ÉPALE272-ENTREVISTA

UN EMBLEMA DE LA CARACAS CULTURAL. EL ARTESANO DE BELLAS ARTES ES UN ESPÉCIMEN MARCADO POR LOS CLICHÉS Y LOS ESTIGMAS. LUIS PIÑA LOS DEFIENDE. LLEVA AÑOS HACIÉNDOLO, SEPARANDO EL ARTE DE LA MANUALIDAD

POR MARLON ZAMBRANO • @MARLONZAMBRANO ⁄ FOTOGRAFÍAS ENRIQUE HERNÁNDEZ

Desde hace apenas tres años su rostro es habitual en el paseo Milton Vargas (¿a que nadie sabía que así se llama oficialmente el pasillo que va de Bellas Artes a Parque Central?), mejor conocido como el “paseo del Valle de los Fundidos” o, más específicamente, el caminito de los artesanos. Pero desde hace 40 encabeza una cruzada nacional por reivindicar el auténtico oficio más antiguo: la artesanía.

Fue, junto a un grupito de creadores, uno de los forjadores de la primera Ley de Artesanía en 1993, que era tan revolucionaria que ya hablaba del tema comunal en torno al gremio. Más recientemente, también cabildeó para generar la nueva Ley, la de 2015, con aportes fundamentales pero menos atrevidos que los de aquella vez. Por eso ahora luchan por el reglamento.

Luis Piña es guaro y en el mero centro de Barquisimeto un jodedor lo llamó una vez “Chicharra” para hacerle bullying y, como lloró, así se quedó. Desde entonces así lo mientan y lo señalan para indicar el séptimo puesto (el de los bolsos de cuero) saliendo de la estación del Metro, al lado de María Calzadilla, “La Brujita” del pasillo.

También batalla contra los estigmas, porque es muy fácil, asegura, que se diga que los artesanos son mariguaneros si ven a uno fumando. Así como dicen que la policía no sirve si ven a uno matraqueando.

Se hizo artesano el día en que se montó en un avión a Margarita, que por entonces era una meca, y encontró aquel paraíso de playas insulares minadas de hippies. Se dedicó a indagar, aprender y producir, una guataca que lo llevó por medio país hasta que aterrizó en Guanare, estado Portuguesa, por una causalidad que atribuye a poderes místicos: otro de sus nombres es Coromoto y recién descubrió que su madre lo ensalmó en honor a la Virgen, para salvarlo de un mal.

Fue el inventor de la costura en nailon, lo que abarata los costos de bolsos y cintillos, y mientras lo interrogamos responde a los clientes que pasan preguntando por precios y modelos. “1.500” quiere decir 1.500.000. Y así.

Su alegría la consagra a su amor, y eso lo dignifica por atípico: “Escribe ahí:
Henny Rodríguez Caripá, el amor de mi vida, la culpable de todo”. Eso, o que anda maleteado y está buscando el perdón.

Otra seña de identidad para la anécdota insustancial: es mi proveedor de cocuy. De pana, uno de los mejores de la ciudad.

Hay artesanía tradicional, contemporánea, artística e indígena. Él es contemporáneo

Hay artesanía tradicional, contemporánea, artística e indígena. Él es contemporáneo

—¿TODOS LOS ARTESANOS ANDAN EN LA CALLE?

—Cuando comenzamos con la Ley a nosotros nos consideraban delincuentes. ¿Qué sucede? Que en los gremios hay de todo, lo que pasa es que aquí se nota más porque nosotros estamos en la calle. Por ejemplo: hay ingenieros a los que no les gusta ir al Colegio de Ingenieros. Igual los médicos, los odontólogos, los periodistas. Así sucede con nosotros: hay compañeros que están fuera del camino, esos compañeros son mayores de edad. Ahora, el que quiera agruparse, bienvenido sea.

—¿UN ARTESANO SE JUBILA?

—En la primera Ley y en la segunda planteamos el fondo de retiro del artesano, porque así no le trabajemos a nadie somos trabajadores culturales. Pero falta el reglamento y eso está en proceso.

“AGARRAN A UN ARTESANO CON SU MARIGUANITA Y TERMINAN DICIENDO QUE LOS ARTESANOS SON MARIGUANEROS”    

—¿TODOS SON BOHEMIOS?

—No necesariamente: la artesanía es un punto de equilibrio entre el arte y la industria; y es poder vivo del ser humano como creador. Bohemio es Mendoza, que tiene mucha plata y dice que no va a hacer nada sino que se va a dedicar al arte por hobby. Yo tengo que echarle mucho para redondear los reales.

—¿TODOS FUMAN MARIHUANA?

—Ese es un cliché superfuerte. Hay artesanos que hacen las campechanas de cuero en los Llanos, ese es un campesino. Hay quien trabaja en su casa, con madera o cerámica, y está en su casa. Debemos tomar en cuenta que hay más artesanos que no andan en la onda de la droga que los que sí andan. También sucede que cuando un policía es corrupto, dicen: ‘La policía es corrupta’. Agarran a un artesano con su mariguanita y terminan diciendo que los artesanos son mariguaneros.

ÉPALE272-ENTREVISTA 2—¿TODO EL QUE VENDE EN UN PUESTO ES ARTESANO?

—Ni los manualistas ni los vendedores de bisutería ni la gastronomía son considerados artesanías. Las mujeres que hacen muñecas y compran todo, lo que hacen es puro armar. No es como la señora que para hacer su muñeca saca un trapito, compra un retazo de tela, etc. Hay mucha diferencia.

—¿CUÁL ES EL PROBLEMA?

—El problema es que la artesanía es muy permeable. Si tú vas a cualquier sitio turístico del mundo, lo primero que te traes es artesanía. Tú puedes ver mujeres bellas, montañas bellas, nieve, pero lo que traes es tu trofeo. Si te ubicas en ciencia y tecnología, la mayoría de los artesanos son inventores: crean sus propias máquinas, sus propias técnicas. En la educación, cuando yo era muchacho casi todos los colegios y liceos tenían sus escuelas artesanales, eso se acabó. Ahora es cuando necesitamos de la artesanía, con esta guerra económica.

—¿AHORA ES MEJOR QUE ANTES?

—Es lo mismo, con algunos cambios. Antes éramos delincuentes de nuestro propio trabajo, ahora tenemos rango constitucional, según el artículo 309 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, pero somos los últimos de la cola. Tenemos la Ley y no hay presupuesto para la artesanía. Y no es envidia; pero sí hay tremendo presupuesto para el teatro, la danza, el Sistema Nacional de Orquestas, la literatura. Y hay un tremendo presupuesto para Suena Caracas y tú vas a la Fundación Red de Arte (del Ministerio de la Cultura) y no hay recursos. Así como a la Casa del Artista llegan los agremiados cuando están enfermos y les dan sus caramelitos y sus medicinas, y le hacen la vuelta para llevarlo a un hospital o entregarle una silla de ruedas, nosotros también queremos eso, que está implícito en la Ley. Una compañera dice que ese artículo 309 parece más bien una maldición, porque no nos paran bolas por ningún lado, y es bonito porque dice: “La artesanía e industrias populares típicas de la Nación gozarán de protección especial del Estado con el fin de preservar su autenticidad, y obtendrán facilidades crediticias para promover su producción y comercialización”. Anda y pregunta a ver. Nosotros no somos buhoneros, nuestro trabajo tiene carga cultural; además de eso, de verdad defendemos la identidad nacional.

—¿TODOS BEBEN COCUY?

—La mayoría, ¡y ahora más!

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