Tipos de trotador: El de propósitos de año nuevo

Por Clodovaldo Hernández@clodoher / Ilustración Erasmo Sánchez

Hay gente que únicamente trota de manera regular en enero. Son los trotadores de propósitos de año nuevo, y en estos días congestionan los parques y las pistas.

Los trotadores de propósitos de año nuevo son muy parecidos a los abstemios de año nuevo, a los vegetarianos de año nuevo, a los chicos y chicas gym de año nuevo, a los buenos estudiantes de año nuevo, a los fieles maridos o fieles mujeres de año nuevo… Pero, no sé por qué digo que son muy parecidos si, muchas veces, varios de esos propósitos encarnan en la misma persona.

Si quieres identificar a un trotador de propósitos de año nuevo, un buen indicio es que está feamente fuera de forma. No lo digo porque yo me crea un atleta, sino porque en eso de no estar en forma hay varios niveles, y es normal que los que solo trotan en enero estén en el más deplorable estado.

Otra característica de estos trotadores es proclamar continuamente que “esta vez sí voy en serio”, frase reveladora de intentos anteriores, obviamente fallidos.

Hay quienes dicen que si has iniciado o retomado el trote (o la abstinencia etílica, o el vegetarianismo, o el gimnasio, o los estudios, o la fidelidad conyugal…), en cumplimiento de una promesa formulada faltando cinco pa las 12 del 31 de diciembre, la tercera semana de enero será crucial. Apelan a esas teorías conductuales que un comportamiento se hace hábito después de 21 días. Si no se alcanza ese umbral, se pierde todo el esfuerzo. Ignoro si hay estadísticas al respecto, pero puedo dar fe de que la afluencia de corredores baja (se normaliza, diríamos) a finales de enero. Debe ser porque los que basan su empeño en un propósito de año nuevo empiezan a perder el empuje cuando pasa la novedad.

Sin embargo, no hay que ser tan descreído. Es perfectamente posible que quien comience a trotar el 1° o el 2 de enero, ejecutando un propósito de año nuevo, se convierta en un trotador para todo el año. Si ese es tu caso, deseo de todo corazón que lo logres. Te aseguro que vale la pena.

ÉPALE 354