Tipos de trotador: el lobo estepario

Una cosa es que vayas trotando solo, aislado del mundo porque estás en búsqueda del prajña —como les ocurre a los trotadores zen, que vimos la semana pasada—; y otra, muy distinta, es que vayas trotando solo, aislado del mundo porque no soportas al género humano. En este segundo caso, eres un trotador lobo estepario.
Los trotadores del tipo lobo estepario usan el correr como su coraza. En esto, el trote es un deporte ideal, pues no se necesita pedir prestada una cancha ni negociar para “parar una partida” ni interactuar con compañeros de equipo ni con rivales (a veces es difícil decidir cuáles son peores). Tú sales y te sumerges en tu actividad, a la velocidad y por el tiempo que te dé la gana (o, mejor dicho, a lo que puedas), sin necesidad ni siquiera de cruzar palabra con nadie, salvo algún saludo a un vecino.
Para preservar la condición de lobo estepario, estos trotadores no tienen más remedio que ser antipáticos con aquellos que pretenden sumarlos a sus grupos de entrenamiento, clubes y entidades gregarias por el estilo.
Como tengo bastante de este estilo de trotador, te cuento que ahuyentar a algunos reclutadores es sencillo. Basta con ponerles la misma cara que le pones a un vendedor callejero o a un predicador de la salvación de los fuegos del infierno. Pero hay otros que, ¡mi hermano!, no aceptan un rechazo. ¡Huy!
Los iPod han sido grandes aliados de los corredores huraños (antes lo fueron los walkman o los simples radios), pues andar con audífonos es una señal clara de “no quiero conversar”, sobre todo si le agregas gorra y lentes oscuros.
Algunos corredores del tipo lobo estepario son así porque quieren tener ese momento para sí, sin interrupciones ni parloteos. Otros, porque esa es su personalidad o porque están atravesando una crisis personal, como en el libro de Hermann Hesse, del que hemos tomado prestado el nombre. Si este último es tu caso, yo te recomendaría, junto con el trote, que busques la ayuda de un psiquiatra o un psicólogo. No creo que correr resuelva rollos tan pesados.

PASOS Y ZANCADAS
Debut ganador. Joyciline Jepkosgei hizo otra de esas hazañas tan propias de los extraterrestres que se hacen pasar por keniatas: debutó en la distancia de maratón y lo hizo ganando nada menos que en Nueva York y marcando el segundo mejor récord de la historia de esa competencia, 2 horas 22 minutos 38 segundos, solo 8 segundos por debajo de la marca. Superó a su compatriota Mary Keitany, cuatro veces ganadora de esa prueba. En hombres triunfó el también keniano Geoffrey Kamworor, con crono de 2 horas 8 minutos 13 segundos.

POR clodovaldo hernández / @clodoher
lustración Henry Rojas