Tipos de trotador: El vago (y II)

La semana pasada te hablé de cómo todos los trotadores han sido acusados
—injustamente, la mayor parte de las veces— de ser vagos. Esta semana te hablaré de los que sí son.
En rigor, a este tipo de trotador debería llamarlo pseudotrotador porque, en verdad, no trota nunca o trota poquito.
Algunos de ellos han llegado a ese estatus luego de ser esforzados corredores. Simplemente se cansaron de tantos sudorosos kilómetros, pero no quieren renunciar al prestigio que da (en algunos círculos) el ejercitarse físicamente. De modo que mantienen la parodia de ser trotadores, sólo que sin esforzarse. Son pura pinta, puro aguaje.
Otros son vagos de nacimiento. Nunca le han puesto muchas ganas a la actividad y sólo siguen saliendo a las calles vestidos de trotador (podría decirse que disfrazados), porque creen que con eso basta. Conozco a uno que era así, pero se regeneró. Iba con ropas de maratonista a Los Caobos y se sentaba en un banco a ver pasar a la gente. Luego, volvía a su casa y decía que había estado corriendo todo el rato. Una vez le hicieron unos exámenes y tenía alto el colesterol, los triglicéridos y la tensión. “Tiene que hacer ejercicio”, recomendó el doctor. La esposa le dijo: “Pero, doctor, si él se la pasa trotando”. Ese día decidió dejar de engañar a los demás y, sobre todo, dejar de engañarse a sí mismo. Ahora trota de verdad y su salud ha mejorado.
El trotador vago o pseudotrotador siempre tiene una excusa para no afanarse: un dolor, una reunión, una marcha política, la lluvia, la pepa e sol, el desgaste por actividad sexual, el ratón mañanero… el repertorio es infinito. Resulta realmente raro el trotador vago que se reconoce como tal y simplemente dice: “Hoy no voy a correr porque me dio flojera”. Eso sería peor que aceptar la realidad de ser un sedentario.
Por supuesto que si hablas con un corredor de maratones o con una superdura te dirán que cualquiera que no entrene seis días por semana (incluyendo larga distancia, intervalos, cuestas, multisaltos y fartlek) es un rolo de flojo. No les hagas caso. Así tampoco.

Pazos y Zancadas

Se coló un equis en la élite. En el maratón de Nueva York, el etíope Girma Bekele se metió hasta el tercer escalón del podio, pese a no haber estado entre los competidores de la élite en el disparo de largada. El chico logró finalizar en 2 horas 8 minutos 38 segundos. A diferencia de los “caballos” no llevaba el apellido en el dorsal, sino sólo el número, como cualquier competidor. En los próximos maratones tendrán que subirlo de lote. Ya no es un equis.

Próxima entrega:
“Tipos de trotador:
el loco de carretera”