Sur (I)

Por Humberto Márquez / Ilustración Julietnys Rodríguez

El amor a Buenos Aires en el tango es una presencia reiterada, sus esquinas y barrios van y vienen, amalgamados con fantasmas de amores perdidos. Los tangos son mapas del amor, como Sur, este tango tan querido por los argentinos, con música de Aníbal Troilo y letra de Homero Manzi, que arranca en la esquina de San Juan y Boedo, en el centro del barrio de Boedo, donde hoy se encuentra el café “Esquina Homero Manzi”, porque allí habría escrito la letra de este tango memorable.

A pesar de que Manzi era nativo de Añatuya, Santiago del Estero, y se mudó a Buenos Aires a los ocho años, tiempo suficiente para fusionar su amor con la nomenclatura urbana: “San Juan y Boedo antigua, y todo el cielo / Pompeya y más allá la inundación / Tu melena de novia en el recuerdo / y tu nombre florando en el adiós. / La esquina del herrero, barro y pampa / tu casa, tu vereda y el zanjón / y un perfume de yuyos y de alfalfa / que me llena de nuevo el corazón”.

Como diría Raúl Garello en Página 12: “Sur es una canción hermosa que ha sido grabada por todos los intérpretes, la mayoría de los músicos alguna vez sintió un afecto y una inclinación a tocarla… La canción es un tercer género. No es poesía, ni música; las dos conforman algo nuevo que surge de esa unión. Y Sur es una canción para siempre, única. De todos los versos de Manzi me quedo con el que dice que él la espera en la vidriera. Es romántico y nostálgico, habla de un Buenos Aires que se fue y de las novias que esperaban tras las persianas. Pichuco siempre fue un porteño, vivió muchos años en el límite del Abasto o de Palermo”.

En cambio, como decíamos, Manzi vino de Santiago del Estero, se instaló en Parque Patricios y se transformó en un cronista de su barrio. Una belleza de letra, suficiente para que Ernesto Sábato le dijera a Héctor Stamponi en televisión que daría toda su obra a cambio del privilegio de ser el autor de Sur.

ÉPALE 369

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