra
Stayfree.

—¿CÓMO HACES CON EL TRATAMIENTO PARA EL VIH?

Yo no lo estoy tomando desde hace cuatro meses. Y desde hace dos años no hay reactivos para ver cómo ha evolucionado la carga viral. Estoy con las manos atadas. A mí me gustaría confiar en la buena capacidad del Gobierno para esto. Me atiendo en el Universitario. Pero la otra cosa es que cuando llegas a una consulta no te tocan, no te hacen nada, te mandan a hacer un poco de exámenes. Esta es una enfermedad muy inteligente, pero yo me he dado cuenta de que si pierdo el ánimo sucumbo a ella. Ahora te quiero contar sobre el monólogo…

Se trata de Stayfree, la partitura, un monólogo musical en formato stand-up comedy de su autoría, que se pasea por todas las artes escénicas, desde la ópera hasta el canto lírico, donde habla de su vida y hace un balance. Se presenta desde hace dos semanas en el Teatro Chacaíto.

“Hago mis recuerdos textos. Se los voy contando a la gente con situaciones picarescas, porque yo quería alejarme ya de Stayfree, me tenía loco. En realidad fue un ente que me tomó. Yo no pedí que me tomara, ni siquiera pedí que me pusieran ese nombre, me lo pusieron unos amigos. En un momento yo no creí que era actor sino que era Stayfree, y todo lo que me decían negativo me lo fui tragando y colapsé. Ahora, este monólogo, gracias al apoyo de mucha gente, me está invitando a que haga una reconciliación con Stayfree.

También está escribiendo una columna para el portal Noticias 24, de nombre Prisma, donde hace lo impensable: escribe sobre asuntos serios, que lo alejen del estereotipo del cronista gay y lo acerquen a una atmósfera más universal.

A la par, recibe tratamiento en el Centro Terapéutico Oikos de San Bernardino, lo cual agradece a la Alcaldía de Caracas.

Aunque ya no cierra los bares ni comete tantos excesos, se viste para enamorar

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—¿SIENTES NOSTALGIA DE TUS GLORIAS?

Fíjate que no. Creo que soy de régimen evolucionista, como lo digo en mi monólogo. Yo no me vanaglorio del pasado. Mi triunfo fue volver a Rajatabla e inmediatamente después presentar mi monólogo, confiando en mi pulso, con todo lo que aprendí de mis maestros de todas las disciplinas.

Quizás no es tristeza lo que refleja su mirada. Ni siquiera añora el pasado. Más bien está ansioso: me pide para un cigarro, y otro; aunque le quedo debiendo porque, como a todos, me falla el efectivo. Mientras, se pone al acecho, como un gato erizado, a la espera de que después de su reaparición en el Rajatabla, en medio del revival de los años 90, impuesto casi como moda, el tren pase frente a su puerta otra vez.

—¿TE SIENTES GUÍA GENERACIONAL?

Claro que sí. Fíjate: en la televisión están todos cortados con la misma tijera de
Stayfree. A mí me gustaría crear una escuela de performance. Yo podría crear un método de performance travesti. Como yo he sido, y he hecho, no hay nada. En mi método tendrías que ser un artista multirreferencial y multifacético. No es un ego de trascendencia, es que las personas puedan encontrar sus propios métodos de expresión corporal y artística.

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