ÉPALE276-CIUDAD

Foto Jesús Castillo

EL FESTIVAL INTERNACIONAL DE TEATRO DE CARACAS 2018 FUE, ADEMÁS DE UN ESPECTÁCULO, UN ACTO DE LIBERACIÓN. UN ESFUERZO DEL GOBIERNO NACIONAL QUE PUSO EN ESCENA TODAS LAS PASIONES

POR MARLON ZAMBRANO • @MARLONZAMBRANO

Diego López Bruzual es un hermoso animal de escena, tallado por cada centímetro de piel, como una efigie pagana a la que venerarían los idólatras de alguna civilización antes de la llegada del monoteísmo.

¿Una exageración? Solo hay que verlo sin camisa en escena para admirar su complexión de fenómeno natural ondeando sobre un mazo de lienzos tensados, a través de los que asciende y desciende como un yoyo.

Ese ejercicio magistral lo elevó a condición de mito —al menos para mí— casi al cierre del Festival Internacional de Teatro Caracas 2018, cuando subí a esa especie de cielo vegetal que es la parte más alta de San Bernardino, donde se ubica Río Teatro Caribe, bordeando Crema Paraíso y casi besando el Waraira.

Fue llegar y hallarme sorprendido por los enigmas, pues a esas elevaciones solo se escala para cumplir un rito: habían, en el pequeño pero generoso anfiteatro rodeado por el olor a jardín teñido de cayenas y atravesado por el canto de las paraulatas, dos docenas de adoradores (adultos, jóvenes y niños y niñas riendo a carcajadas) que parecían encontrar diversión en el discurso de aquel hombre que durante una hora me mantuvo al borde del llanto.

“NO BUSCO DEPRIMIR A NADIE, SINO QUE JUEGUEN CON SUS EMOCIONES, POR ALGO QUE ME DIJO ALGUNA TERAPISTA: HAY QUE SENTIR”

De eso, al parecer, se trata el teatro: un culto multitudinario, con mucho de redención individual.

Es probable que no sepa aplacar mis emociones, pero mientras la mayoría disfrutaba las tribulaciones del monólogo Ne me quitte pas (como la canción “No me abandones” de Jacques Brel) yo sentía, tanto por la música como por el hilo conductor de la trama, que me estaban puñaleando a mansalva y sin poder defenderme.

Hablaba, en resumen, de los que se van (del país, de sus emociones, de sí mismos), para quienes no tuvo cuestionamientos sino interrogantes: “Si no somos espirituales vamos a pasar quejándonos toda la vida. El texto final de la obra es de mucha esperanza. Te llevo al inframundo y te digo que es verdad que estamos en esto, pero ¿qué vas a hacer? ¿Te vas a quedar ahí? Si tienes miedo, transfórmalo en fe”.

 Diego López en su impresionante monólogo Ne me quitte pas. Cortesía Fundarte

Diego López en su impresionante monólogo Ne me quitte pas. Cortesía Fundarte

“¿Por qué me haces sufrir?”, me vi obligado a preguntarle a la salida, a lo que respondió sin darme tregua: “No busco deprimir a nadie sino que jueguen con sus emociones, por algo que me dijo alguna terapista: hay que sentir. No es lo mismo sentir tristeza que estar deprimido, porque la depresión es el apego a la tristeza. No es lo mismo estar alegre que estar eufórico. La obra pasa por todos los sentimientos: te ríes, sufres, lloras…”, teatro, pues.

Creo que no exagero. La letra de la canción interpretada, con cinco pulmones, por López Bruzual mientras se elevaba y caía en un escenario donde se desplazaba con una agilidad de alpinista y precisión de relojero, dice, más o menos:

No me dejes

Necesitamos olvidar

Todo puede olvidarse

cuando ya se escapa

Olvidar el tiempo

de los malentendidos,

y el tiempo perdido

sin saber cómo.

Olvidar esas horas

que mataban, a veces,

el corazón de la dicha

a golpes de porqués.

Salud por el despecho, por el país, por los que se van y, sobre todo, por los que se quedan. Diego López Bruzual, homosexual e invidente de 60 años, dramaturgo y entrenador de pilates, nos hizo tragar grueso, quererlo-odiarlo, y concluir que esa puede ser la salida para un país estremecido por las fluctuaciones humanas y la carga energética que hoy nos mueve: recuperar la fe.

De ahí hacia allá, las abejas. Enrique hernández

De ahí hacia allá, las abejas. Enrique Hernández

ABEJAS TELONERAS

El Festival, que arribó a su VII edición, fue un nido de emociones contradictorias. Las estadísticas resumen la semana con más de un millón de personas que disfrutaron de la rumba teatrera en los más de 30 establecimientos cerrados, y en los cientos de espacios abiertos que recibieron a las agrupaciones nacionales e internacionales convocadas a la cita de las artes escénicas.

Las abejas también fueron parte del show y, aunque parezca un acontecimiento azaroso, fue de alto impacto.

