ÉPALE263-PICHONES

POR MERCEDES CHACÍN • @MERCEDESCHACIN / FOTOGRAFÍAS ENRIQUE HERNÁNDEZ

ÉPALE263-PICHONES 1Para quienes nos creemos maestras parrilleras sin serlo (en realidad solo logro cortar la carne un poco mejor que los amigos y familiares que suelen estar zamureando a mi alrededor cualquier día), ver a un verdadero maestro parrillero en acción es tan emocionante como el jugo de la carne misma, ese jugo sangroso que le debe dar asco a veganos, vegetarianos y afines, pero hace agua la boca a nosotros los carnívoros caras de tabla insensibles con las vaquitas y toritos. Y hasta con las terneras. Nada nos importa.

Me quedé fascinada con la forma en que Luis Mendoza pica la carne porque sencillamente me gustaría ser como él. Mendoza trabajó 24 años como parrillero en un lugar muy conocido ubicado en Santa Mónica, y José Colón se lo trajo para San Bernardino para montar una venta de parrillas, que se combina con hamburguesas, pepitos y perros.

Así pues Colón, con la ayuda de su esposa Eva Banda, su hijo Iván Alejandro y el maestro Mendoza ya mencionado, atienden este pequeño local en la planta baja del edificio donde viven en San Bernardino.

Colón siempre ha sido comerciante (llegó a administrar diez loterías) pero siempre le ha gustado comer parrilla, así que siempre quiso tener una venta de parrillas (el hombre es de los míos, no piensa en el dolor de las vaquitas) y un buen día con la venia de Mendoza cumplió su sueño parrillero.

El local es pulcro, ordenado y espacioso para la confección de un menú sencillo: pepiparrillas, parrillas, pepito, hamburguesa, pepiburger, tiburón y tiburón “A”. Ellos abrieron un 25 de enero y un 30 de enero nació un nuevo plato en el menú ideado por Épale CCS: tiburoncito. Es perro caliente con parrilla. Nos lo hicieron fuera de la carta y fue mi preferido. No cobramos por la asesoría.

CRECER

La familia Colón Banda y el maestro Mendoza saben que deben poner un toldo más grande, más sillas y más mesas y tal vez trabajar también los sábados (abren de lunes a viernes). Al mediodía el sol aprieta y a la una y media también. Pero no se quejan del sol. Y tampoco de trabajar en estos días en los que quejarse ya no es un deporte. Razones hay. Peeeero… “a ÉPALE263-PICHONES 2pesar de la situación” el negocio va bien, dice José. Ofrecen guasacaca, salsa de ajo, salsa kétchup, salsa picante y para beber refrescos y agua. Entre conversa y conversa Colón recuerda que su papá lo llevaba para San Agustín los domingos a comer parrilla, por allá por los años 60. Desde esa época de niño, cuenta, soñó con tener un negocio y afirma que sus parrillas, hamburguesas, pepitos y perros son los mejores, “porque le encontramos el punto al concepto”. Nosotros también lo creemos. Acérquese al lugar. No tiene el nombre muy visible, pero se llama PepiParrillas y queda antes de llegar a la bomba de San Bernardino en el cruce de la avenida Cecilio Acosta con Anauco. Sube unas escaleras y ahí está. Buen provecho.

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