Suzany González: Culpable, hasta que se demuestre lo contrario

El patriarcado señala a las mujeres sin respetar siquiera el principio de presunción de inocencia. Ella lo combate en todos los terrenos

Por Marlon Zambrano@marlonzambrano / Fotografía Jesús Castillo

Por casualidades de la vida nació en París, de donde vienen los niños según la ilusión que por años ha tratado de falsear la verdad biológica de la reproducción humana. Maravillosa antítesis de lo que realmente es: una enconada defensora de los derechos de la mujer que se bate en todos los terrenos (desde el político hasta el mediático), investiga, da clases, pinta, baila salsa y se asume intensamente caraqueña.

Es abogada, magister en derecho penal internacional, especialista en DDHH de las mujeres e igualdad de género; tiene un currículo sorprendente para su juventud, que se pasea por su desempeño en la Defensoría del Pueblo, la misión diplomática de Venezuela ante la ONU, en Ginebra, el Ministerio de la Mujer como Directora de Relaciones Internacionales; directora de DDHH en el Ministerio de Justicia donde también fue viceministra encargada; viceministra de protección de los derechos de las mujeres y recientemente creadora del Centro de Estudios de Derechos Sexuales y Reproductivos (Cedesex).

Suzany González, representante del colectivo feminista La Quinta Ola (laquintaola.com.ve), es una de las mujeres creadoras por artivista, enlazando sus luchas en favor de los DDHH, su vocación de comunicadora a través del universo 2.0 y su pasión por la pintura.

Militó en la juventud del PSUV y luego en el área de mujeres, y tras crear Quinta Ola junto a un grupo de hermanas de lucha, se enfrascó en la dura tarea de introducir el feminismo en la era digital, para cumplir con la alfabetización y la visibilización de la agenda feminista a través de distintos medios como página web, Youtube, mediateca, etcétera, desde donde intentan poner acento en la mujer desde el punto de vista contrahegemónico, en el rol de empoderamiento y liderazgo, que permitan desmontar los patrones socioculturales que impone el sistema patriarcal.

—¿Qué está debatiendo en este momento Quinta Ola?

-Nos estamos planteando nuevos formatos de comunicación que hagan el proyecto sostenible en el tiempo. Desde la perspectiva sustantiva nos estamos planteando redes de solidaridad internacional, tejiendo alianzas con movimientos feministas de toda la región, especialmente con una plataforma regional que es Ellas. También con movimientos feministas estadounidenses entendiendo que la derrota del patriarcado se realizará entre todas juntas a nivel mundial. En otra perspectiva, nos estamos planteando contenidos audiovisuales para visibilizar lo que estamos viviendo las mujeres en estos tiempos de confinamiento. En ese sentido, se plantea la posibilidad de activar una predenuncia digital mediante el sistema Patria, que tiene alto alcance y que nos permita romper el sesgo existente en la imposibilidad para la mujer de realizar la denuncia porque está frente a su agresor y no tiene red de apoyo en este momento. También estamos proponiendo una red de casas de abrigo temporales y el fortalecimiento de las ya existentes. Estamos también planteando el fortalecimiento del programa de defensoras comunales y la activación de una gran red nacional de voluntarias por el derecho de la mujer a una vida libre de violencia.

—¿Como abogada y directora de Cedesex, en qué hemos avanzado en los derechos sexuales y reproductivos?

