ÉPALE316-CIUDAD

UN PEQUEÑO EJÉRCITO DE CIENTÍFICOS ANDA CAZANDO INCUBADORAS NEONATALES PARA REPARARLAS. LLEVAN 209 EQUIPOS RECUPERADOS Y AUMENTANDO, PERO NO POR UN BONO ESPECIAL NI PORQUE NO TIENEN OFICIO: ESTÁN HACIENDO PATRIA

POR MARLON ZAMBRANO • @MARLONZAMBRANO / FOTOGRAFÍAS JESÚS CASTILLO

El lunes 18 de febrero, en cadena nacional de radio y televisión, Gloria Georgette Carvalho Kassar, sujetando el micrófono con ambas manos, le avisó al presidente Nicolás Maduro que traía una historia que debía saber el país. Menuda, despeinada, sin maquillar y con los ojos cansados soltó, con un aplomo de abadesa, una historia que en pocos minutos conmovió al país, ese mismo que sabe que la lucha por la patria se cuece a fuego lento.

Gloria es muchas cosas (ingeniero electricista de la UCV, ingeniero de las telecomunicaciones de la Universidad de Torino [Italia], doctora en dispositivos electrónicos de la misma universidad, doctora europea en el área fotónica por la Universidad Tecnológica de Dinamarca, etc.) pero, para esta historia, lo importante es saber que es la presidenta de la Fundación Centro Nacional de Desarrollo e Investigación en Telecomunicaciones (Cendit), ente adscrito al Ministerio de Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología, cuya misión es cualquier cosa en el ámbito de las telecomunicaciones menos salvar vidas. Al menos no exactamente.

Expertos en telecomunicaciones, lo son ahora reparando equipos

Expertos en telecomunicaciones, lo son ahora reparando equipos

Contó, palabras más, palabras menos, algo que se debe explicar con la pausa y pedagogía que amerita un infante de 5 años: la guerra económica, en la que muchos no creen, se traduce también en un crimen de lesa humanidad. “El 70-80% de las incubadoras del país las adquirimos con el convenio Argentina-Venezuela, pero los promotores de los derechos humanos en el mundo, desde que ganó la derecha en Argentina, suspendieron la venta de repuestos y retiraron las compañías que les podían hacer servicio especializado”. Por eso, y sin que nadie los obligara y tampoco los bonificara, se enrumbaron en la tarea heroica de rescatar y poner en servicio equipos médicos del área pediátrica. Primero de la red hospitalaria del estado Miranda; luego, y poco a poco, las demás. “Somos patriotas, chavistas y comprometidos con la patria”, invocó esa noche en medio de una lluvia de aplausos durante el acto oficial de lanzamiento del Consejo Presidencial de Ciencia, Tecnología e Innovación desde el Palacio de Miraflores, en medio del ambiente más crispado de que tenga memoria el país.

En los talleres del Cendit hacer patria es un asunto cotidiano

En los talleres del Cendit hacer patria es un asunto cotidiano

SUPERHÉROES DE VERDAD

Como nuevos, listos para preservar vidas neonatales

Como nuevos, listos para preservar vidas neonatales

Orlando Villarroel, Carlelinés Gavidia y Carlos Aguilera son solo tres de los casi 80 superhéroes de carne y hueso (nada de Capitán América ni Spiderman), quienes desde agosto del año pasado pusieron a un lado su erudición científica para entrompar una nueva misión. Luego de un encuentro con el gobernador Héctor Rodríguez, la institución se comprometió a atender la contingencia y prestar su apoyo para la recuperación de equipos médicos de la red mirandina, incluyendo, al menos, 100 incubadoras neonatales que presentaban desperfectos y permanecían arrumadas como desechos.

Recibieron los dos primeros equipos y, con ello, la necesidad de indagar tutoriales de Youtube, manuales, recomendaciones del fabricante para así desentramar su universo infinito de especificidades. En diez días las dos incubadoras que provenían del hospital Victorino Santaella quedaron operativas. Llegaron 30 equipos más y en cuatro días hábiles se recuperaron cuatro lámparas de fototerapia y otras tres incubadoras.

Han recuperado, hasta ahora, 209 equipos (incubadoras, lámparas de fototerapia, autoclaves, monitores de signos vitales, bombas de infusión, etc.), incluyendo una épica cayapa que se desplegó sobre la Maternidad Concepción Palacios, donde se recuperaron 157 aparatos en apenas tres semanas. Nada de eso salió en los medios y si no lo dice Gloria sujetándose al micrófono como quien se sujeta a la vida, frente al primer mandatario nacional y 80 científicos con caras adustas, nadie se entera.

