ÉPALE290-PECHECHE

LLEVA MÁS DE 40 AÑOS DEDICADO AL CULTO DEL GÉNERO CUBANO, Y COMO PRODUCTOR PREPARA UN GRAN EVENTO CON LOS MEJORES DEL PATIO

POR ÁNGEL MÉNDEZ  ⁄ FOTOGRAFÍA JESÚS CASTILLO

La vida de los cantantes es realmente interesante. Viven el día a día en medio de una alegría perenne. Se puede sufrir por cualquier motivo, pero al momento de ofrendar el don del que fueron dotados por el Supremo se produce una metamorfosis realmente kafkiana: pueden transitar del dolor a la alegría y el público si no están enterados, con antelación, de la situación del intérprete disfrutará de la ofrenda sin sospechar que, como se dice coloquialmente, la procesión va por dentro.

Pecheche sabe de eso. Se monta en un son bien sabroso y el sudor bien puede confundirse con una lágrima por ese que le permitió nacer un 31 de julio de 1954. Sus dientes blancos, muy blancos, semejan los de cualquier miembro de una tribu en el Congo.

El nuestro libro Entren que caben 100 figura Pecheche con nombre propio: Ramón Ignacio Mijares Villegas, caraqueño y “sonero de nacimiento”, según le gusta comentar.

“No podía ser de otra manera, lo del son me viene de familia. Mi tío Mario se la pasaba con los pures de la Sonora Caracas y se ufanaba de ser amigo de Johnny Pérez, Pan con Queso y toda esa gente; mi papá, Vicente Mijares, cantaba con los muchachos de la cuadra. Eso lo veíamos mis tres hermanos y yo. Era nuestro ejemplo y lo siguió siendo hasta hacer muy poco….

—Tú comenzaste haciendo coros

—Eso es correcto. Mi mundo musical comienzo a desarrollarse en Caricuao, la parroquia ecológica. Para ese entonces la música de protesta estaba en plena efervescencia. Había un grupo llamado Papelón Raspao, y allí nos iniciamos haciendo trova. Eso fue en 1977. Más tarde se creó el Frente Cultural de Caricuao y nos dimos a la tarea de trabajar sobre la base del son. Fue así como formamos Caricuao Experimental, donde logramos producir un CD bastante rudimentario… con el tumbao del son cubano. Me enamoré del género y me fui por esa vía hasta llegar a lo que hoy soy.

—¿No respondiste lo de los coros?

—Okey. Comencé, en verdad, con los coros. Estuve en la Coral de la Biblioteca Central. Fíjate que cuando estaba muchacho hasta cantaba en inglés. No sabía lo que decía la letra, pero cantaba bien bonito. Eso lo hacíamos todos… jajajá.

Pecheche es un negro dicharachero. No acepta que le digan afrocaribe o afrovenezolano “porque esa vaina no existe. Yo soy negro, y orgulloso de serlo”.

Luego de una larga permanencia en la coral y su incursión en Caricuao, el sonero se incorpora a la Banda Sigilosa del legendario “Oso” Ramírez; también estuvo en los coros con Canelita Medina hasta llegar a Pecheche y su Melao, su actual proyecto, con el que a ratos se presenta en donde lo llamen

¿Mucha chamba?

Está difícil. El pesebre está alto para todo el mundo. Vamos a ver si las cosas mejoran.

—Dices que eres fiel seguidor de Arsenio Rodríguez…

—Así es. Yo buscaba el son de Cuní porque fue el vocalista de Arsenio; más tarde me hice fanático de José Rosario Soto, pero básicamente me afinco en ese son bien guarachoso que hacía Arsenio. Él tenía otra visión y, por ello, se convierte en la fusión del son y la salsa.

—¿Y con La Séptima Bohemia?

—Esporádicamente trabajamos juntos. No soy cantante de planta de ellos, pero de cuando en tanto nos unimos y armamos un zafarrancho. También formé parte de Cadáver Exquisito, de mi recordado amigo Nano Grant.

Con Pecheche la esencia del son está a buen resguardo. El camino ha sido largo y satisfactorio. El hombre se ha codeado con los mejores y ellos han reconocido su talento. Se cuentan entre ellos Marvin Santiago, Omara Portuondo y otros grandes. En una gira a México fueron, él y su agrupación, la alternativa de Café Colao. Pecheche, en la actualidad, prepara un buen espectáculo con la intervención de su grupo Pecheche y su Melao, La Séptima Bohemia, Conjunto Sonario y otras dos agrupaciones dedicadas al son. ¿Allí estaremos”. ¡Saravá!

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