Territorio de la alegría, la fiesta y la salsa

Por Natchaieving Méndez / Fotografías Archivo

Al percusionista Carlos Eduardo Guzmán todos lo conocen por su diminutivo: Carlitos. Eso se debe a que cuando comenzó en la movida musical tenía un poco menos de 13 años. Confiesa que nació en la Maternidad Concepción Palacios de Caracas, pero desde que dio sus primeros pasos hasta cercano los 12 años habitó en el sector La Planada, y tras la partida física de su padre vivió con su abuela en la Bombilla.

Para cuando esto ocurrió a principios de los años 80, el compositor y cantante Felipe Díaz ya tenía un camino recorrido. El primer recuerdo que llega a su mente sobre el inicio de su carrera musical, lo ubica en un puente de Petare que comunicaba el sector La Amapola y La Pradera. Se recuerda junto a Luis González y Luis Utrera, con 12 y 13 años de edad, tocando un fin de semana con peroles de leche y maraquitas hechas con capacho, los temas de la Sonora Matancera, La Billo’s, Los Melódicos y demás grupos de la época del 58.

Un señor llamado Miguel López, les proporcionó a estos jovencitos unas tumbadoras y un bajo. Buscaron a otros y conformaron un sexteto al que llamaron Los Tigritos del Ritmo, agrupación que duró casi dos décadas, hasta que decidieron incluir metales y se convirtieron en El Gran Grupo de Venezuela, el cual sigue sonando y ¡Vaya qué suenan bueno!

“A mediados de los setenta había un grupo que era de un italiano que tenía una barbería. Ese grupo se llamaba Néstor y su Combo Latino. También existió otro grupo que se creó, pero hacia la zona de Palo Verde que se llamaba El Poder Niche, ahí tocó mucha gente de Caracas, como José Soto “Mortadelo”. Hacía la Unión había un grupo llamado Bambankere. Después salió la Cuadra Latina, La Recopilación, Calle Luna, Orquesta Unión, Vendaval”, relató Díaz. El cantante recuerda que para finales de los años setenta había una orquesta que, aunque era de El Cafetal, formó a muchos grupos de Petare como Los Bomberos y Tránsito, esta última orquesta dirigida por el gran trompetista Gustavo Zambrano, “El Cochino”. De niño, Carlitos Guzmán se escapaba para ver a estas orquestas tocar en las fiestas que se hacían en el casco central de Petare o en otros sectores: cerca del puente de la Urbina, el puente del 5 de Julio; en la Río de Janeiro, en el Barrio Unión o en la plazoleta de la calle Hatillo. “Yo aún no era músico e iba a verlas a todas, no me dejaban ir y más de una vez me conseguía a uno de mis hermanos “Guachafa”, José Félix Guzmán o a “Gandola”,  Henry Guzmán y yo escondidos viendo a Los Satélites, recuerdo que también tocó Tabaco y sus Metales, la Banda y su Salsa Joven”, recordó.

Ya parte del movimiento musical, Guzmán recuerda que los ensayos de las orquestas se realizaban en diferentes sectores. “Nosotros ensayábamos en La Planada, después nos mudamos a casa de mi abuela y en un tiempo ensayamos arriba que fue cuando comencé a tocar con La Bronco, en la calle principal de La Bombilla, Antonio José de Sucre. Casualmente después de que nosotros nos mudamos para allá comenzaron a hacer los homenajes a Ismael Rivera arriba en el sector tres de La Bombilla”, recordó Guzmán. Tanto para el maestro Felipe Díaz como para el percusionista Carlitos Guzmán, si algo caracteriza a Petare es que es cuna de músicos, especialmente de exponentes de la música afrolatinocaribeña, algunos de ellos ahora llevan su talento fuera del país. Ellos son en buena parte, testigos y características de una de las mayores parroquia Cuatricentenaria:  la fiesta, la alegría y la salsa que siempre están presentes en Petare y así será por cientos de años más, más ná…¡Saravá!

ÉPALE PETARE (403)