Orlando coordina el Área de Diseño Mecánico, donde trabaja como constructor de antenas. Carlelinés es directora de la Unidad de Electrónica de Comunicaciones. Carlos es el responsable del Laboratorio de Electrónica. Como el resto de sus compañeros, se sensibilizaron con la misión, sabiendo que las incubadoras son vitales durante las primeras horas de vida de los recién nacidos: si presentan bajo peso al nacer, dificultades para mantener la temperatura, infecciones, etc., deben ser trasladados de emergencia a las unidades de cuidados intensivos. No conformes, las secretarias y el personal administrativo terminaron cociendo colchoncitos y mangas, el conductor de presidencia (don José Ángel Urbina) se transformó en uno de los técnicos más duchos del equipo (“pura tecnología barloventeña”, nos advierte) y el que menos pujaba pujó una lombriz para resolver un asunto que muchas veces murió en el tintero por falta de un filtro, de un censor, de un punto de soldadura. Inversión en divisas: cero dólares.

El ingeniero Carlos Aguilera se afanó en páginas no oficiales para saber cómo se reparan

El ingeniero Carlos Aguilera se afanó en páginas no oficiales para saber cómo se reparan

CIENTÍFICOS Y PATRIOTAS

Carlelinés no tiene hijos y no tiene previsto tenerlos, por ahora. Pero tiene sobrinos y amigas con hijos y sabe lo que significa una emergencia tras un parto. Para ella la llegada de las incubadoras fue un reto y, además, una prueba a su humanidad y sentido de pertenencia. Una de las fallas mecánicas más recurrentes que ha encontrado es que las bisagras de las incubadoras están partidas o, simplemente, no están, y por esa razón dejan de usarlas. Lo más importante es la calibración de los equipos porque si la temperatura se ubica por encima o por debajo de lo normal, el recién nacido puede fallecer. No piensa irse del país; si acaso, asegura, para estudiar alguna maestría en materia de hardware y luego volver a la patria a seguir las batallas.

El sensor de temperatura es clave

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Gloria Carvalho: osada y solidaria

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Carlos es experto en la fabricación de tarjetas electrónicas. Para meterse en el tema tuvo que dedicarse a investigar a conciencia en las páginas oficiales de los fabricantes de los equipos, quienes, en muchos casos, ocultan información por un asunto de dividendos. Pero no cejó en su empeño y recurrió a páginas no oficiales donde logró obtener datos básicos, sobre todo en lo referente a los sensores de piel, aplicando adaptaciones electrónicas que ha logrado construir con piezas halladas en el mercado nacional. Tampoco tiene hijos pero está casado y con planes a corto plazo. En casa, lo dice sin rubor ni modestia, es el encargado de reparar los electrodomésticos dañados, y lo que salga.

Orlando, entre otras señas de identidad, es magallanero y exhibe con orgullo la camiseta oficial. No se sabe si eso lo dota de una sensibilidad especial pero, conmovido por la situación del país, sabe que su labor es imprescindible. Empezó como TSU y actualmente es ingeniero, jefe del área mecánica. Hace más de un año, tras el nacimiento de un sobrino, vivió la alarma familiar, pues el chamo necesitó tratamiento urgente en incubadora para su recuperación.

A PESAR DE LA GUERRA

Es difícil hacer un cálculo, pero Gloria se atreve a conjeturar que ese esfuerzo ha permitido evitar el pago de incubadoras nuevas, cuyo precio oscila en el rango de los 7.000 dólares, en condiciones normales. En situación de bloqueo, que ni siquiera te permite comprarle directamente al proveedor, pues EEUU lo prohíbe, el monto se multiplica. “A las empresas representantes de los servicios de estos equipos médicos las obligaron a irse del país. Reuters (la agencia de noticias británica) saca una secuencia de noticias donde dice que en Venezuela ha aumentado la mortalidad neonatal e informa que en el país no funcionan las incubadoras. ¡Qué casualidad!, cuatro años atrás prohibieron la venta de repuestos”.

ESE ESFUERZO HA PERMITIDO EVITAR EL PAGO DE INCUBADORAS NUEVAS CUYO PRECIO OSCILA EN EL RANGO DE LOS 7 MIL DÓLARES, EN CONDICIONES NORMALES

Gloria le explicó al Presidente que incorporaron a varios compañeros de industria Canaima (vecinos en los galpones de la Fundación en sus instalaciones de La Carlota) que, como empleadores de la Gran Misión Chamba Juvenil, sumaron a jóvenes y hasta personal obrero hospitalario. Ni corta ni perezosa, 1 hora y 11 minutos después de comenzada la cadena le avisó al mandatario que le faltaba un pedacito más: propuso crear un centro en cada estado del país dedicado a la reparación de equipos de alta tecnología, incluyendo, claro está, los hospitalarios.

“Aprobadooo”, dijo Maduro a pulmón batiente, sabiendo que se dirigía a la Venezuela de verdad.

Hasta un taller de costura y confección instaló el personal administrativo

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