-Los avances que hemos tenido parten desde el artículo 76 de la CRBV que establece el derecho que tienen las personas de decidir cuántos hijos tener, cómo tenerlos, cómo hacer familia y las garantías del Estado. Eso dio cabida a un desarrollo legislativo interesante como la inclusión de la violencia sexual en la Ley orgánica sobre el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia. Hemos avanzado en cierto modo, sin embargo, todavía tenemos muchos retos, la mayoría de orden cultural. Tenemos todavía fenómenos muy graves, que plantean numerosos obstáculos, como el embarazo a temprana edad y la adolescencia. En Venezuela cerca del 23% de los embarazos que ocurren todos los años son de niñas y adolescentes, estamos hablando de entre 120 y 140 mil niñas y adolescentes que se embarazan y sacrifican sus proyectos de vida para ser madres. Urgen acciones mucho más contundentes para una educación integral para la sexualidad, un mayor acceso a los métodos anticonceptivos, para una mayor capacidad de información, para romper los tabúes de la idealización de la maternidad. También nos preocupa la planificación familiar en términos generales. Me atrevo a decir que casi ningún embarazo en este país es planificado, muy poco se habla de la asistencia de citas preconcepcionales. El acceso a métodos anticonceptivos se ha visto mermado por la guerra económica. Otro de los fenómenos que nos preocupa es la mortalidad materna, y aunque celebramos que se han activado rutas maternas en distintas ciudades, son insuficientes para salvar las vidas de las gestantes y parturientas. Otra de las preocupaciones es que en Venezuela el aborto aún está penalizado, no nos hemos dado ni siquiera como sociedad el derecho al debate, puesto que está demostrado en el mundo entero que cuando el aborto está penalizado lo que hace es cobrar vidas, sobre todo de las más pobres que se someten a abortos inseguros.

—¿Cómo conjugas tu militancia con el arte en mujeres creadoras?

-Creo que se complementan. Me muevo en dos aguas artísticas. Una es que pinto y dibujo desde muy niña y a través de mi pintura expreso lo que profeso, y eso de alguna manera ha permitido, especialmente en tiempos de cuarentena, drenar algunas cosas y descubrir otras. La otra agua, tal vez reflejada por la militancia propia, es en la plataforma comunicacional feminista. Desde allí hacemos contenido audiovisual en términos generales y nos toca ser guionistas, productoras, directoras, actrices, un poco de todo, y esa manera de expresarnos es una manera artística que se conjuga perfectamente con nuestra militancia.

—¿Cómo fluye tu artivismo atravesado por el machismo, las crisis, la confrontación política?

-Las mujeres y los hombres vivimos las realidades de manera diferenciada. Estamos transversalizados por las consecuencias propias del sistema patriarcal y eso hace que todo lo vivamos diferente. El artivismo por un lado, la militancia por el otro. Milité en el PSUV, especialmente en la juventud, luego en la vicepresidencia de mujeres, y tuve responsabilidades de gobierno y eso siempre hace que seamos señaladas, especialmente cuando somos mujeres y jóvenes. Estamos hipersexualizadas sobre todo en el mundo de la política, somos señaladas de que debemos haber hecho operación colchón, o que estamos ahí porque somos pareja de…, o porque somos bonitas, menos por nuestras cualidades reales. Nosotras somos culpables hasta que se demuestre lo contrario. Cuando somos además militantes feministas, nos señalan permanentemente en distintos espacios, incluso en la militancia de izquierda. Lamentablemente, tenemos nuestros “machosaurios” también en esos espacios y es complejo convivir con ellos. Sin embargo, creemos en las acciones que estamos emprendiendo desde Quinta Ola, entendiendo que no somos ni comehombres ni comeniños, sino todo lo contrario, somos promotoras de una sociedad más igualitaria y de esa máxima que recordó el comandante Chávez en algún momento diciendo que un auténtico socialista también debía ser un auténtico feminista. El machismo también es algo con lo que vivimos permanentemente no solo en la vida pública sino en la vida privada, pero nosotras también extrapolamos las banderas de las feministas de los años 70 que decían que lo personal también es político, y bueno, nosotras también estamos en nuestro proceso de construcción y deconstrucción de nuestras vidas personales, y debo decir que he tenido la suerte de encontrarme gente maravillosa que me permite más bien construir relaciones afectivas cada vez más sanas, respetuosas, humanas y menos patriarcales y machistas.

ÉPALE 375