¡Te queremos Mercedes!

Por Pedro Delgado / Foto Archivo

Es un amor esparcido por toda la ciudad, ese que nos flechó desde 1964, año en que llegó al país. Una vibrante magia cabalgada sobre un tropel de emociones por los cuatro puntos cardinales.

Desde Alemania, los Mercedes Benz modelo 0317 fueron llegando por lotes para relevar a los ya cansados autobuses Reo Superior, Mack y White, que tanto ayudaron en el transporte en tiempos ya idos, cuando nos arrimaban al trabajo, al colegio o a la diaria diligencia. Los Leiland e Ícaros también llegados a prestar servicio en rutas caraqueñas, pronto dejaron el pelero para darle paso a estos caballitos de batalla que, hoy día, aún se les ve llevando su humana carga.

Desde aquel Bs. 1 hasta los miles de soberanos actuales, cancelados ante el torniquete, han pasado unas cuantas décadas, y sus asientos y espacios del pasillo siguen en el afán colectivo de transportar al usuario. Con la reciente desaparición de la ruta San José-El Cementerio, la única en pie es la que va desde Los Magallanes (Catia) hasta el final de la avenida Solano (Chacaíto), y viceversa, desplazándose por avenidas y calles donde la mole humana es cada día más prominente. Evitar el uso del Metro, debido a la diaria incomodidad atiborrada en andenes y vagones, ha sido el motivo principal para salir a la superficie a montarse en una buseta o en uno de estos Mercedes, siempre dispuesto a pesar de su extenuado andar citadino. La emoción de guindarse en una de sus puertas o asomarse por sus ventanas a ver el paisaje es, para muchos, el ansiado favor a fin de no quedarse en el camino.

“¡Allá viene el Recogelocos!”, salta la voz de alguien cuando lo ve aparecer, haciendo uso del ocurrente apodo puesto en estos tiempos por los mamadores de gallo, que están por todas partes, y la necesidad de abordar una de esas máquinas se hace presente. Un alias revelador del estado que presenta su estructura de tanto andar para arriba y para abajo.

Los Ferreira son los portugueses que recordamos cMomo sus antiguos dueños, quienes se afianzaron en la firma Aliados Caracas, que ahora adoptó la figura de una Asociación de Conductores. Viajar en uno de esos Mercedes ha sido, para gran cantidad de personas, un lujo aprovechado en el momento del confort sobre uno de sus asientos acolchados, ahora convertidos en duras tablas de fibra de vidrio.

¡Gracias Mercedes, te queremos! Nunca olvidaremos tu aporte a la ciudad, invaluable, por demás.

El eterno macadán

Aquella expresión, hoy desaparecida del habla popular, que decía: “Vas a seguir con ese macán”, era atribuida a las personas que, por su insistencia en un tema determinado, se ponían reiterativos. La palabra de la cual se deriva es macadán. Ésta, a su vez, se desprende del apellido del ingeniero escocés John Mac Adams, inventor de un componente de piedras machacadas apisonadas, lisas y duras, muy duradero. Llegaron al país para cubrir carreteras (la vieja Caracas-La Guaira, por ejemplo), con alguna regularidad en tiempos del general Juan Vicente Gómez, siendo de mucha utilidad sobre los caminos de tierra, tan difíciles de transitar a la hora de la lluvia y el barro. Es de presumir que de tantos kilómetros de carreteras, y luego calles, el asunto del macadán se hizo también reiterativo, tanto, que hasta el verbo macadamizar fue a parar al diccionario.

Más adelante las calles de la capital del país experimentarían la moda, con las parroquias caraqueñas abriéndole paso a tremendas capas del novedoso y duro sistema. A partir de los años 40 del siglo pasado la roca y la gravilla apisonadas estaban por San José, San Juan, La Pastora, Sucre, etcétera, abriendo un compás de posibilidades a la sucesiva llegada al país de modernos automóviles, al igual que las maquinarias utilizadas para fines de cambios urbanísticos. Fue cuando las palas mecánicas, el rodillo compactador, la mezcladora de cemento, entre otras novedades, acrecentaron su uso.

La utilización del asfalto se hizo aún más renovadora debido a que el subsuelo venezolano lo poseía en gran cantidad, y en algunas partes muchos kilómetros de pavimento comenzaron a ser cubiertos de negro. Así, los costos serían saldados a punta de lo que de la tierra brotaba.

Paralelamente, los huecos han sido otro factor reiterativo en carreteras, avenidas y calles. Aunque éstos han hecho su aparición en la Tierra desde que el mundo es mundo, es en las vías de tránsito vehicular donde han cobrado mayor notoriedad. Pudiéramos decir en su descargo que la erosión por causa de las lluvias es el mayor motivo de su existencia. Pero hay que agregar que el trabajo de remodelación de compañías como la luz eléctrica, el agua o el gas han taladrado el pavimento a diestra y siniestra, descubriendo los cimientos de cualquier sitio de la ciudad, llegando incluso hasta las inmediatas capas del piso. Y el eterno macadán ahí, tan campante.

ÉPALE 359

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