El 29 de abril, dos días después de su inauguración, un sorpresivo ataque de abejas hizo correr a hombres, mujeres y niños entre las parcelas recuperadas del parque Los Caobos, adonde se mudó Ciudad Teatro, que antes se escenificaba en la plaza Diego Ibarra. Eso obligó a suspender la programación en ese espacio, al menos por ese día.

El espectáculo se podía confundir con alguno de los flash mob que llenaron de asombro a los viandantes de los alrededores de Unearte y la avenida México donde, sorpresivamente, decenas de espontáneos se sumaban a una elaborada coreografía que primero producía espanto, y, luego, placer en los espectadores abrumados.

Algunos pensaron que habían vuelto las guarimbas y otros juraron que las correrías correspondían al hallazgo de alguna rebaja en el centro de la ciudad.

Los flash mob fueron una novedad alucinante del Festival. Jesús Castillo

Los flash mob fueron una novedad alucinante del Festival. Jesús Castillo

Daniel Herrera aún se ríe, pero con angustia en la mirada. “Habíamos salido del nuevo local de Sur 21 para reunirnos cerca de la Plaza de Los Museos, y empezamos a ver cómo salía la gente corriendo como si tuvieran encima un montón de zancudos revoloteándoles, mientras otra gente iba al rescate y, al rato, llegaron los bomberos a auxiliar y desalojar a las personas del parque”.

—¿Tú ayudaste?

—¡Nooooo, no tenía nada con qué darles!

No obstante, disfrutó del nuevo epicentro de Ciudad Teatro, más abierto y amigable, permitiendo el disfrute de adultos y chamos en medio del verdor e interactuando con el Eje Infantil y el Eje Circo, además de la feria de comida que puso énfasis en la variedad.

TAMBIÉN SE NOS DEBE PERMITIR HABLAR DE BACO Y SU CONTEXTURA DIALÉCTICA, ENTRE LA RISA Y EL LLANTO, EN MEDIO DE UNA CARACAS ENTRETEJIDA POR LA TRAMA DE UNA GUERRA SILENCIOSA QUE NO DA SOSIEGO

Fue un asiduo de todo el Festival que encontró sosiego en el ámbito académico, donde asistió a varias actividades de la grilla que removieron su fibra artística. Una sobre los nuevos rumbos del teatro y otra denominada “Pan Compartido”, que planteaba la idea de cómo reconfigurar el mundo de las agrupaciones a través de las coproducciones y enlaces que le permitan sobrevivir en medio de la lógica comercial que atraviesa el país.

El bulevar de San Agustín se coloreó. Jesús Castillo

El bulevar de San Agustín se coloreó. Jesús Castillo

SILABARIO DE LA CIUDAD

El FITC fue, otra vez, un silabario estruendoso de la ciudad que bulle. Si nos permiten hablar de Diego con pasión, también se nos debe permitir hablar de Baco y su contextura dialéctica, entre la risa y el llanto, en medio de una Caracas entretejida por la trama de una guerra silenciosa que no da sosiego.

Al cierre del Festival, con una avenida México abarrotada de amantes de las artes o de la ciudad, que al final son casi los mismos, la expresión más común de los asistentes a la obra aérea hispano-argentina Quixote fue de asombro, más que por la obra en sí, por la posibilidad de presenciar un montaje de esa magnitud (con grúas, luces, tarimas, seguridad, despliegue tecnológico) en medio de la guerra económica y la crisis que esta ha generado en el país.

María Mercedes Cobo encontró en la semana teatral un deje significativo en la vindicación de las causas femeninas. Por los títulos y por las obras que pudo ver sintió que la temática de mujeres y sobre mujeres estaba en el tapete, con Subasta de vaginas, Baño de damas, Troyanas nuestras y Gabriela Mistral entre líneas.

“EL TEATRO ES PARA TODOS Y TODAS, Y VER FAMILIAS CON LA ABUELA, LOS PADRES, LOS NIÑOS FUE EMOCIONANTE…”

“El teatro es para todos y todas, y ver familias con la abuela, los padres, los niños fue emocionante… me gustó el hecho de que la gente salga a la calle no solamente para resolverse la cotidianidad sino para disfrutar, en este caso, de una obra teatral, y, con respecto a Quixote, a esa hora de la noche, en plena avenida México, había seguridad y eso estaba repleto. Creo que es muy importante el hecho de que estemos viviendo una situación de emergencia económica y entre los planes del Gobierno estén el entretenimiento y la cultura”.

—Pero la ciudad se veía igualita en sus urgencias

—Sí, de acuerdo, pero que por una hora, hora y media, ¡te puedas liberar!

Jesús Castillo

Foto Jesús Castillo

“Yo amo el teatro”, más que una consigna. Jesús Castillo

                                                                                                                        Foto Jesús Castillo

El Festival fue de ellas. Moisès Sayet

 El Festival fue de ellas. Moisès Sayet

“Yo amo el teatro”, más que una consigna. Jesús Castillo

“Yo amo el teatro”, más que una consigna. Jesús Castillo

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